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26/11/2022
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Científicos de más de 100 países acuerdan recomendaciones para poner fin a la Covid-19

Las 46 declaraciones y 57 recomendaciones consensuadas por el panel de expertos fueron publicadas en la prestigiosa revista Nature.

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Un grupo multidisciplinario de casi 400 académicos de 112 países, articulados a partir de un estudio Delphi, arribó por consenso a una serie de declaraciones y recomendaciones destinadas a poner fin al COVID-19 como amenaza para la salud pública mundial.

Del panel internacional, participaron una científica y cuatro científicos del CONICET de distintos institutos: Andrea Pineda Rojas, Jorge Aliaga, Rodrigo Quiroga, Daniel Feierstein y Daniel Maceira. Las 46 declaraciones y 57 recomendaciones consensuadas por el panel de expertos fueron publicadas hoy en la prestigiosa revista Nature.

Si bien el desarrollo de las vacunas y la implementación vacunación masiva lograron reducir considerablemente los riesgos vinculados a la pandemia de COVID-19, para los especialistas es muy importante atender a las recomendaciones consensuadas, no solo porque la pandemia aún no terminó y el virus que transmite el COVID-19 continúa mutando rápidamente, sino también porque la pandemia implica desafíos actuales vinculados a la elaboración de lo sucedido y a la construcción de aprendizajes que sirvan para no volver a cometer en el futuro ciertos errores que ocurrieron en el abordaje del COVID-19.

Los estudios Delphi se basan en un método iterativo en el cual un grupo de expertos responde un cuestionario con el objeto de obtener consenso sobre un tema. En este caso, se abordaron seis aspectos de la gestión de la pandemia que se consideran clave: comunicación, sistemas sanitarios, vacunación, prevención, tratamiento y atención, y desigualdades.

Rodrigo Quiroga, bioquímico e investigador del Consejo en el Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba (INFIQC, CONICET-UNC), indicó: “A pesar de la enorme reducción del riesgo que significó la vacunación masiva de la población, la COVID-19 sigue siendo la enfermedad respiratoria más grave en cuanto a cantidad de internaciones y fallecidos, y sabemos que incluso en casos leves puede generar un deterioro de la salud a largo plazo. Es un error equipararla a la gripe. Adicionalmente, el virus que la causa, SARS-COV-2 hace muy poco tiempo que infecta a seres humanos y su evolución continúa a pasos agigantados. Es importante que podamos ir adaptando nuestras respuestas frente a un virus que también se va adaptando”.

Uno de los aspectos del abordaje de la pandemia al que el documento consensuado presta mucha atención es el de la comunicación. De hecho, una de las recomendaciones con mayor consenso entre los expertos consultados señala que “Los líderes comunitarios, los expertos científicos y las autoridades de salud pública deben colaborar para desarrollar mensajes de salud pública que mejoren la confianza individual y comunitaria y utilicen los medios preferidos de comunicación para diferentes poblaciones”.

Entre las recomendaciones vinculadas a la prevención, el documento señala que todos los países deben adoptar un enfoque de “vacunas plus” que incluya una combinación de vacunación contra la COVID-19, así como medidas de prevención, tratamiento y apoyo económico.

Otras de las declaraciones y recomendaciones consensuadas en el documento insisten en destacar que la COVID-19 es una enfermedad que se transmite principalmente por aire, y por eso el riesgo de transmisión aumenta en áreas interiores con poca ventilación.

En este sentido, la declaración recomienda que los gobiernos regulen e incentiven el desarrollo y la implementación de medidas estructurales de prevención, vinculadas a la ventilación y filtración de aire. También destaca la importancia del uso generalizado de máscaras faciales de alta filtración y bien ajustadas (N95, KF94, KN95, FFP2/3), particularmente en entornos de alto riesgo.

En tanto, también se acordó que la pandemia es un fenómeno eminentemente social, aunque en muchos casos ha sido tratado como un evento biológico o médico. Los elementos que explican la propagación del virus en la población no tienen que ver solo ni fundamentalmente con las características del virus sino con el tipo de comportamientos sociales que lo facilitan u obstaculizan.

En este mismo sentido, Quiroga destacó la necesidad de que fenómenos como la pandemia de COVID-19 reciban un abordaje multidisciplinario: “La interacción multidisciplinaria entre los sistemas políticos, científicos y de salud pública es fundamental para poder montar una respuesta eficiente. Lamentablemente estas interacciones se dieron de manera fugaz y espasmódica. Para estar mejor preparados frente a futuras emergencias de salud, deberíamos institucionalizar y profundizar esas interacciones para sostenerlas en el tiempo”, aseveró el bioquímico. (DIB) ACR

 
 

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