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5 de julio de 2026 - 23:20

Del jogo bonito al desconcierto: Brasil enfrenta su mayor crisis futbolística en décadas

La derrota frente a Noruega en los octavos de final del Mundial 2026 profundizó la crisis deportiva de la Canarinha y reavivó el debate sobre la pérdida de identidad de un seleccionado que no conquista la Copa del Mundo desde 2002.

El golpe de Noruega, letal y con la fuerza de ese remo que destaca a los vikingos, volvió a poner de rodillas a Brasil en una Copa del Mundo. Y si Uruguay había sido la gran decepción porque no se pudo clasificar a los 16avos de final en un grupo que compartía con Cabo Verde y Arabia Saudita, además de España, qué decir del pentacampeón. Quedar eliminado en los octavos, igualando su peor actuación desde Italia '90, genera un cimbronazo interno, un replanteo estructural. Después del impacto de la noticia, la caída del gigante sudamericano, es momento de hacerse preguntas. ¿Cuándo perdió su identidad? ¿Por qué eligió a un técnico extranjero? ¿Qué debe hacer ahora?

Hay que hacer un poco de revisionismo para entender cómo Brasil llegó a esta crisis. Quien escribe estaba en Belo Horizonte durante el partido con Chile por los octavos de final. Thiago Silva reventó la pelota a la tribuna y el estadio festejó como si hubiera hecho un gol. El jogo bonito, representado por tantos cracks de enciclopedia como Pelé o Rivellino, había quedado archivado. Y aunque la producción de figuras no se detuvo, el Scracht nunca se comportó como tal, como aquel conjunto que ganó el viejo trofeo Jules Rimet en Suecia '58.

El camino de derrotas

Desde los resultados, de 2002 a la fecha, sus actuaciones dejaron mucho qué desear. La conquista de aquella final ante los alemanes en el estadio Yokohama de Japón, el 30 de junio de aquel año con un doblete de Ronaldo, dio paso a seis Mundiales lamentables: fue eliminado de Alemania 2006 (1 a 0 con Francia) y Sudáfrica 2010 (2 a 1 con Países Bajos) en los cuartos de final; terminó cuarto en el torneo que organizó en su propia casa en 2014 (cayó en semis 7 a 1 con Alemania y Países Bajos le ganó 3 a 0 el duelo por el tercer puesto); volvió a terminar su sueño en los cuartos de final en Rusia 2018 (derrota 2 a 1 con Bélgica) y Qatar 2022 (1 a 1 en tiempo regular y caída por penales contra Croacia) y no pudo superar los octavos con Noruega (2 a 1).

Tras la renuncia de Tite, que estuvo seis años al frente de la canarinha, el nombre de Carlo Ancelotti empezó a sobrevolar en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Como tenía contrato vigente con Real Madrid, esperaron al italiano y terminaron por anunciarlo en mayo del año pasado. Solo había dos antecedentes de técnicos extranjeros en la Selección verdeamarelha y hay que retroceder un siglo en el tiempo: el uruguayo Ramón Platero en el Sudamericano de 1925 y el argentino Filpo Núñez, entrenador de Palmeiras, quien estuvo un solo partido en el banco del Scracht en 1965.

Dorival Junior había sido eyectado tras caer 4 a 1 con Argentina por las Eliminatorias.

“Traer a Carlo Ancelotti para dirigir a Brasil es más que un movimiento estratégico. Es una declaración al mundo de que estamos decididos a recuperar el primer puesto del podio. Ancelotti es el mejor entrenador de la historia y ahora está a cargo del mejor equipo del planeta. Juntos escribiremos nuevos capítulos gloriosos en el fútbol brasileño”, dijo Ednaldo Rodrigues, quien todavía era el presidente de la CBF hasta que fue destituido por un escándalo de corrupción.

La inversión

Se invirtieron 10 millones de dólares en su contrato fuerte, el equipo se clasificó al Mundial y en abril, dos meses antes del Mundial en Estados Unidos, Canadá y México, la CBF decidió renovar el vínculo hasta 2030. ¿Se apuraron? ¿Cómo será la reacción de los torcedores en el regreso a Brasil?

"Obviamente, todos estamos profundamente apenados. Creo que hasta ahora no hemos tenido un Mundial especial, un buen Mundial. Creo que merecíamos ganar el partido de hoy, y cuando sucede algo así, hay que pensar que una derrota es el comienzo de una nueva aventura. Tenemos que seguir mejorando, encontrar nuevas ideas; esta derrota no es el final, es el comienzo de un nuevo ciclo", declaró Ancelotti en la conferencia de prensa.

Es real que Orjan Nyland fue la gran figura, más allá del doblete de Erling Haaland; no solo por el penal que le tapó a Bruno Guimaraes a los 14 minutos del primer tiempo; también, por las atajadas que tuvo en el segundo tiempo. Ahora, ¿cómo es posible resignar la posesión en favor de los escandinavos? Ancelotti prescindió de la pelota con los ingresos de Endrick y Neymar para jugar de contragolpe. Los laterales casi no pasaron al ataque, una ofensa a su historia. Roberto Carlos, Cafú, Marcelo, Dani Alves, Carlos Alberto, Djalma Santos y Nilton Santos, por citar lo scasos más emblemáticos, le dieron paso a Danilo y Douglas Santos, hoy cuestionados.

Ahora, el récord supera la sequía de 24 años que los brasileños tuvieron que soportar desde que ganó su tercer título de la Copa del Mundo en 1970, con un equipo que, hasta el día de hoy, es considerado uno de los mejores de la historia del fútbol. Después de esa victoria, la selección brasileña compitió en 1974, 1978, 1982, 1986 y 1990 sin ganar, poniendo fin a ese largo período sin títulos en 1994.

A 44 años de la “Tragedia de Sarría”, justo un 5 de julio cuando Italia le ganó 3 a 2, Brasil sufre la debacle de un proceso que amerita una revolución. Sin Neymar, que anunció que se retira de la Selección a los 34 años, ni Casemiro ni Marquinhos, los referentes de una generación cargada de frustraciones.

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