El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta la capacidad de regular la atención, controlar los impulsos y gestionar la hiperactividad. Se estima que afecta aproximadamente un niño de cada 25. Cada 13 julio se conmemora el día de esta condición de salud, para visibilizarla y que, quienes se encuentran en esa población, puedan asumirla y reducir los padecimientos.
TDAH: una condición del neurodesarrollo que afecta a uno de cada 25 niños
Cada 13 de julio se conmemora el Día del Trastorno de Déficit de Atención, condición que tiene una heredabilidad del 70%, considerando el impacto de los genes en el desarrollo de una enfermedad en la población.
"El TDAH tiene una heredabilidad muy alta, de entre el 70 y el 80%, comparable a la de otros trastornos neuropsiquiátricos mayores, como la esquizofrenia y el autismo. Esto significa que la contribución genética al riesgo es elevada si se la compara, por ejemplo, con la talla u otras enfermedades médicas", explica Sabrina López, médica de planta de Genética del Hospital de Clínicas de la UBA, pediatra y genetista (MN 120.630).
La heredabilidad no es lo mismo que la herencia. La primera es una medida estadística poblacional que indica cuánto influyen los genes en el desarrollo de una enfermedad. En términos de herencia, l riesgo de que un hijo herede el trastorno de un progenitor ronda entre el 20 y el 30%.
En ese sentido, López destaca la importancia de indagar los antecedentes familiares si un paciente llega a consulta con rasgos de TDAH. Sin embargo, no hay un único gen asociado a este trastorno. "Se ha demostrado - según la investigación, a la fecha - que el TDAH es un trastorno altamente poligénico, es decir, involucra la participación de varios genes, cada uno con efectos pequeños, contribuyen colectivamente al riesgo de manifestar TDAH”, señala la especialista.
No obstante, existe también una incidencia de factores ambientales sobre esta condición. "Los factores ambientales contribuyen al 20-30% restante - cifras calculadas a nivel poblacional y no individual -. Sin embargo, la relación entre ambos es compleja e incluye no solo efectos aditivos, sino también correlaciones entre los genes y el ambiente, como la prematurez, el bajo peso al nacer y la exposición prenatal a tóxicos, como el tabaco y el alcohol", agrega.
Con respecto al aumento de los diagnósticos o detecciones, López explica: "Se están diagnosticando muchos más casos porque antes no existía el mismo nivel de conocimiento sobre el trastorno. A medida que se fue estudiando, al igual que ocurrió con el autismo, aumentó la conciencia sobre el TDAH. No es que haya más casos, sino que hoy los especialistas están más preparados para realizar el diagnóstico y la pesquisa".
¿Cómo se detecta?
Para que una persona sea diagnosticada con TDAH, Silvia Ongini, psiquiatra Infanto Juvenil del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 69.218), señala que tiene que reunir ciertas características, que se detectan muchas veces en sus primeros años de vida y se ven en la escuela, en el hogar y en otros ámbitos:
- Dificultad para prestar atención a detalles en tareas a realizar.
- Dificultad para mantener la atención incluso en actividades recreativas.
- No escuchar o “estar en otro mundo” aunque no haya algo que esté distrayendo.
- Dificultad para terminar tareas o cumplir consignas.
- Dificultades para organizar las actividades, poner en orden sus materiales, lo que lleva a que pierdan objetos, en muchos casos importantes.
- Enojarse y frustrarse mucho si tienen que hacer cosas que no les gustan, lo cual potencia la desatención.
- Distraerse con mucha facilidad con cualquier estímulo externo.
- Olvidarse de acciones cotidianas como, por ejemplo, apagar la luz por más que se repita.
- Dificultad para planificar. A veces toman decisiones impulsivamente y desde lo emocional porque les cuesta planificar.
- Hiperactividad. Mueven manos y/o pies de un lado a otro sin un propósito determinado.
Según explica Ongini, para evitar confusiones con otro tipo de trastornos es importante acudir al pediatra o a un profesional de la salud mental cuando ya se notan algunos de los síntomas. “Varias de estas características se comparten con otras afecciones que pueden ser emocionales, como la ansiedad o la depresión, y/o que pueden estar interfiriendo en funciones cognitivas como la atención y también generando hiperactividad”, aclara.
Tratamiento y detección
En cuanto al tratamiento del TDAH se lo describe como multimodal. Por un lado, según explica Ongini, es necesario brindar herramientas a quienes tienen el trastorno, a las familias y los espacios e instituciones en los que se desarrolla y vincula la persona.
En otros casos, los profesionales sugieren acudir a fármacos. Al respecto, Ongini afirma que “cuando se necesita la medicación, se notan claramente las mejoras”. Y añade: “Favorece la atención porque ayuda a filtrar todos los demás estímulos en el ambiente para que pueda facilitar la atención y concentrarse en aquello que necesita atender. Les contribuye mucho al rendimiento y eso también influye en su autoestima, sin generar dependencia”.
Por su parte, López destaca que recibir un diagnóstico oportuno también representa una oportunidad para comprender lo que le ocurre al niño o la niña y brindar el acompañamiento adecuado.
“El diagnóstico no cambia quien es o la esencia de ese niño o niña, pero ayuda a poder 'darle nombre' a esos síntomas o conductas que nadie comprendía". Y suma: "Este proceso, si bien no es fácil, es una puerta que se abre a ciertas oportunidades de terapias o tratamientos para que tanto la familia como ese niño o niña puedan transitar cada etapa de la vida con mayores herramientas para poder afrontar el mundo en el que actualmente vivimos".
Fuente: Agencia DIB