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28/11/2022
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Panorama político: ¿Un globo de ensayo?

Un diputado ligado a Insaurralde "blanqueó" la idea de "sacar hacia arriba" a Kicillof del escenario bonaerense. Dudas y respuestas. IDEA y los tres ctos, otros escenarios de la "interna grande" del oficialismo, donde también juega el gobernador. Manes se anotó un triunfo que le hacía falta en la provincia que sostiene su candidatura. Bullrich y Santilli, cumbres y nuevos apoyos.

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Por Andrés Lavaselli

Una declaración, casi al pasar, de un diputado oficialista del interior, casi transforma en caliente la guerra fría entre Martín Insaurralde y Axel Kicillof por la candidatura a la gobernación en 2023, en un contexto de interna intensa en el Frente de Todos que el 17 de Octubre dejará más expuesta que antes. En la oposición, en tanto, el consenso para que Maximiliano Abad siga al frente de la UCR provincial tiene lectura nacional: ordena el territorio más importante para la carrera de Facundo Manes por la postulación presidencial y, de paso, vuelve a facilitar el contraste con PRO, donde la pelea es mucho más agitada.

“(Axel) es un buen gobernador y ha sido un buen gobernador, no estoy en contra de Axel Kicillof ni mucho menos. Axel puede ser también candidato a presidente de la Nación”, le dijo Alejandro Di Chiara al portal de noticias Cronos. Las alarmas se encendieron en Calle 6: el diputado está identificado con Insaurralde desde que era intendente de Monte Hermoso, por lo que nadie leyó de forma inocente la intervención. Tampoco hizo falta: dos líneas más abajo, él mismo se encargó de explicitar que hay “muchísimos buenos intendentes” que se pueden postular a la gobernación. Y puso solo dos ejemplos: Insaurralde y Jorge Ferraresi.

Nunca, hasta, ahora, se había expuesto a la luz pública y de forma tan clara un plan que en privado se ideó hace tiempo y que volvió a cobrar fuerza hace unos días, luego de un encuentro de alcaldes peronistas en Lomas. Consiste en hacer lugar a una candidatura de Insaurralde a gobernador (quien fue la opción de La Cámpora en 2019 y que vio resucitar esa posibilidad cuando Cristina Kirchner lo aupó a su puesto actual) con el sencillo expediente de que Kicillof lo sea a presidente. Algo que este último, por supuesto, solo aceptaría si fuese una orden explícita de la Vicepresidenta.

A Di Chiara le respondieron intendentes (Mussi, Zurro) por cuenta de Kicillof, pero ahí parece haber quedado, al menos por ahora, la cosa. Es que en Gobernación, donde no dudan de las ambiciones del jefe de Gabinete, sí lo hacen de la coordinación que puede haber tenido con Di Chiara. Sobre todo por lo explícito, algo tosco, de la jugada, que termina exponiendo a Insaurralde. De hecho, el gobernador puso más énfasis en despegarse de otra versión, también insidiosa: la que lo hacía autor intelectual de la idea de congelar precios de alimentos, que el ministro de Economía, Sergio Massa, descartó.

“Que lean mi libro si quieren saber qué pensamos de los congelamientos”, defendió Augusto Costa, su ministro de Producción, en conversaciones al interior del oficialismo. En esas charlas aclaró que de lo que el Gobernador habló con la Vicepresidente es, en todo caso, de un esquema de acuerdos como los que implementaron en 2013 “para salir de los dos congelamientos de (Guillermo) Moreno, que dejaron desabastecimiento y proliferación de marcas gemels”, parafrasean cerca suyo. ¿Y si todo fue una versión alentada desde la Rosada para convencer a empresarios de que el “Plan Massa” es, hoy y tal como está, el mal menor?

Todo ocurrió en sincro con la cumbre de IDEA, donde la centralidad y los flashes fueron para los opositores duros como Patricia Bullrich –que además avanzó con una cumbre de su espacio en Mar del Plata-, pero que marcó también un punto alto con la presencia de Alberto Fernández, quien dejó dos frases (una sobre el FMI y otra sobre sobornos en la obra pública) para tratar de hacer creíble su desafío interno al kirchnerismo. Ese sector probablemente le devuelva el golpe desde Plaza de Mayo, uno de los tres escenarios donde el oficialismo mostrará su fractura el lunes. Kicillof, tal vez, aproveche el 17 de octubre para anunciar el nuevo aumento a los estatales que define por estas horas. Es, además de ir a la Plaza, una forma de marcar alineamientos y, tal vez, de sugerir medidas concretas.

Manes, que también fue muy requerido en IDEA, se empleó a fondo para que en noviembre no haya internas en la UCR de la provincia. Fue una jugada menos visible que la exposición ante los empresarios, pero muy fructífera: más allá de revalidar la presidencia del partido para su aliado Abad, se trató de un gesto de ordenamiento de su distrito. Una victoria, después del paso en falso que había significado el desafío abierto a Mauricio Macri (los cruces siguieron esta semana), un intento de delinear su perfil de “extremo centro” que había generado críticas de casi todo el radicalismo, aunque algunas no fueron explícitas.

Diego Santilli, por su parte, sumó un apoyo estratégico en la disputa por endurecer perfiles en la que se convirtió también la carrera en PRO por la candidatura a gobernador: el de Miguel Ángel Pichetto. Tal vez más importante que eso para él, volvió a hablarse, de forma aún muy incipiente, de la idea de un solo candidato a suceder a Kicillof en ese sector de Juntos. Si se diese, Santilli sabe que la lógica, en principio, lo favorece: lidera en las encuestas.  (DIB)

 
 

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