Rutas que desafían los sentidos

A lo largo y ancho del país, hay trayectos increíbles que nos permiten descubrir parte de los secretos mejores guardaos.

La Quebrada de las Flechas con sus rocas puntiagudas inclinadas. (Turismo Argentina)

Rutas escénicas. Así fueron definidas por las autoridades nacionales para su promoción. Y vaya si lo son. En medio de paisajes que desbordan belleza, el viajero puede disfrutar de curvas, puntos panorámicos, miradores y ricas historias ancestrales.

Quebrada de las Conchas

A 12 km de Cafayate, Salta, y tomando la Ruta Nacional 68, el viaje comienza atravesando la Reserva Natural Quebrada de las Conchas, una rara formación geológica que también incluye un importante yacimiento paleontológico, además de otros atractivos paisajísticos y culturales.

Entre Guachipas y Cafayate, por ejemplo, se puede acceder a las Cuevas Pintadas, un reservorio de bosquejos rupestres que datan del datan del año 900 al 1400. En esas rocas erosionadas fueron plasmadas imágenes de personas y animales, como llamas, guanacos, arañas y zorros. Pero en este territorio, también hay huellas de antes de la existencia de la humanidad.

A lo largo de los 70 km de ruta escénica se pueden encontrar senderos que permite disfrutar de la magia de los cerros con vistas panorámicas de la quebrada y el río de las Conchas y a formaciones geológicas únicas en el mundo como la Garganta del Diablo y el Anfiteatro. Estos lugares en el pasado, cuando se trataba de un ambiente húmedo, fueron cascadas de agua dulce.

En muchas de estos sitios se han hallado importantes fósiles, como el Saltasaurus (titanosaurio de 12 metros de largo), una de las ranas fósiles más antiguas del mundo denominada Saltenia o un ave carnívora de grandes dimensiones denominada Intiornis. El Saltasaurus, de cabeza pequeña, piernas gruesas y cola robusta, vivió hace alrededor de entre 73 millones de años; mientras que el Noasaurus Leali, un dinosaurio bípedo y carnívoro también hallado en la provincia, lo hizo hace alrededor de 70 millones.

En La Yesera, otro lugar de la Reserva, hay un destacado yacimiento de peces fósiles que sería la demostración del último ingreso del mar al continente, hace 15 millones de años.

La última parada es Alemania, un pueblo de menos de 100 habitantes con una histórica estación de tren, con artesanías para llevarse recuerdos y un centro de interpretación.

Altos Andes Riojanos

Desde Vinchina, a 70 km de Villa Unión, en La Rioja, empieza un viaje de altura por la Ruta Nacional 76. El camino asciende por la Quebrada de Troya y trepa por los Andes hasta llegar a la pequeña localidad de Jagüé. Allí, unas pocas casas, bien separadas, se esparcen a lo largo de una calle y sobre un paisaje sorprendente: las barrancas de un río seco de montaña.

Entre montañas de color rojizo, vicuñas, guanacos y un paisaje parecido a Marte, el viajero suele sentir en este rincón del país que está llegando a los límites del planeta.

Cuando creías que habías visto todo, a los 4280 metros de altura aparecen unos reflejos. Es allí cuando el turista se va acercando y de repente se encuentra con una inmensa laguna con flamencos rosados y aves acuáticas: es la Reserva Provincial Laguna Brava. Es una planicie rodeada por volcanes, con una extensión de 17 km de largo. Aquí aterrizó un avión de emergencia en la década del 70. 

A 25 kilómetros de Laguna Brava, se encuentra el refugio del peñón, construido en 1873 bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. El uso principal fue como refugio de los arrieros del “Camino de los Toros” que arriaban ganado hacia Chile durante esas épocas y que provenían de Vinchina y Jagüe.

Continuando hacia el oeste, en tanto, la cordillera se vuelve más y más salvaje hasta llegar al Paso Pircas Negras a 4160 msnm en el límite con Chile.

Las vistas impactantes de la Cuesta del Portezuelo. (Turismo Argentina)

Cuesta del Lipán

Si uno está en Purmamarca, en la provincia de Jujuy, seguramente tendrá dentro de su agenda una escapada a las increíbles Salinas Grandes, un desierto blanco que sorprende a cada paso. Pero para llegar hasta este lugar, uno toma la ruta nacional 52 y atraviesa la Cuesta del Lipán, un zigzagueante laberinto de infinita belleza y gran desafío.

El camino laberíntico exhibe sin obstáculos los matices del paisaje y lo más indicado es no acelerar el paso. En su trayecto de 17 kilómetros desde Purmamarca, la ruta asciende desde 2.192 metros sobre el nivel del mar hasta alcanzar 4.170 metros de altura en Abra de Potrerillos, donde vale la pena detenerse para apreciar las imponentes vistas o fotografiar las manadas de vicuñas que suelen aparecer cerca del camino. El oxígeno escasea y acecha la amenaza de apunamiento.

Es sorprendente ver allí, en plena cuesta, pequeñas casitas con sus respectivos corrales, y gente que a esa altura vive cotidianamente abocada al criado de ovejas y llamas. La Cuesta se caracteriza por su serpenteo y paisajes extraordinarios recorriendo la Quebrada de Sepulturas y Lipán. Siguiendo algunos kilómetros más podemos visitar las Salinas Grandes o continuar por la ruta que va a la localidad de El Moreno.

Ruta de los Dinosaurios

Al este de la provincia de San Juan y a 51 km de la localidad de Huaco, esta ruta atraviesa el Valle de Ischigualasto y llega hasta casi el límite de la provincia de La Rioja. Pasando por un paisaje lunar muy cerca del Parque Provincial Ischigualasto, en esta zona se encontraron los restos fósiles del dinosaurio más antiguo del mundo con 230 millones de años.

El parque conocido como Valle de la Luna, hay formaciones geológicas de entre 200 y 250 millones de años vinculadas al periodo triásico, cuando aún existía la Pangea. El paisaje es desértico, árido, con escasa vegetación y variada coloración en el suelo, con desniveles y rocas circulares, entre otros detalles que hacen de este un lugar, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, único en todo el mundo.

A lo largo del recorrido por esta ruta, el viajero transita por las tierras que habitaron los reptiles más gigantes de la prehistoria y por espectaculares formaciones de todos colores. Desde distintos miradores vas a poder imaginar cómo fue la vida en esos tiempos solitarios y desérticos.

En la Cuesta de los Dinosaurios, donde se hallaron diez pisadas enormes del Titanosaurios, preparate para sorprenderte con las curvas, túneles y puentes que cruzan las Sierras del Valle Fértil y que te llevan de viaje a los mismísimos orígenes de la Tierra.

De El Soberbio a Moconá, un trayecto increíble. (Turismo Argentina)

Quebrada de las Flechas

En la provincia de Salta, a 80 km de Cafayate y a solo 2 km de Angastaco, la Ruta 40 atraviesa el Monumento Natural de Angastaco y transita por el corazón de los Valles Calchaquíes entre rocas gigantescas e inclinadas como flechas que sobresalen de la tierra. 

El suelo se mimetiza con el paisaje que según la hora y la luz del día va cambiando de color. A cada curva vas a descubrir gargantas y paredones verticales rodeados de montañas. Todo es surrealista y prehistórico: vas a estar frente a formaciones de 20 millones de años.

La Quebrada de las Flechas es una formación de rocas puntiagudas inclinadas que forman desfiladeros con paredes de 20 metros de altura que constituyen uno de los puntos turísticos más atractivos de la Ruta 40.

A lo largo del recorrido también hay miradores para contemplar la quebrada, sus algarrobos blancos y jarillas, y El Ventisquero, para sorprenderte desde lo alto con una vista panorámica que te va a hacer creer que estás, literalmente, en otro planeta.

Rumbo al Moconá

Entre sierras y selva. Ahí está El Soberbio. La principal localidad para entrar a la gran Reserva de Biósfera Yabotí en la que conviven comunidades originarias con los animales y plantas silvestres. Donde el verde se amalgama con el rojo de la tierra a orillas del serpenteante río Uruguay. 

La ruta avanza con perfume a citronella y los helechos expanden sus hojas entre mariposas blancas. Los miradores te obligan a detener la marcha para contemplar la selva, de cerca, de frente.

El camino se abre y se cierra y dobla y cruza el arroyo Yabotí Guazú hasta llegar al Parque Provincial Moconá que en lengua guaraní significa “el que todo lo traga”. Acá el viajero va a descubrir una falla geológica única en el mundo: los saltos caen paralelos al río por un cañón de 3 km, como si el río se partiera en dos.

Una vez dentro del parque, en un recorrido de 1.200 metros hasta el embarcadero “Piedra de Bugre” lo esperan los botes especialmente acondicionados para realizar la excursión náutica que lo conducirán a la aventura de recorrer los Saltos por el río Uruguay, única forma de verlos y disfrutarlos en toda su extensión.

Cuesta del Portezuelo

Desde San Fernando del Valle de Catamarca, sólo hay que recorrer unos 17 kilómetros para adentrarse en un paisaje mágico: la Cuesta del Portezuelo. Entre sus mil tonos de verde y a 1680 metros sobre el nivel del mar, alcanzar su cumbre viene con recompensa: una vista inigualable de la ciudad capital.

A medida que se sube por el zigzagueante camino de la ladera de la Sierra de Ancasti, es una experiencia imperdible entregarse al disfrute aire puro y de los colores de la vegetación. Y además, todo bajo la atenta mirada de un cóndor que surca el cielo despejado desplegando sus alas. Alrededor, los caseríos sencillos con patios de tierra que se contemplan a lo lejos regalan una postal tranquila y calma, tanto como el ritmo pausado que se vive en la zona.

Luego de un paseo inspirador, reunirse a degustar dulces y confituras locales es detenerse para conocer la cultura del lugar. Así, uno puede disfrutar, entre mates y charla, de gaznates, rosquetes, torta de turrón, dulces de lima, cayote e higo, y las típicas nueces confitadas.

Los dulces y las confituras sorprenden al paladar y se acompañan con algún vino patero o licor, con el que se brinda y se celebra semejante reunión en medio de un paisaje que enamora. Coronar la travesía comprando excelente ají pimentón, comino, anís y nueces para regalar, o para traerse con uno y recordar los exquisitos sabores catamarqueños. Por la noche, las cenas acercan los sabores más tradicionales, como locro de maíz, charqui de llama, carne vacuna, de cabrito o de cordero, maridándolas con vinos regionales bajo el cielo estrellado. (DIB)