Octubre de 1975. El país atravesaba un período de convulsión política, crisis económica y una escalada de violencia institucional. María Estela Martínez de Perón ejercía la Presidencia, jaqueada por internas del peronismo y una creciente injerencia militar. En este escenario, la Iglesia católica -impulsada por la Teología del Pueblo y movimientos juveniles- concibió la primera Peregrinación Juvenil a Luján.
Un país convulsionado
Veinte días atrás un operativo de Montoneros en un cuartel de Formosa había dejado 27 muertos, entre ellos, doce militares, doce guerrilleros y tres civiles. La respuesta del presidente interino Ítalo Luder -la viuda de Perón estaba de licencia médica en Córdoba- al día siguiente fue la firma de los decretos 2770, 2771 y 2772, que extendieron a todo el territorio nacional la orden dada a las Fuerzas Armadas de “ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar la acción de los elementos subversivos”.
La caminata a Luján que se convocó boca a boca
La peregrinación comenzó en la mañana del sábado 25. Pese a convulsión social y política de Argentina, más de 30 mil jóvenes caminaron hasta Luján.
Frente a ese panorama, el miedo de los organizadores de la peregrinación era que "nadie fuera". La difusión se había hecho boca a boca en parroquias, colegios parroquiales, scouts y centros de juventud, repartiendo volantes mimeografiados a mano.
La logística estaba pensada para acompañar a unas 5.000 personas. Sin embargo, el sábado 25 por la mañana de Liniers partieron más de 30 mil jóvenes bajo el lema "Madre, danos fuerza para unir a los argentinos".
Como es obvio, no existían ni los celulares, el GPS, ni las redes sociales. Para intentar cierto orden, los voluntarios se servían de megáfonos y walkie-talkies. Los primeros peregrinos llegaron a Luján al amanecer del domingo 26, después de 60 kilómetros de caminata por la vieja Ruta 7.
La Misa central -a media mañana- fue concelebrada frente a la Basílica. Monseñor Eduardo Pironio (entonces obispo de Mar del Plata y beatificado en 2023) ofreció una homilía centrada en la paz, la esperanza y el compromiso social de los jóvenes con el país.
El operativo de retorno a la Capital Federal fue otro gran desafío. Trenes del Sarmiento y colectivos de línea locales improvisaron refuerzos continuos durante todo el domingo para trasladar a los miles de peregrinos, exhaustos pero felices.
El cura de La Plata, gestor de la primera peregrinación
El padre Rafael Tello, inspirador de la primera pergrinación.
Asesor de la Pastoral Juventud de la Arquidiócesis de Buenos Aires, el padre Rafael Tello fue quien propuso la peregrinación, una respuesta disruptiva para la época, una experiencia comunitaria de fe y peregrinación hacia la Patrona de los argentinos.
Nacido en La Plata en 1917, Tello se recibió de abogado en 1944 y recién al año siguiente ingresó al seminario. Se ordenó sacerdote en 1950. Pensador y profesor universitario, Tello es piedra angular de lo que se conoce como la Teología del Pueblo, corriente que influyó fuertemente en el futuro papa Francisco.
En 1979, el padre Tello se retiró a una vida de oración y estudio austero. De todos modos continuó recibiendo a laicos y sacerdotes, entre ellos, Jorge Bergoglio, quien años después así lo describiría: “Tello tenía un corazón y una inteligencia ofrecidos a los pobres. Su teología nos recuerda que nuestros hermanos más humildes están en el centro del corazón de Dios. Su teología nos aguijonea preguntándonos si les estamos dando a los pobres el lugar que merecen y nos invita a que transformemos la Iglesia en la casa de los pobres”
El padre Tello falleció el 19 de abril de 2002 en Luján, la ciudad que estuvo en su vida hasta el último suspiro.
Fuente: Agencia DIB