El presidente Javier Milei cuestionó con dureza a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante su discurso ante la Asamblea General, a la que acusó de haberse convertido en “una organización inútil que sólo sirve para alimentar una casta de parásitos, fatalmente arrogantes, disfrazados de burócratas bien intencionados”, y utilizó la cuestión Malvinas como uno de los principales ejemplos de la falta de autoridad del organismo. “Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó, al cuestionar que las resoluciones internacionales no hayan impedido el avance británico sobre los recursos naturales de las islas y advertir que la Argentina “no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato; va a tomar cartas en el asunto”.
El discurso de Milei combinó su habitual crítica a los organismos multilaterales con una fuerte reivindicación de la alianza con Estados Unidos y de los valores de Occidente, en una línea de marcada sintonía con Donald Trump.
Objetivos incumplidos
Milei, en su tercer discurso en la ONU como presidente, afirmó que la organización incumplió su objetivo de garantizar la seguridad colectiva, defender los derechos humanos y resolver conflictos mediante la cooperación. “Hoy, lamentablemente, es momento de reconocer que ese pacto sagrado en los hechos se rompió”, afirmó.
También acusó a organismos vinculados con la ONU de haber permitido “el caos, la violencia y el terrorismo internacional” y cuestionó sus posiciones respecto de Israel, el terrorismo islámico y los conflictos en África.
El eje en las Malvinas
El capítulo central del discurso estuvo dedicado a la cuestión Malvinas, que Milei presentó como una demostración de la distancia entre las resoluciones internacionales y su aplicación efectiva. “Malvinas es para nosotros una causa nacional”, remarcó.
En ese contexto, cuestionó que la ONU no haya logrado impedir modificaciones unilaterales mientras permanece abierta la disputa de soberanía. Recordó la resolución 3149, aprobada hace 50 años, y sostuvo que, pese a ella, continúa el avance británico sobre los recursos naturales de la zona. En particular, apuntó contra el proyecto Sea Lion, destinado a la explotación petrolera en la Cuenca Malvina Norte mediante licencias británicas que la Argentina considera ilegales e ilegítimas.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, preguntó el Presidente. Y agregó: “No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad”.
Medidas
Milei enumeró además las medidas adoptadas por su Gobierno frente a la explotación de recursos en el área disputada: presentación de notas diplomáticas, utilización de herramientas jurídicas, sanciones a empresas y proveedores y el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. “Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, sostuvo.
Sobre los habitantes de las islas, el mandatario volvió a cuestionar la aplicación del principio de libre determinación. Afirmó que, según su interpretación, ese principio “no aplica en este caso”, porque se trata de “una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa”. “Ese principio existe para liberar a los pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización”, sostuvo.
Al Reino Unido, Milei le reclamó nuevamente reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía y lo convocó a discutir también la explotación de los recursos naturales. Pero advirtió: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato; va a tomar cartas en el asunto”.
Críticas a la Agenda 2030
En el segundo tramo de su discurso, Milei profundizó sus críticas a la ONU por cuestiones que, según planteó, exceden sus funciones originales. Acusó al organismo de haber construido un “leviatán burocrático” dedicado a decidir “cómo deben vivir los pueblos del mundo y sus ciudadanos”, y cuestionó la Agenda 2030, las políticas de género, las ambientales y la inmigración. También anticipó que la Agenda 2045 “va a fracasar”.
Volvió sobre la pandemia de coronavirus y acusó a organismos internacionales de haber impulsado políticas de confinamiento que, según afirmó, provocaron daños económicos, educativos y sociales. En un pasaje sostuvo: “Donde algunos aducen un error de política sanitaria, nosotros vemos un experimento global de control social disfrazado de ciencia”.
Defensa de la IA
En tanto, Milei defendió una posición favorable al desarrollo de la inteligencia artificial y sostuvo que la Argentina debe colocarse “en la vanguardia de la libertad”. Propuso un marco jurídico que, según dijo, evite la regulación preventiva y ofreció al país como destino para inversiones vinculadas con la tecnología.
En el cierre, el Presidente reivindicó el alineamiento argentino con Occidente y Estados Unidos e Israel, y resumió su posición frente al sistema multilateral con una frase: “Seguiremos formando parte de los foros multilaterales, de buena fe, porque hay problemas que requieren trabajo conjunto. Pero no confundimos cooperación con subordinación. Creemos en las alianzas y, antes que nada, en las naciones”.
El discurso terminó con una reivindicación del rumbo que pretende para el país: “Una nación libre. Una nación próspera. Una nación soberana. Una nación capaz de defender los suyos y abierta al mundo”. Y cerró con su frase habitual: “Que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad, carajo!”.
Fuente: Agencia DIB