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17/06/2022
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Tucumán: senderos que inspiran

El circuito de las Yungas es uno de los más elegidos de la provincia. Un paseo por las ecosendas del cerro San Javier. Y luego vamos hacia Tafí del Valle.

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Cualquier fin de semana en las diferentes estaciones del año, uno se tienta con una escapada para alejarse de la rutina. Al norte de la provincia de Tucumán, los senderos inspiran a cambiar el ritmo de la ciudad por paisajes nuevos, sólo con la compañía de la naturaleza y el sonido de las aves que musicalizan el momento. Entre cerros y valles, el aire puro y la frondosa vegetación se perciben a cada paso.

Un recorrido por la geografía tucumana puede empezar bien temprano. Cada viajero elige por dónde ir de acuerdo al grado de dificultad de la caminata que desee encarar y, entonces, comienza el desafío placentero que va dejando atrás la rutina.

Por el circuito de las Yungas, la villa y el cerro de San Javier, las localidades de Villa Nogués y de Yerba Buena, y el Dique El Cadillal sorprenden con toda su naturaleza verde entre entornos soñados.

Las ecosendas del cerro San Javier, a 23 kilómetros de San Miguel de Tucumán, invitan a un paseo por caminos de montaña que atraviesan diferentes alturas y donde se disfrutan tanto las yungas como los ambientes de bosque chaqueño. Lomadas ondulantes cubiertas de un tapiz verde son el escenario perfecto para un trekking en el que el silencio y los aromas de la vegetación en plena primavera envuelven los sentidos.

De a poco, se va entrando en el ritmo que marcan los sonidos del lugar: una cascada a lo lejos, un arroyo que fluye y las aves siempre presentes. El juego de luces y sombras que provoca el sol colándose entre las frondosas copas de los árboles relaja tanto como sentir la brisa en el rostro y a medida que se avanza, se destacan el horco molle, el laurel, la tipa y el cedro; además de arbustos, enredaderas y helechos.

Tanta travesía tiene su premio: la vista panorámica única de la ciudad desde el cerro es una postal que se querrá traer de recuerdo. Además, al llegar a Anta Muerta, a 5 kilómetros de San Javier, se observa el magnífico paisaje de la ciudad y el valle de un lado, y del otro, verdes mesadas que tienen como fondo las cumbres calchaquíes.

Las sendas más complejas tienen guías y equipos de apoyo. Para apreciar el escenario desde una perspectiva diferente, un recorrido a caballo o un vuelo en parapente conectan con la naturaleza de una forma distinta.

El trekking en Tucumán es para todas las edades. (Turismo de Tucumán)

Rumbo al dique

El paseo se puede extender hasta el dique Celestino Gelsi, más conocido como El Cadillal. Se encuentra a sólo 26 kilómetros de la capital provincial, rodeado por el cerro Medici y por las sierras de Medina, donde aerosillas, lanchas, bicicletas y las bananas acuáticas prestan una tarde diferente. Entre cerros y mucho verdor, la unión con el entorno se vivencia al respirar profundo, mientras todo el estrés queda ya muy atrás.

El viaje se puede combinar con una visita a los Valles Calchaquíes, en una travesía que lleva por hermosas localidades como Tafí del Valle y Colalao del Valle.

Los numerosos senderos de Tafí del Valle cruzan bosques, cerros y valles en los cuales el turista puede descubrir ocultas cascadas, arroyos o vestigios arqueológicos y observar flora y fauna, en circuitos autoguiados o con expertos senderistas que lo conectan también con habitantes de esta comuna tucumana, su gastronomía, tradiciones y vida cotidiana.

Esta villa turística presenta tanto sendas demarcadas que cada caminante puede seguir de forma sencilla como itinerarios para transitar con guías, con diversos niveles de dificultad y duración, desde tres horas a tres días, que pueden ser sólo para expertos o aptos para toda la familia.

Algunos de los senderos más recorridos son los que llevan a la cima del cerro El Pelao, a la cascada de Los Alisos o hacia las Cumbres Calchaquíes, donde está el sitio conocido como “La Mesada”.

Para quienes desean un encuentro vivencial al aire libre con las costumbres del campo y la cultura ancestral que forma parte de la belleza de este lugar, es recomendable transitar con baqueanos que los llevarán a sitios donde el encanto es la experiencia de sentir el alma de un lugar.

En el nivel más bajo de dificultad ubica al sendero a la Cascada de Los Alisos, en el cerro Muñoz, de una hora y media de duración, que se puede hacer en familia y es ideal para quienes no están acostumbrados a caminar mucho, es de fácil acceso, y el premio es llegar al imponente salto de agua.

Como opción “moderada”, señala al sendero La Ciénaga, que es un valle de altura y demanda unas cinco horas de ida y tres de regreso, en descenso, durante las cuales se obtienen vistas únicas de todo el valle de Tafí, desde hasta 2.500 metros sobre el nivel del mar (msnm).

A esa altura está el mencionado refugio en la ex escuela de un antiguo poblado, administrado por la vecina Hilda Mamani, y que dispone de agua caliente, cocina y espacio para dormir para 30 personas.

Para los experimentados es ideal la caminata de unas seis horas de ascenso al cerro Ñuñorco (3.320 msnm) o al cerro Pabellón (3.730 msnm). La travesía que une Tafí del Valle con las yungas tucumanas, de unos 45 kilómetros durante tres días y dos noches, es uno de los mayores desafíos para los fanáticos del trekking, y comienza a 2.000 msnm y finaliza en El Siambón, a 900 msnm, en la Selva Montana. Si lo que se busca es una combinación del esfuerzo, el placer y el conocimiento, es bueno acercarse a comunidades o puestos donde los lugareños pueden compartir con el turista sus historias, costumbres y modo de vida.

 
 

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