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12/06/2022
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Panorama político bonaerense: Un año sin respiro

El lanzamiento de la Liga de Gobernadores, mensajes múltiples y un significado especial vista desde PBA. El retorno de los alcaldes a sus distritos: una estrategia que se afianza. Desafíos en el horizonte para Kicillof: la pelea por la vice y el fantasma de Wado de Pedro. Macri bajó al Conurbano y desordenó más a PRO. Manes-Losada, una posible fórmula que parece estrenarse en territorio bonerense.

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Por Andrés Lavaselli

Hace un año, exactamente, se cerraban las listas para la elección de medio término. Y, contra lo que suele suceder, el período que siguió no fue de “pax electoral”: al contrario, hoy las guerras de posicionamiento están más vigentes que nunca. El lanzamiento de la liga de gobernadores, en el que Axel Kicillof tuvo un rol protagónico, es una demostración de eso. Pero también lo es la foto que Mauricio Macri se sacó en el Conurbano con Néstor Grindetti, una postal de la desordenada puja interna en Juntos que contrastó con la aparición de Carolina Losada secundado a Facundo Manes, también en el Gran Buenos Aires.

Al cabo de una semana en la que Alberto Fernández terminó de bajarle el pulgar a uno de sus “soldados”, Matías Kulfas, y a la vuelta de un paso por Los Ángeles donde ensayó un discurso que endulzó los oídos del kirchnerismo, lo de la Liga de Gobernadores es la confirmación de que no tendrá tregua interna, aunque los términos de la convivencia tal vez puedan mejorarse. Es cierto que la colección de firmas que rubricó el comunicado de los mandatarios incluyó solo a peronistas  (de todo pelaje) y delineó una primera señal: “Todos contra Horacio Rodríguez Larreta”, en principio. Y por añadidura, contra Macri, Bullrich y los radicales.  

Se dijo aquí: para Kicillof, ese gesto incluye un ademán de autopreservación. Uno de los mensajes centrales de los gobernadores es el respaldo al proyecto de una Corte Suprema “Federal”, de 25 miembros, que desde el punto de vista bonaerense está ligado a la de que el tribunal actual podría fallar a favor de Larreta en la disputa por la Coparticipación. Pero, además, hay otros señalamientos: la alusión a transformar los planes sociales en trabajo apunta al Movimiento Evita, el único sostén territorial propio de Fernández.

Eso es significativo en la Provincia, donde está claro que el “albertismo bonaerense” que impulsaron dirigentes como Juan Zavaleta y Gabriel Katopodis nunca nacerá. De hecho, Zavaleta ya negocia con Cristina Kirchner un complicado retorno a su distrito, donde La Cámpora le copó el gabinete y el Concejo Deliberante y amenaza con dejarlo sin territorio. Ese retorno, que algunos cifran el noviembre, coincide con las intenciones de otros alcaldes que emigraron de sus distritos cuando aún no estaba claro si iban a tener o no una posibilidad de una reelección más. Es una estrategia que miran con agrado en el FdT: los alcaldes de vuelta en sus distritos podría aportar volumen electoral adicional en 2023.

Kicillof está de acuerdo, pero hace fuerza para que ese paso se concrete lo más tarde posible. Postura que está ligada con otra intuición de su entorno. Con la candidatura a la reelección, creen, bastante despejada, se preguntan dos cosas 1) Cómo resolver la espinosa cuestión del o la vice 2) De dónde vendrán las novedades que, indefectiblemente, compliquen esa marcha. En el primer punto, aparece la figura del jefe de Gabinete, Martín Insurralde. Internamente, advirtió que decidirá su futuro más adelante, en correlación con Marina Lesci (a cargo de la intendencia) y Federico Otermín (su delegado en la presidencia de Diputados). Hay que ver qué opina Verónica Magario (y su socio político, Fernando Espinoza), que no solo tienen un duelo de siempre con Insaurralde, sino que ahora detentan el sillón número dos. Respecto del segundo punto, llamaron la atención las declaraciones de Carlos Bianco, jefe de Asesores de Kicillof, por el énfasis que puso en defender la necesidad de la reelección de su jefe político. Horas antes, en TV se hablaba de la posibilidad de que Wado De Pedro sea candidato, pero en Provincia. Cerca de Bianco dicen que una cosa no tiene que ver con la otra, y nadie en La Cámpora agita explícitamente la posibilidad. Pero él, horas después, estuvo en La Plata. Es cierto que para participar de una campaña de concientización sobre la tartamudez. Pero también es cierto que en política son raras las coincidencias.

Del otro lado de la grieta, el paseo de  Macri por el conurbano de la mano de Grindetti agitó las aguas en PRO. Se trata del intendente que hace una semanas dijo que el expresidente merece un “segundo tiempo” y que, ayer, en una entrevista radial, lo calificó de primus inter pares entre los pre candidatos de ese espacio. Por cierto, Grindetti oficializó así su alineamiento con Macri. El escenario, con todo, es bastante desordendo en PRO: proliferan los postulantes pero no sé sabe bien quién juega con quién. Santilli, está claro, es el hombre de Larreta, pero Ritondo también busca el amparo de Macri. Bullrich, por ahora, parece resignada a correr con Iguacel. La situación contrasta con la UCR. Allí, es cierto, sigue sin aparecer el candidato para la Provincia, pero el pase de Facundo Manes con Carolina Losada por La Matanza, ese territorio clave para la pelea nacional, parece hacer sido el adelanto de una fórmula presidencial. (DIB) AL

 
 

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