Rodrigo Daniel Carrica, un horticultor de 37 años, fue detenido este lunes por la tarde en la localidad bonaerense de Tapalqué, luego de que la Justicia ampliara la imputación en su contra por distintos episodios de violencia de género denunciados por su pareja. Uno de los hechos había quedado registrado en un video que la víctima grabó y luego difundió en redes sociales: allí se ve cómo el hombre la golpea mientras le borra contactos del celular.
La detención fue ordenada por el juez de Garantías Federico Barberena, a requerimiento del fiscal Marcelo Fernández, y concretada durante un procedimiento realizado por efectivos de la Policía Comunal y de la Comisaría de la Mujer y la Familia. El acusado quedó alojado en una dependencia policial de Saladillo.
Según la nueva imputación, Carrica está acusado de un concurso real de delitos que comprende dos hechos de amenazas agravadas por el uso de un arma, dos episodios de lesiones leves agravadas en contexto de violencia de género y un hecho de privación ilegal de la libertad.
El video que hizo público el caso
La investigación tomó especial repercusión después de que la víctima, de 26 años, difundiera en redes sociales una filmación que había realizado sin que Carrica advirtiera que estaba siendo grabado.
En las imágenes se observa al hombre revisando el teléfono de su pareja, mientras la golpea y le reclama por los contactos que tenía almacenados. La mujer le pide reiteradamente que deje de agredirla. Durante el episodio, además, Carrica dice que le está eliminado contactos del celular.
La joven explicó posteriormente que decidió hacer público el material porque consideraba que las fotografías y los videos que había guardado en su teléfono eran prácticamente la única evidencia que tenía para protegerse.
La difusión del video generó una fuerte repercusión y reclamos para que la Justicia adoptara medidas contra el acusado. La detención finalmente se concretó este lunes.
Denuncias por otros episodios
De acuerdo con la acusación judicial, los hechos investigados se remontan al menos a julio.
El 19 de ese mes, según consta en la investigación, Carrica habría realizado una videollamada con la mujer mientras se encontraba en otra ciudad y la habría amenazado con matarla si estaba con otra persona.
Durante esa comunicación habría exhibido además un arma “similar a un revólver”. La mujer logró tomar una captura de pantalla del momento, elemento que posteriormente fue incorporado a la investigación.
El segundo episodio incluido en la imputación ocurrió el 29 de agosto. Según la denuncia, el hombre golpeó a la joven en el rostro mientras se encontraban en una vivienda. Ese sería el hecho que posteriormente quedó registrado en el video que la víctima difundió públicamente.
El tercer episodio investigado ocurrió el 12 de septiembre. Según la denuncia, el hombre habría utilizado un cuchillo para llevar a la mujer hacia una habitación y allí la habría inmovilizado y golpeado.
Además, en ese contexto le habría impedido salir de la vivienda. La víctima sufrió también un corte en el rostro que fue calificado como una lesión leve.
Para la Fiscalía, esa conducta constituyó una privación ilegítima de la libertad ambulatoria, al mantener a la mujer dentro de la vivienda contra su voluntad.
Una relación marcada por el control y la violencia
La víctima contó en distintas entrevistas que mantuvo con Carrica una relación de aproximadamente cuatro años, con períodos de separación y reconciliación.
Según su relato, los primeros episodios fueron principalmente de violencia verbal y control. La mujer explicó que el hombre cuestionaba sus vínculos con amigos y que la llamaba reiteradamente para saber dónde estaba y con quién se encontraba.
También afirmó que durante la relación había recibido amenazas y que el hombre utilizaba distintos objetos para intimidarla.
La mujer tiene un hijo pequeño y señaló que el niño habría presenciado algunas de las situaciones violentas ocurridas durante la relación.
La asistencia a la víctima
El caso comenzó a judicializarse formalmente después de que la mujer se presentara ante la Policía el 28 de septiembre para denunciar la situación.
Días antes había sido atendida en el Hospital Municipal de Tapalqué luego de atravesar una crisis de salud mental. Según la documentación sobre el caso, presentaba una lesión autoinfligida y otras lesiones que fueron vinculadas con las agresiones denunciadas. Recibió asistencia psicológica y psiquiátrica para su estabilización.
En la intervención participaron además el Centro de Asistencia a la Víctima de la Fiscalía General del Departamento Judicial Azul, la Dirección de Políticas de Género de la Municipalidad de Tapalqué y el Juzgado de Paz de esa localidad.
La víctima también había recibido medidas cautelares que incluían una prohibición de acercamiento y contacto, además de un botón antipánico. Sin embargo, había manifestado públicamente su temor por la posibilidad de que el acusado volviera a acercarse.
“Esta vez no me iba a quedar callada”
Después de hacer público el video, la joven decidió contar su experiencia en distintos medios de comunicación.
En una publicación realizada en Facebook describió los últimos años como una relación marcada por la violencia y explicó que durante mucho tiempo no había podido dimensionar completamente la situación que estaba atravesando.
En el mismo mensaje reclamó que lo ocurrido no quedara impune y agradeció a las personas que la acompañaron durante el proceso.
Fuente: Agencia DIB