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22/09/2022
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Canotaje: en las aguas de Nordelta se entrenan “Las Carpinchas”

Con la sampedrina Brenda Rojas como una de sus referentes, la selección femenina se prepara para los Juegos Suramericanos de Asunción.

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Por Gastón M. Luppi, de la redacción de DIB

El seleccionado femenino de canotaje se entrena en el Club Nordelta. Es que el canotaje y el remo comparten problema: la pista nacional de Tigre no está en condiciones y quienes consiguen una alternativa, le escapan.

La sampedrina Brenda Rojas es una de las referentes de ese equipo nacional que hasta hace poco no tenía nombre. “Hacía bastante que nos queríamos poner uno”, le cuenta a la Agencia DIB la representante olímpica en los Juegos de Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020. A diferencia del handball (“La Garra”) o el básquet (“Las Gigantes”), las palistas iban para el mismo lado que “Las Leonas” del hockey, “Las Panteras” del vóley o “Las Yaguaretés” del rugby… Había que buscar en el reino animal, y más específicamente en el agua.

“¿Cómo nos podemos llamar?”, se preguntaban. En Perú, durante los Juegos Panamericanos de 2019, ya un guía les había sugerido “Las Lisillas”, en alusión a uno de los peces “fuertes” que habitan la albufera donde se corrían las pruebas de canotaje y remo. Descartado “Las Lisillas”, cuenta Rojas, se divertían tirando nombres: “Mojarras”, “tiburonas”, “viejas del agua”…

Y con el diario del lunes, la elección resultó más que lógica. “Terminó quedando ‘Las Carpinchas’. Los carpinchos siempre están ahí, con nosotras, y así se nos ocurrió. Hice una encuesta en Instagram por ‘sí’ o ‘no’, tuvo muchos ‘sí’ y pasamos a ser oficialmente ‘Las Carpinchas’”, sintetiza Rojas. “Nunca nos habíamos puesto nombre y nos resultaba una buena idea tener uno. En realidad, ya habíamos armado un grupo de WhatsApp llamado así, pero privado. Ahora ya es oficial: somos ‘Las Carpinchas’”.

Tal vez el más conocido de los ejemplos sea el de “Las Leonas”. La elección del felino resultó clave en la construcción de una identidad para el seleccionado femenino de hockey sobre césped. “Sí, claro, está bueno”, coincide Rojas. “Te da una identidad, ya somos nosotras, somos ‘Las Carpinchas’”, concluye, y tira como desafío: “Ahora los varones se tienen que animar a ser ‘Los Carpinchos’, creo que no quieren”, y ríe.

Entre Río y Tokio

Brenda Rojas tiene 26 años, estuvo en los Juegos Olímpicos de Río y Tokio y ganó tres medallas en Juegos Panamericanos. Sin embargo, el próximo mes en Asunción afrontará sus primeros Juegos Suramericanos. “Estoy ansiosa, no sé ni cómo es”, le cuenta a DIB. Surgida en la escuela de canotaje de Las Canaletas de San Pedro, en la capital paraguaya competirá en el K1 200 y K1 500 del canotaje de velocidad, y compartirá bote con Magdalena Garro en el K2 500.

Asunción 2022 será para ella el último gran evento de una temporada que tuvo recientemente el Mundial en Halifax (Canadá), con séptimo puesto en la Final B del K1 500 y con quinto puesto en la Final B del K2 500, y medalla de oro en K1 1.000 y plata en los K1 y K2 500 del Panamericanos que se desarrolló también en Halifax.

Así, ya está en marcha el camino que tiene en el horizonte los Juegos Olímpicos de París, en 20024. Sin embargo, todavía están muy cerca los Juegos de Tokio. “No puedo creer cómo pasa el tiempo. Te das cuenta porque te saltan los recuerdos en Instagram o en Facebook y decís: ¿Ya pasó un año de esto? ¡No! Pareciera que fue ayer que lo estaba viviendo, que estaba entrenando, que nos estábamos preparando”.

Segundos Juegos Olímpicos para ella, la experiencia de Tokio no tuvo nada que ver con la de Río de Janeiro, “por la edad, por el bote, porque no es lo mismo competir en bote de equipo que competir en un K1. El bote de equipo me encanta porque compartirlo es más lindo, el sentimiento es grupal. Y Río me encantó”.

Selfie con medalla de oro en el Panamericano de Canadá. – Instagram: @breen_rojass -
Selfie con medalla de oro en el Panamericano de Canadá. – Instagram: @breen_rojass –

En Brasil, con 19 años, Rojas fue parte del K4 500 junto a Sabrina Ameghino, Magdalena Garro y Alexandra Keresztesi. En Japón, en cambio, compitió individualmente en K1 200 y K1 500. “A veces digo: en Río me hubiese gustado ser un poco más grande como para tomar mayor dimensión de lo que estaba viviendo; era chica y no hacía mucho que estaba entrenando con el equipo. En Tokio sí tomé mayor dimensión de lo que era, de lo difícil que es clasificar, el reto que es poder competir; haber llegado tuvo un valor gigante. Obviamente, extrañaba la parte del equipo, porque yo estaba acostumbrada a eso”.

A propósito, explica Rojas: “Antes de Tokio, no estaba preparada para afrontar los K1. Tenía a mis compañeras y estaba acostumbrada a eso, a que me dijeran qué hacer, siempre a escuchar. Pero cuando fui a competir en K1 tuve que aprender a hablarme a mí misma, a escucharme. Fue ese proceso: ‘Tengo que aprender a hacer todo, tengo que aprender a salir, tengo que aprender a regularme…’. O sea, todo lo que se planteaba en grupo, ahora lo tenía que aprender sola y hacerlo, porque una cosa es hablarlo, decirlo, y otra cosa es ponerlo en práctica”.

En síntesis, “fue totalmente distinto un Juego respecto del otro. Los dos me gustaron muchísimo, cada uno tuvo sus cosas”. Pero, por un lado, “en equipo es mucho más lindo”, reconoce. Y por otro, está claro, Tokio estuvo atravesado -condicionado- por la pandemia. “Sí, me quedo con Río”, concede. “En Tokio estaba todo el tiempo pendiente del covid: se hizo todo en burbuja, muchos cuidados, hisopados, miedo cuando te enterabas de que alguien había dado positivo. No digo que no lo disfruté porque estaría mintiendo. Entrenamos en una ciudad hermosa, pero a su vez decía: ‘¡Ay!, no podemos salir’. No podíamos ir a correr, era ir a entrenar y volver, con acompañamiento ida y vuelta, y horarios muy estructurados”.

¿Objetivos?

“Siempre me caractericé por no pensar tanto en el futuro, me di cuenta de que me genera ansiedad. Trato de disfrutar primero del día a día, decir: ‘Mi objetivo principal siempre en el día a día es ser la mejor, de lo que sea. El día a día es lo que me alimenta para entrenar, para estar en el equipo, para dar todo. Después, obviamente, ahora tenemos este objetivo que son los Juegos Suramericanos, y así me voy trazando los objetivos. Porque si no, siento que si pienso muy a futuro, no puedo disfrutar lo que tengo y eso me genera ansiedad, me bloquea”.

Ameghino y Rojas, el año pasado en Rusia, compitiendo juntas días después de la definición mano a mano. – Instagram: @breen_rojass –

Mano a mano

Para los Juegos Olímpicos de Tokio, Argentina había logrado una plaza y había que ponerle nombre propio, definir quién iba a Japón. Pandemia de por medio, esa definición se postergó y terminó resolviéndose poco tiempo antes, en Hungría, en un mano a mano entre Rojas y Sabrina Ameghino. “Nos tocó afrontar algo muy difícil, porque obviamente la quiero, la respeto, pero al momento de subir al bote, nos vamos a arrancar los ojos”, se sincera Rojas. “Nos llevamos súper bien y aquello lo transitamos con mucha madurez. Tratábamos de decir, por ejemplo: ‘Vamos a tomar mate a tal lado’, para distraernos y no pensar tanto en que al otro día teníamos que definir quién iba, y quién no; o sea, una de las dos iba a sufrir. La verdad, fue duro, no voy a mentir, pero creo que lo llevamos lo mejor posible. Estoy muy agradecida con eso, porque ella es más grande y me demostró que no pasa nada: esto es competencia y, siendo más chica, también vi que eso me hizo aprender mucho y madurar”.

Aunque vuelve: “La verdad, me gusta ganar, pero no me gustó que fuera así, una definición tan áspera. O sea, ver al otro que se pone mal, porque es inevitable; si me hubiese pasado a mí, también me hubiese puesto mal, pero son las reglas del canotaje y del deporte en sí”.

Canotaje femenino

“Creo que hay futuro, que vienen generaciones con ganas y con fuerzas para, justamente, hacernos fuerza a las más grandes. Eso está bueno porque es lo que nos va a llevar a crecer, creo que va a haber más chicas. En algún momento tengo el sueño de que vamos a ser un montón, y con nivel”.

Humo en San Pedro

“Horrible, hubo mucho humo. Estuvo muy complicado, muy malo para la gente que tiene asma, para los bebés; estuvo feísimo. Ahora, por suerte, no sé si se calmaron, si dejaron de prender o qué, pero no hay humo, aunque sí fue heavy. Fueron varios días y es impresionante lo mal que hace”.

Rumbo a Asunción

A los Juegos Suramericanos -del 1 al 15 de octubre- viajarán seis representantes del canotaje femenino de velocidad (kayaks). Junto a la sampedrina Brenda Rojas irán la ensenadense Sabrina Ameghino y su prima Lucía Dalto Aziz; la lujanense Candelaria Sequeira, la entrerriana Magdalena Garro y la santafesina Paulina Contini. (DIB) GML

 
 

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