El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, celebró el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de Brasil, dejó un mensaje sobre el impacto político del resultado en la región y en ese sentido dijo que el resultado es también una derrota para los gobiernos de Javier Milei y Donald Trump.
“Lula terminó dando vuelta una elección que parecía imposible y nos enseñó que no hay que rendirse no hay que resignarse, no hay que bajar los brazos”, dijo Kicillof sobre la capacidad del mandatario brasileño para revertir un escenario que parecía adverso y vinculó el desenlace electoral con un rechazo a las políticas de Milei.
“A nivel regional se abrían dos caminos muy distintos si Brasil se pintaba de ultra derecha. Indudablemente (el triunfo de Lula) es un hito importantísimo, que representa un quiebre en algo que parecía una tendencia electoral”, señaló en diálogo con El Destape Radio. Y agregó: “A todos nos llenó de alegría y tranquilidad. Por más que amenacen, modifiquen los algoritmos y pongan toda la guita del mundo, prevalece un pueblo que quiere ir en una dirección qué no tiene nada que ver con el odio, con la guerra, ni con la sumisión”.
Consultado sobre el impacto del resultado para la Argentina, Kicillof interpretó que la elección también expresó un rechazo a la “motosierra” de Milei y las políticas de la administración estadounidense. Al respecto, consideró que el triunfo de Lula "es una enorme derrota para Trump y Milei".
En ese marco, cuestionó el papel del presidente argentino como promotor internacional de las políticas de la ultraderecha. “Milei fue y pretende ser, incluso en otros países como España, un elemento de propaganda del sector de la ultraderecha”, afirmó. Según el gobernador, esa intervención busca presentar la experiencia argentina como un éxito, tanto en el plano discursivo como en el de las políticas económicas y sociales.
Kicillof contrapuso esa presentación con lo que describió como una orientación basada en “quitar derechos, reducir, ajustar, concentrar y subordinarse a intereses extranjeros”. También cuestionó el odio como componente del discurso de ese espacio político.
Por último, denunció que durante la campaña brasileña hubo “un intento de injerencia muy fuerte” a través de Milei y del propio Trump. Y vinculó esas intervenciones con el proyecto continental de Estados Unidos y sostuvo que buscaron influir sobre el proceso electoral.
Fuente: Agencia DIB