La Bombonera volverá a ser el epicentro del fútbol argentino. Boca recibirá a River por la 15ª fecha del Torneo Clausura, el antepenúltimo partido de la fase regular. Más allá del Superclásico que convoca siempre a partir de su pasión, la historia y 267 enfrentamientos oficiales, el partido toma mayor relieve porque puede definir la Tabla Anual, la clasificación a playoffs y las aspiraciones continentales de uno y otro.
Boca llega en alza. La victoria de Rosario Central ante Sarmiento (2 a 1 en Junín) lo obliga a ganar -independientemente de su rival de toda la vida- porque suma 57 puntos y el Canalla llegó a 59. Ya clasificado a los octavos de final a partir de su rendimiento sostenido en la Zona A, y con la final de la Copa Sudamericana a la vista, una victoria le daría otro impulso en la recta final. Los xeneizes vienen vencer a Independiente en Avellaneda con un gol agónico de Facundo “Jagger” Herrera y en su mejor momento de la gestión de Juan Román Riquelme como presidente.
River también llega con el pasaje a la próxima fase en el bolsillo, pero debe asegurarlo. Como su adversario azul y oro, ganó el clásico contra Racing con un cabezazo de Lautaro Rivero. Ya no podrá ser campeón de Liga y se juega la última ficha para entrar a la Libertadores 2027, algo difícil porque necesita una martingala con Argentinos Juniors, Vélez, Instituto, Independiente Rivadavia y Gimnasia arriba.
Cómo está cada equipo
¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno? El equipo de Rodolfo Arruabarrena tiene como mayor virtud la solidez del mediocampo y el plus de la localía. Leandro Paredes, capitán y emblema, Santiago Ascacíbar y Milton Delgado forman un eje con oficio, recuperación y criterio. Miguel Merentiel sigue siendo referencia en ataque, Lautaro Blanco aporta desborde y asistencias por izquierda, y el grupo muestra carácter en partidos ajustados. La confianza es un eyector anímico.
Los defectos pasan por la falta de precisión en el último tramo de la cancha con un plantel competitivo que tiene bajas importantes: Agustín Marchesín (ligamento cruzado, fuera de largo), Adam Bareiro y Tomás Aranda. Arruabarrena debe decidir entre Sebastián Villa (más vertical) o Alan Velasco (más asociativo) en ataque. El Vasco lo resumió después del clásico de Avellaneda: “Me tengo que ocupar en mejorar para darle una alegría al hincha en casa. Hay que vivir el presente, partido a partido”. También descartó la suerte: “Acá con el culo no se gana, se gana con el trabajo”.
River, con Leonardo Ponzio como técnico interino, tiene jerarquía individual: Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Thiago Almada y Ángel Correa son referentes con experiencia de Selección, todos campeones del mundo en Qatar 2022. El millonario mejoró en resultados bajo las órdenes del santafesino, que valoró la actualidad: “Es una semana distinta. Muchos de los chicos que están acá nacieron en este club o quisieron estar. Están en un momento ideal para afrontar ese desafío”.
Las debilidades son manifiestas: dudas físicas en el medio (Aníbal Moreno casi descartado por molestias lumbares, Fausto Vera afuera por un desgarro) y desniveles a lo largo de todo el semestre. River no gana un Superclásico desde 2024 y perdió los últimos dos (incluido el 1 a 0 en el Monumental con gol de penal de Paredes y el 2 a 0 de Boca en la Bombonera en noviembre de 2025). Visitar La Bombonera siempre es un desafío extra. Ponzio insistió en no adelantarse: “No hay que jugar el partido antes”.
El árbitro, en la mira
La AFA designó a Nicolás Ramírez como árbitro principal. Será el cuarto Superclásico de este bonaerense nacido en 9 de julio hace 39 años. Silvio Trucco estará en el VAR. Desde River hubo quejas fuertes en la previa. Ponzio, después del duelo ante Racing, aseguró que “están pasando cosas” y que “hay que hacer dos o tres goles para ratificar un resultado”. Y Agregó: “Cuando interfieren tanto en una opinión, te hacen dudar. No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten”. Gonzalo Montiel anticipó: “Vamos a estar atentos a cada detalle”.
Riquelme salió al cruce al día siguiente: “Siempre es más fácil culpar a un árbitro, pero yo siempre pienso que en el fútbol gana el que mejor juega. Te podés pelear, pero no me parece bien después salir en la televisión a hablar mal de un árbitro. A mí no me sale”.
La tensión aumentó porque River decidió no enviar representante a la conferencia de prensa de la Liga Profesional, finalmente suspendida, en línea con sus diferencias con Claudio Tapia y el formato de los torneos 2027.
El presidente millonario, Stéfano Di Carlo, fue contundente: “Hace 13 años que venimos con la Guardia Alta”. Sí, Ramírez estará en el centro de las miradas.
El Superclásico no se juega solo en la cancha. Se define entre palabras, el VAR y la memoria de los hinchas. Desde las 15, con una cancha desbordada de calor, pasión y multitud, ya será responsabilidad de los futbolistas.
Fuente: Agencia DIB