Caso Johana Ramallo: ocho personas procesadas por explotación sexual y venta de drogas

El juez Alejo Ramos Padilla impuso la prisión preventiva a cuatro de los imputados y embargos de hasta 30 millones de pesos.

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Cinco mujeres y tres hombres fueron procesadas en la causa por la desaparición y femicidio de Johana Ramallo, quien fue vista por última vez en junio del 2017 en un contexto de trata de personas y cuyos restos mutilados fueron hallados en las costas de la ciudad de Berisso en agosto de 2018.

El juez Alejo Ramos Padilla, titular del Juzgado Federal 1 de La Plata, procesó a ocho personas por explotación sexual de mujeres y comercialización de drogas en la denominada “zona roja” de la capital bonaerense. Además, impuso la prisión preventiva a cuatro de ellas y embargos de hasta 30 millones de pesos.

Con la nueva resolución, ya son nueve las personas vinculadas a la causa -ya estaba imputado Carlos Omar Rodríguez, alias “El Cabezón”-, todas con similares acusaciones, la mayoría de las cuales continuarán detenidas, aunque algunas de ellas con prisión domiciliaria.

Los detenidos abarcan toda la línea de comercialización de estupefacientes, desde quienes proveían cocaína fraccionada para distribuir para la venta, hasta quienes concretaban la venta al menudeo, explicaron las fuentes.

Las imputaciones fueron solicitadas por el Ministerio Público Fiscal, representado en la causa por las fiscalas María Laura Roteta, Alejandra Mangano, de la Procuraduría de Trata de Personas y Mariela Labozzetta, de la Unidad Fiscal de Violencia contra las Mujeres.

En paralelo, el juez puso de relieve en el escrito que las trabajadoras que eran explotadas sexualmente y utilizadas para la venta al menudeo de estupefacientes “se encontraban en situaciones de extrema vulnerabilidad desde una perspectiva tanto social, como económica, vincular y familiar, presentando en algunos casos, además, fragilidad en su salud física y psíquica”.

Johana fue vista por última vez el 26 de julio de 2017, cuando salió de su casa, donde vivía con su madre y su pequeña hija, con la promesa que regresaría a las 20.30 de ese día, lo que nunca ocurrió.

Casi dos meses antes de desaparecer, Johana se había separado del padre de la niña, había regresado a la casa de Marta y los problemas económicos la habían puesto en situación de prostitución.

La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en las calles 1 y 63 de La Plata, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su hogar.

Los restos mutilados de su cuerpo fueron hallados en las costas de la ciudad de Berisso en agosto de 2018, aunque no fueron identificados como pertenecientes a la joven hasta 2019.

Aunque aún no se determinó el autor material de su femicidio, la investigación trabaja sobre el contexto en el que se produjo y en la forma en que operaba una red de explotación sexual, tráfico y comercialización de drogas en la llamada “zona roja” de La Plata. (DIB) ACR