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10/05/2021
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Panorama político bonaerense: un nuevo sentido para viejos conflictos

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La Plata, ene 20 (Por Andrés Lavaselli, de la redacción de
DIB).- El escenario político se tornó paradójico. Está agitado por la febril
proliferación de reuniones, operaciones y sondeos que son habituales en la
previa del periodo electoral. Pero a la vez luce paralizado por un stand by
que, signo de los tiempos, solo destrabarán dos mujeres, María Eugenia Vidal y
Cristina Fernández, con definiciones que no se conocerán antes de fines del mes
que viene. Mientras, la primera de ellas comenzó a desplegar la estrategia para
hacer frente a la agenda dura de este año.

La primera gran llave que abrirá la puerta al comienzo real
del 2019 electoral la tiene la gobernadora. Ella ???según juran en Cambiemos,
junto con el presidente Mauricio Macri- debe decidir si las elecciones bonaerenses
se adelantan o no. La expresidenta, que es la dirigente con mayor caudal de
votos propios de toda la oposición y por lo tanto funciona como su principal
polo ordenador, debe definir si será candidata o no. Ambas cuestiones, además,
están interconectadas y hasta que no se salden cualquier escenario es
reversible.

En el mientras tanto, todos juegan al juego de descifrar lo
que cada cual entiende que son las señales que pueden anticipar qué opciones
terminarán por imponerse. El dilema del cronograma electoral es un ejemplo de
eso. Hasta hace unas semanas, existía un sordo consenso más o menos extendido
en el mundillo político acerca de que finalmente no habrá desdoblamiento. Pero
esa certidumbre comenzó a agrietarse y ahora, luego de la reunión de la
Comisión Bicameral que se realizó el jueves en Azul, nadie lo descarta.

De hecho, el presidente del PJ bonaerense, Fernando Gray,
aprovechó el cónclave para hacer trascender una convicción creciente entre los
intendentes del Conurbano. Creen que Vidal terminó de reunir en los últimos
días toda la masa crítica factible de ser conseguida en apoyo de su plan. Eso
incluye el OK de la Corte bonaerense, del Juzgado y la Junta electorales y de
Sergio Massa, además de la descontada recomendación favorable de la Bicameral.
En esas condiciones, evalúa Gray, solo Macri puede detener a la gobernadora.

La persistencia de la segunda gran incógnita, el juego
electoral que desarrollará CFK, permite el testeo de armados diversos, varios
con eje en la provincia. La “estrella” del momento en ese sentido es Roberto
Lavagna, quien hace unas horas se reunió en forma reservada con Massa. Aunque
el exministro mantiene trato quincenal con el líder del Frente Renovador, el
encuentro cobró relevancia porque coincidió con la renovada presión de parte de
sectores del peronismo para que el tigrense reconsidere postularse a
gobernador, algo que él descarta en público.

Pocos creen que Lavagna vaya a ser candidato, una
eventualidad que su entorno directamente rechaza de plano. Pero muchos se
ilusionan con que su figura otorgue espesor al polo “alternativo” del peronismo
y sirva para empujar un último esfuerzo en pos de la unidad. La clave para
alcanzarla, de todos modos, sigue siendo CFK. Pero aún si la expresidenta no
declina para facilitar el acercamiento, la emergencia de Lavagna puede ser
importante: algunos la ven como el puente para que Massa inicie un retorno al
territorio, movimiento que podría abrir la chance de una negociación posterior
con la expresidenta, con cuyo hijo Máximo tiene diálogo.

 

Mueve Vidal

Contra ese fondo de muchas especulaciones y pocas
definiciones, Vidal hizo algunos movimientos llamativos. La reactivación del
reclamo a Macri por la indexación del Fondo del Conurbano es uno de ellos. Se
trata de una cuestión sensible para el oficialismo, ligada a la renuncia al
déficit fiscal bonaerense a la que la gobernadora tuvo que resignarse para que
el Presidente pudiera acordar con el FMI, lo que produjo un cimbronazo
inocultable de las relaciones entre sus administraciones poco antes de fin de
año pasado.

Con esa crisis aún fresca, Vidal no dudó en trasladar la
responsabilidad a Macri cuando le preguntaron por obras públicas faltantes en
un recorrido territorial realizado hace unas horas. Sólo con los $ 19.000
millones suplementarios que supone la indexación, comprometida a fin de 2018
por la Casa Rosada pero aún no concretada, el Tesoro bonaerense puede hacer las
obras, dijo Vidal. El momento elegido para hacer el “recordatorio” es
significativo: justo antes de debatir con Macri el diseño electoral.

La paritaria docente es el otro ámbito donde Vidal movió
fichas. Su hipótesis, como se contó acá en diciembre, es que el año electoral
dificultará los acuerdos con un frente gremial al cual entiende diverso pero
traccionado por la voluntad opositora que atribuye a Roberto Baradel, el líder
de Suteba. La gobernadora no confía en que la cláusula gatillo semestral
(disfrazada con otro nombre) que acordó con otros gremios estatales para este
año sea suficiente en el caso de los docentes, por lo que prevé que a fines de
febrero habrá conflicto.

El caso es que, como reveló el periodista José Picón, Vidal
puso en marcha un inédito plan para enfrentar en la calle el reclamo de los
maestros que incluye timbreos “informativos” para explicar la gestión educativa
cara a cara y hasta una marcha en apoyo al inicio de clases en tiempo y forma.
El trasfondo electoral es evidente: se trata de una forma de potenciar una
agenda que, aunque conflictiva, es menos dañina para el Gobierno que la
económica, donde no se prevén buenas noticias perceptibles por el ciudadano de
a pie al menos hasta después del verano.

La misma lógica explica el anuncio de la implementación de
las pistolas Taser por parte de la Policía bonaerense que hizo el ministro de
Seguridad, Cristian Ritondo. La seguridad aparece muy lejos de la economía
(49,4%% contra 18,6%) entre las preocupaciones ciudadanas según una encuesta de
la consultora Synopsis, que no difiere mucho del resto de las que circulan.
Pero el tema gana espacio en el discurso oficial, nacional y provincial. Y no
casualmente Patricia Bullrich y Cristian Ritondo forman parte del póker de
posibles candidatos a vice.

En el caso provincial, la irrupción preelectoral del
Ministro hace fruncir el ceño al vicegobernador Daniel Salvador, que no la
critica en buena medida para no dar a entender que la identidad del compañero
de fórmula de Vidal pueda estar en duda. Pero lo cierto es que todo puede
ocurrir y él lo sabe, más allá de que confíe en que lo dejen intentar la
reelección. Y eso porque el equipo de Vidal todavía no define el juego, ni
siquiera “hacia adentro”. De hecho, con los radicales por ahora apenas hay un
preacuerdo para evitar internas en los municipios, salvo que el intendente en
cuestión las habilite. Y nada más. (DIB) AL

 
 

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