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8 de septiembre de 2026 - 17:59

Indec: fuertes caídas de la industria y la construcción en julio

La actividad manufacturera y el sector de la construcción profundizaron su retracción durante julio al registrar caídas interanuales de 4,9% y 4,5%, respectivamente, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La actividad manufacturera y el sector de la construcción profundizaron su retracción durante julio al registrar caídas interanuales de 4,9% y 4,5%, respectivamente, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Ambas ramas clave de la economía exhibieron además un fuerte freno respecto del mes anterior en sus mediciones desestacionalizadas: la producción fabril se contrajo un 5% frente a junio, mientras que el indicador de la construcción retrocedió un 4,6%. El resultado volvió a mostrar el comportamiento irregular que ambos sectores vienen exhibiendo durante el año, con una sucesión de subas y bajas que los economistas describen como un movimiento en “serrucho”.

En el análisis del Índice de Producción Industrial manufacturero (IPI manufacturero), el acumulado de los primeros siete meses de 2026 dejó un saldo negativo de 2,6% en comparación con igual período de 2025. Por el contrario, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) logró sostener un balance positivo en lo que va del año, con un avance acumulado del 1,7% interanual entre enero y julio.

El impacto negativo en el entramado fabril fue generalizado, ya que doce de las dieciséis divisiones industriales relevadas por el organismo estadístico mostraron retrocesos interanuales en julio. Entre las bajas más pronunciadas figuraron otros equipos, aparatos e instrumentos, con un desplome del 31,4%; maquinaria y equipo, que cayó un 26,7%; prendas de vestir, cuero y calzado, con una merma del 15,9%; y productos textiles, con un retroceso del 13%. En contraposición, cuatro ramas cerraron el mes con variaciones positivas: madera, papel, edición e impresión (7,1%), refinación de petróleo, coque y combustible nuclear (8,1%), industrias metálicas básicas (1,6%) y otros equipos de transporte (2,6%).

La debilidad industrial también se observó en la comparación mensual: todos los rubros manufactureros mostraron bajas en julio al considerar la medición desestacionalizada, con excepción de la refinación de petróleo. Las caídas más pronunciadas correspondieron a muebles y otras industrias manufactureras (-13,9%), productos de metal, maquinaria y equipo (-8%), automotores y otros equipos de transporte (-6,4%) y otros equipos, aparatos e instrumentos (-6,1%).

Al evaluar los motivos de la baja industrial, el informe del Indec subrayó la fuerte contracción en la maquinaria agrícola (-46,6%), arrastrada por la menor demanda de unidades nacionales y caídas en las ventas de tractores y cosechadoras. A su vez, los electrodomésticos retrocedieron un 20,9% por menores colocaciones en heladeras y lavarropas, mientras que la electrónica de consumo (computación, TV y telefonía móvil) se hundió un 49,8%. En el rubro textil e indumentaria, los fabricantes acusaron el impacto conjunto de la debilidad del consumo interno y la creciente competencia de productos importados.

A este escenario se sumaron, según economistas consultados por el diario La Nación, factores vinculados con los costos energéticos y la disponibilidad de gas durante el invierno. Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, señaló que el incremento de los costos de la electricidad y el gas, junto con problemas de disponibilidad de gas que algunas industrias reportaron durante el invierno, pudieron llevar a empresas a postergar o suspender actividad y reducir sus niveles de stocks. El economista consideró, de todos modos, que se trataría de un efecto temporario que podría revertirse una vez finalizado el invierno.

En contraposición, unas pocas ramas manufactureras lograron cerrar julio con terreno positivo. Los repuntes más notorios se dieron en refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que creció un 8,1% interanual -impulsada por mayores volúmenes de gasoil y naftas-, y madera, papel, edición e impresión, con un avance del 7,1%. Asimismo, dentro de alimentos y bebidas, se destacó el dinamismo exportador de la molienda de oleaginosas, que trepó un 10,7% interanual gracias a un mayor ingreso de grano de soja a procesamiento.

El deterioro industrial adquiere mayor dimensión cuando se lo compara con los niveles de años anteriores. De acuerdo con el análisis de La Nación, en los primeros siete meses del año la producción industrial se ubicó 18,7% por debajo del máximo alcanzado en noviembre de 2017. En tanto, Diego Coatz, director ejecutivo de la consultora I+D, señaló que la actividad manufacturera volvió a niveles similares a los de la crisis de 2024, pese a que la comparación interanual de julio se realiza contra una base que ya era baja.

La caída de la Construcción

El descenso interanual del 4,5% en el ISAC (Construcción) reflejó un freno significativo en el consumo aparente de insumos críticos para la actividad. Se observaron desplomes interanuales en asfalto (-23,1%), yeso (-21,2%), ladrillos huecos (-12,9%), cales (-9,8%), hormigón elaborado (-9,5%) y cemento portland (-8,1%), atenuados parcialmente por subas en artículos sanitarios de cerámica (7%) y el rubro resto (22,8%), que agrupa grifería, tubos de acero y vidrio.

En materia de empleo sectorial, los datos complementarios del sector privado mostraron que en junio se contabilizaron 376.374 puestos de trabajo registrados en la construcción, lo que representó una mejora interanual del 1,2% y un aumento del 0,5% en el acumulado de los primeros seis meses.

En esa misma línea, las expectativas hacia adelante en el sector privado formal mostraron una reactivación previa en los trámites de obra: la superficie autorizada por permisos de edificación en 246 municipios registró en junio un salto interanual del 31,6%, alcanzando los 1.574.149 metros cuadrados, con un crecimiento acumulado del 8,9% en el primer semestre.

Sin embargo, el clima empresarial de cara al corto plazo se mantiene escéptico: la Encuesta Cualitativa de la Construcción reveló que entre las firmas dedicadas a la obra privada, el 75% espera que el nivel de actividad se mantenga sin cambios en el trimestre agosto-octubre, mientras que un 14,4% anticipa una caída. En el segmento de la obra pública, la mirada es más pesimista: el 57,3% proyecta estabilidad, pero un 25,8% prevé un retroceso.

Al consultar sobre los factores que podrían frenar las obras hacia adelante, los constructores privados señalaron mayoritariamente la contracción de la actividad económica general (33,4%) y los altos costos del sector (24,2%). Entre los contratistas de obra pública, las principales alertas radicaron en la recesión económica (26,5%) y los atrasos en la cadena de pagos (24,2%), factores que condicionan la recuperación del rubro en los próximos meses.

El resultado de julio generó además preocupación entre los analistas por su posible impacto sobre la actividad económica general. María Castiglioni, economista y directora de C&T Asesores Económicos, consideró especialmente significativa la magnitud de la caída mensual de la industria y señaló que el dato podría estar detrás de revisiones a la baja de las estimaciones de crecimiento para 2026. En la misma línea, Menescaldi sostuvo que el retroceso de ambos sectores, cercano al 5% mensual desestacionalizado, probablemente implique un deterioro importante de la actividad económica agregada durante julio.

Fuente: Agencia DIB

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