El fiscal general ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata, Juan Manuel Pettigiani, trazó un duro diagnóstico sobre la inseguridad en la ciudad, cuestionó la falta de inversión en prevención del delito y advirtió sobre el avance del narcomenudeo en los barrios. Además, reveló que trabaja en una propuesta política para General Pueyrredón y no descartó presentarse como candidato a intendente en las elecciones de 2027.
Pettigiani advirtió sobre la inseguridad en Mar del Plata y no descartó ser candidato a intendente
El fiscal general federal Juan Manuel Pettigiani cuestionó la falta de inversión y de prioridades políticas en la ciudad de Mar del Plata.
“Mar del Plata puede ser una ciudad segura y tiene todas las condiciones para hacerlo”, aseguró durante una entrevista con LU9 Radio Mar del Plata. Sin embargo, sostuvo que para alcanzar ese objetivo resulta indispensable incorporar la seguridad entre las principales prioridades de la agenda política y orientar los recursos municipales hacia esa necesidad.
Deterioro institucional
En ese sentido, explicó que se encuentra elaborando una propuesta integral para la ciudad y reconoció que podría desembocar en una candidatura. “Si logramos darle entidad y consistencia, muy probablemente no descarta una candidatura para el año que viene”, expresó, aunque evitó anticipar un eventual alineamiento partidario.
El funcionario judicial consideró que Mar del Plata atraviesa un proceso de deterioro institucional y que, en numerosos sectores, los vecinos dejaron de percibir una presencia efectiva del Estado.
Según su diagnóstico, la ciudad “ha perdido la tutela del Estado” en distintos ámbitos, mientras que sus habitantes “se sienten desprotegidos con causa justificada”. Atribuyó esta situación a una desinversión sostenida durante los últimos años en los dispositivos de seguridad.
Cuadrículas policiales
Para ilustrar ese deterioro, señaló que el esquema de prevención territorial contemplaba originalmente unas 134 cuadrículas policiales, pero actualmente apenas funcionan alrededor de 30. Esa reducción, sostuvo, limita considerablemente la capacidad de respuesta frente a los hechos delictivos.
También describió un panorama preocupante respecto de la disponibilidad de efectivos. Según indicó, de unos 2.100 policías asignados a la ciudad, aproximadamente el 25% presenta problemas de salud física o mental, por lo que quedan entre 1.500 y 1.600 agentes operativos.
Al distribuir ese personal en tres turnos, explicó, la cantidad disponible resulta inferior a 500 efectivos para custodiar una ciudad que experimentó un importante crecimiento territorial y poblacional.
“No puede ser que un patrullero esté recibiendo cinco litros de nafta para poder efectuar su recorrido”, cuestionó, al reclamar una asignación más eficiente de los recursos destinados a la prevención.
Distancia entre los políticos y los vecinos
Pettigiani también cuestionó el funcionamiento de las instituciones públicas y aseguró que existe una creciente distancia entre las prioridades de los dirigentes y las preocupaciones cotidianas de la población.
A partir de un relevamiento realizado por el Centro de Estudios Vértice, sostuvo que se observa “una suerte de divorcio entre lo que es el sistema público y las necesidades de la gente”.
Según explicó, mientras buena parte de la dirigencia concentra sus esfuerzos en cuestiones vinculadas con sus propios intereses, los vecinos reclaman respuestas concretas frente a la inseguridad, las dificultades económicas y la falta de oportunidades laborales.
Como consecuencia de esa situación, advirtió que numerosos ciudadanos comenzaron a buscar soluciones individuales o comunitarias ante la ausencia de respuestas estatales.
Mencionó, por un lado, la expansión de los barrios cerrados entre los sectores de mayores ingresos y, por otro, la conformación de grupos vecinales que intentan organizarse para prevenir delitos.
Para el fiscal, estos fenómenos reflejan que la sociedad terminó por “naturalizar cierto estado de abandono”.
En materia de prevención, consideró que no todas las soluciones requieren grandes inversiones. Como ejemplo, mencionó la necesidad de mejorar la iluminación pública, mantener la poda de árboles y garantizar que los patrulleros puedan recorrer regularmente las calles.
Citó particularmente la situación del barrio San Carlos, donde la vegetación impide que las luminarias iluminen adecuadamente las veredas.
También destacó las experiencias de San Miguel y La Plata, municipios que, según su evaluación, colocaron la seguridad entre sus prioridades. En el caso de la capital bonaerense, recordó la adquisición de 100 camionetas destinadas a fortalecer el patrullaje municipal.
Pettigiani sostuvo que General Pueyrredón cuenta con recursos suficientes para impulsar transformaciones, aunque consideró necesario revisar su distribución presupuestaria. Según afirmó, la estructura municipal prácticamente duplica, en promedio, la de otros distritos bonaerenses.
Avance del narcotráfico
Otro de los ejes centrales de sus declaraciones fue el crecimiento del narcomenudeo y la respuesta de las instituciones judiciales frente a ese fenómeno.
“La Justicia no ha estado a la altura de la demanda y particularmente la Justicia federal”, reconoció, en una autocrítica sobre el funcionamiento del sistema encargado de investigar estos delitos.
En ese sentido, destacó la actividad de las fiscalías provinciales y recordó que, durante la implementación del sistema acusatorio, se había propuesto crear una fiscalía especializada en narcotráfico.
Aunque descartó que actualmente existan grandes organizaciones narco consolidadas en Mar del Plata, advirtió sobre la presencia de células delictivas distribuidas en distintos sectores de la ciudad.
“Yo creo que no tenemos grupos narcos instalados en Mar del Plata, sí tenemos células importantes que funcionan diseminadas en la ciudad”, señaló.
El fiscal consideró que las características económicas locales todavía impiden la conformación de un mercado criminal comparable con el de Rosario, pero alertó que la continuidad del abandono estatal podría generar condiciones para un escenario semejante.
Para graficar la gravedad de la situación, recordó un juicio reciente contra un vendedor de drogas de la periferia marplatense. Según relató, dos testigos que habían denunciado hechos de extrema violencia, entre ellos torturas y la apropiación de una vivienda, no se presentaron a declarar por el temor que padecían.
Uno de ellos, explicó, se encontraba “quebrado espiritualmente”. Pese a esas dificultades, el acusado terminó condenado.
Una posible candidatura en 2027
En el plano político, Pettigiani evitó definir con qué espacio podría competir por la intendencia y sostuvo que cualquier proyecto debe construirse a partir de las necesidades locales.
“Mar del Plata necesita ser pensada desde Mar del Plata”, afirmó, al cuestionar que las decisiones sobre el futuro de la ciudad se adopten en función de intereses políticos externos.
También mencionó otras problemáticas que considera insuficientemente atendidas, como las adicciones, la salud mental y el crecimiento de las apuestas deportivas, frente a las cuales advirtió que “el Estado se está haciendo el desentendido”.
Finalmente, planteó que una política de seguridad efectiva debe coordinarse directamente desde el despacho del intendente, mediante un trabajo conjunto entre las autoridades municipales, la Policía y los fiscales.
Para Pettigiani, el desafío inmediato consiste en recuperar la presencia estatal en los barrios, descentralizar la administración y garantizar recursos para los patrullajes.
Su conclusión fue que Mar del Plata dispone de las condiciones necesarias para mejorar la seguridad, pero necesita liderazgo político, coordinación institucional y una decisión concreta de colocar las demandas de los vecinos en el centro de la gestión.
Fuente: Agencia DIB