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15/09/2022
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Panorama político bonaerense: Cristina, inevitable

En una semana de vértigo, se demostró que la suerte judicial de Cristina Kirchner no determina su destino político. Ese es el principal desafío que enfrenta la oposición. El juego de Macri en la Provincia.

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Por Andrés Lavaselli

En una semana de vértigo en la que pasó de acusada a acusadora, Cristina Fernández de Kirchner renovó, tal vez acrecentó, su principal capital: una centralidad que la vuelve inevitable para la mayoría del peronismo, aun para los sectores que preferirían verla jubilada pero que otra vez quedaron alineados detrás de su figura, cuyas peripecias no solo renuevan la mística que moviliza las energías políticas de ese espacio, sino que sirven para eclipsar un ajuste el triple de duro del que motivó la eyección de Martín Guzmán.

Fue el lunes pasado, aunque parezca que haya transcurrido un año: la Vicepresidenta pidió ser sometida a una segunda indagatoria en el juicio de Vialidad, bajo el argumento de que el fiscal Diego Luciani había introducido prueba que no figuraba cuando comenzó el proceso. Como se esperaba –como seguramente ella sospechaba- se lo negaron. Entonces, habló vía Facebook, para sostener como viene diciendo su defensa que no hay elementos en la causa para sostener su culpabilidad. Pero lo importante fue otra cosa, mostró algo que no se había visto antes: miles de contactos entre José López, aquel del bolso con USD 9 millones y el empresario Nicolás Caputo, de estrechísima relación con el expresidente Mauricio Macri. Sobre esa base, sugirió que detrás del episodio de corrupción emblema de los últimos años hay un funcionario que integró su gobierno pero un poder económico que forma parte del círculo rojo de su sucesor.

Es dudoso, por decir lo menos, que esa estrategia tuerza el destino legal de Cristina, aunque faltan unos meses para saber si la declaran culpable de asociarse ilícitamente para estafar al Estado. Y si le dan los 12 años de prisión con inhabilitación perpetua para ejercer cargos, que le pidió Luciani. Los efectos políticos, en cambio, fueron inmediatos.

En ese listado hay que anotar 1) CFK recuperó una centralidad política, sobre todo al interior de la coalición gobernante, que en las últimas semanas parecía patrimonio exclusivo del ministro de Economía, Sergio Massa. 2) Galvanizó el apoyo de todos los sectores del peronismo no opositor detrás de su figura. 3) Instaló un relato capaz de recrear una mística militante, justo cuando el ajuste económico en curso tenía de brazos caídos a buena parte de la base territorial del Frente de Todos. 4) Confirmó que está en condiciones de ser la gran electora de su espacio de cara a 2023. 5) Metió en un cono de sombra el ajuste: en la previa a su viaje a EEUU, Massa había anunciado un ajuste adicional del gasto de $210 mil millones, del que casi no se habló.

Antes de esta semana, corría una opinión mayoritaria en el FdT: Cristina no tendría intención de asumir una candidatura presidencial, pero sí de encarar una postulación bonaerense, una senaduría, para reforzar la condición de refugio de esa jurisdicción ¿Cambiará en algo esa mirada lo ocurrido esta semana? Como suele decirse, “falta mucho”, pero esa es una de las grandes preguntas que queda planteada desde ahora.

El otro central

El ambiente de híper polarización que quedó flotando sobre todo después del sábado de furia que se vivió en la CABA, epicentro de las manifestaciones pro Cristina con el ingrediente de los incidentes por el vallado que impidió –solo por una horas- que sus adherentes  prolongarán cinco días de vigilia en las puertas de su departamento parece poner en primer plano de la oposición a Horacio Rodríguez Larreta, que ordenó esa medida. Y que fue apoyado por todo PRO.

Sin embargo, por perfil es otro el dirigente que emerge como la contrafigura natural en un escenario de pasiones extremadas: Mauricio Macri. Es interesante porque desde hace unas semanas el expresidente viene ganando una centralidad en PRO que tiene a la Provincia como escenario. Por su oficina, el desfile de dirigentes es constante: peregrinan ante quien imaginan un elector de última instancia o, en alguna hipótesis, un candidato. La novedad con la que todos se van es la siguiente: un planteo para q            ue PRO tenga un solo candidato a gobernador, aún si hay internas a nivel nacional. No expresa preferencias: aunque ha respaldado a Cristian Ritondo, Diego Santilli también es para él un representante válido. En ese marco, algunos ya comienzan a intentar ordenarse: cuentan que Patricia Bullrich le dijo a Ritondo que tiene que ser su candidato y que no se preocupe por Javier Iguacel, que en teoría ocupa ese lugar.

 ¿Y los radicales? La idea de Macri es que también haya candidatos PRO únicos en las comunas. El problema es que muchos alcaldes están viendo de qué boleta colgarán la suya. Un dato explica esa cavilación: una encuesta hecha en la cuarta y la sexta sección, donde Facundo Manes, el postulante nacional que se supone verdaderamente taquillero de esa fuerza, quedó tercero. En ambas. En las dos había ganado la interna a Santilli, en 2021.  

 
 

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