Un estudio realizado por la Carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Fundación Participar y Arqueos analizó el impacto de la crisis económica nacional sobre el acceso a la salud y el sistema sanitario bonaerense.
Crisis económica y acceso a la salud: baja en tratamientos, chequeos y apoyo en el sistema provincial
Un estudio analizó el impacto de la crisis económica nacional sobre el acceso a la salud y el sistema sanitario bonaerense.
El relevamiento muestra que el deterioro de los ingresos, el aumento del costo de las prepagas y las dificultades para acceder a distintas prestaciones están modificando las formas de atención y trasladando una parte creciente de la demanda hacia las obras sociales y el sistema público.
De acuerdo a los datos del sondeo, el 72,3% de los encuestados considera que el Estado debe garantizar la cobertura de salud y, en el caso de los bonaerenses, identifica al Gobierno provincial como responsable de brindar esa cobertura, mientras que apenas el 12,4% se inclina por un sistema privado. El dato profundiza una tendencia registrada en 2025, cuando el 69% consideraba que la salud debía ser financiada y garantizada por el Estado y el 24% prefería un sistema privado.
Dejar un remedio, una consulta y tomar deuda
Al mismo tiempo, se mantiene una fuerte valoración de la responsabilidad del Estado en garantizar el acceso a la salud. “Lo que encontramos es que la crisis económica no sólo afecta el bolsillo: empieza a modificar la manera en que las personas cuidan su salud. Cuando se posterga una consulta, se deja de comprar un medicamento o una familia tiene que endeudarse para atenderse, estamos frente a consecuencias sanitarias concretas de la crisis”, explicó Melina Alcaraz, socióloga y coordinadora del estudio.
El impacto de la situación económica también aparece en decisiones concretas vinculadas con el cuidado de la salud. El 56,6% afirmó haber modificado algún hábito de atención o cuidado por el aumento de los costos. Entre esas modificaciones, el 24,1% postergó consultas médicas y el 18,1% dejó de comprar algún medicamento. A esto se suma otro indicador especialmente sensible: el 30,2% de los encuestados manifestó haberse endeudado por cuestiones vinculadas con la salud frente a la situación económica actual.
Además, el 51,3% conoce personas que dejaron de pagar una prepaga y pasaron al sistema público o a una obra social. Los resultados muestran que la necesidad de atención no desaparece cuando las familias pierden capacidad de pago: se desplaza hacia el sistema solidario y público.
Aumento de la demanda para IOMA
Este fenómeno también aparece en los datos administrativos de IOMA. Durante el primer trimestre de 2026, la obra social provincial registró un aumento del 10% en la demanda de servicios médicos y medicamentos. Entre 7.533 afiliados identificados que trasladaron consumos desde otras coberturas, el 70% provenía de PAMI, el 22% de prepagas y el 8% de otras obras sociales. Los grupos focales refuerzan esta tendencia.
Entre las personas mayores que cuentan tanto con PAMI ecomo con IOMA aparecen casos en los que recurren a la obra social provincial para acceder a estudios, medicamentos o especialistas cuando no encuentran respuesta en PAMI. “La necesidad de atención no desaparece porque una persona deje de poder pagar una prepaga o porque otra cobertura no le dé respuesta. Lo que vemos es un desplazamiento de esa demanda hacia el sistema solidario y público, y en la provincia de Buenos Aires una parte de esa presión termina llegando a IOMA y al sistema provincial de salud”, explicó Alcaraz.
Desplazamiento al sistema público
La convergencia entre los datos cuantitativos, los testimonios cualitativos y la información administrativa permite observar un desplazamiento de las necesidades sanitarias hacia el sistema solidario y público. La crisis no elimina el costo de la salud: lo traslada. De las prepagas a las obras sociales. De PAMI a IOMA. De Nación a las provincias. Y, cuando el sistema no alcanza a responder, al bolsillo de las familias.
En ese sentido, el 48,5% de los encuestados considera que la falta de recursos nacionales afecta mucho al sistema público provincial, mientras que más de la mitad manifiesta desconfianza respecto de la capacidad del Gobierno nacional para mejorar el sistema público de salud.
El estudio identifica así un efecto en cascada: la reducción de recursos nacionales se combina con una crisis económica que dificulta sostener coberturas privadas y aumenta la presión sobre las provincias, las obras sociales y el sistema público.
Fuente: Agencia DIB