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27 de agosto de 2026 - 10:14

El 83% de los robos a vehículos que transportan mercadería afecta a utilitarios y camionetas

Sobre 4.490 robos registrados durante un período de 12 meses, apenas el 17% tuvo como blanco a camiones de gran porte.

El 83% de los robos al transporte de mercadería tiene como blanco a camionetas y vehículos utilitarios de reparto, mientras que el 17% restante corresponde a camiones de gran porte, de acuerdo con datos difundidos por la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL) y la Cámara de Empresas de Rastreo Satelital de Argentina (CERSAT).

El dato surge sobre un total de 4.490 robos registrados durante un período de 12 meses y refleja una transformación en la logística vinculada, entre otros factores, con el crecimiento del comercio electrónico y la expansión de las entregas de última milla.

El fenómeno adquirió mayor relevancia a partir del aumento del volumen de operaciones. Según el Estudio Anual 2025 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), durante el año pasado se registraron 253 millones de órdenes de compra, que movilizaron 645 millones de productos. El 59% de las entregas se realizó directamente a domicilio, lo que multiplicó la circulación de utilitarios y vehículos de reparto por las calles y rutas.

En ese contexto, los comestibles concentran el 38% de los robos y la paquetería urbana representa otro 24%. Se trata precisamente de dos de los segmentos con mayor movimiento dentro de la logística asociada al comercio electrónico.

“El crecimiento del comercio electrónico impone nuevos escenarios para las redes de logística que deben recorrer miles de kilómetros y enfrentarse a problemáticas no resueltas, como la piratería del asfalto”, señaló Sebastián Cason, presidente de CASEL, una de las cámaras coorganizadoras de Intersec Buenos Aires.

La mayor exposición está en el recorrido

El avance del delito también modificó las prioridades de las empresas. La seguridad ya no se concentra exclusivamente en depósitos, plantas industriales o centros de distribución, sino que adquiere cada vez mayor importancia durante el traslado de la mercadería.

Los datos muestran que el 54% de los robos se produce durante operaciones de carga y descarga, mientras que otro 27% ocurre en semáforos o durante detenciones eventuales. Son momentos de especial vulnerabilidad para los vehículos de reparto, particularmente en las zonas urbanas.

El área metropolitana concentra la mayor cantidad de episodios: el 52% de los casos se registra en la provincia de Buenos Aires y cerca del 20% en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el resto se distribuye entre distintas provincias del interior.

Este escenario impulsa una evolución de las herramientas utilizadas para proteger las unidades. Los sistemas de rastreo satelital, que durante años tuvieron como principal objetivo conocer la ubicación de un vehículo, comenzaron a complementarse con cámaras embarcadas, sensores, telemática, conectividad e inteligencia artificial.

“Los sistemas de rastreo satelital, que durante años permitieron conocer la ubicación de una unidad en tiempo real, comienzan a complementarse con videovigilancia móvil, inteligencia artificial, telemática y conectividad vehicular”, explicó Cason.

Las nuevas tecnologías permiten analizar en tiempo real imágenes y datos generados por los vehículos para detectar, entre otras situaciones, maniobras riesgosas, distracciones del conductor, detenciones no previstas o desvíos respecto de los parámetros habituales de una operación.

También se incorporan cerraduras electromecánicas vinculadas con geocercas dinámicas, sensores de apertura y cámaras con sistemas de analítica mediante inteligencia artificial directamente en el vehículo.

“La seguridad no puede esperar al colapso, ni responder con la masa física ni escoltas dedicadas, inviables para la logística capilar: la respuesta necesariamente ha de ser tecnología embebida e invisible”, sostuvo el titular de CASEL.

Un mercado que también crece

La expansión de estas herramientas acompaña el crecimiento de los vehículos conectados. Estimaciones citadas por CASEL y CERSAT indican que entre el 15% y el 20% del parque automotor argentino podría estar conectado hacia 2030.

A nivel internacional, el mercado de sistemas de videovigilancia alcanzó los USD 64.790 millones en 2025 y se proyecta que llegue a USD 71.650 millones durante 2026 y a USD 118.830 millones en 2031, según datos de Mordor Intelligence.

En este contexto, las empresas del sector plantean como desafíos la actualización de las normas sobre videovigilancia móvil, el acceso a financiamiento para pequeñas y medianas empresas, la capacitación de técnicos y operadores y una mayor interoperabilidad entre dispositivos, plataformas y centros de monitoreo.

La transformación de la logística impulsada por el comercio electrónico, así, no sólo aumentó la cantidad de vehículos que circulan para realizar entregas. También desplazó una parte importante del riesgo hacia la vía pública y, particularmente, hacia los momentos de carga, descarga y detención. Por eso, la tecnología dejó de tener como única función saber dónde está un vehículo y pasó a buscar anticipar situaciones de riesgo y monitorear toda la operación.

Fuente: Agencia DIB

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