22.6 C
La Plata
07/12/2021
InicioViajesLos pingüinos del sur, una vida en colonia

Los pingüinos del sur, una vida en colonia

Los penacho amarillo son uno de los atractivos de Puerto Deseado. El “saltarrocas” hace la delicia de grandes y chicos.

Publicidad
Publicidad

A unas once millas marinas al sudeste de Puerto Deseado, en la costa Este de la Provincia de Santa Cruz emerge de entre las aguas, como un exponente prehistórico, la Isla Pingüino. Se trata de una plataforma rocosa que data del período Jurásico en la que habita el llamativo pingüino de penacho amarillo, al que miles de visitantes, entre octubre y abril de cada año, se acercan a conocer con sumadas expectativas y curiosidad.

Bajo el sobrevuelo vistoso de petreles y albatros, esta isla es el centro del Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino, que abarca en sus 160 mil hectáreas a un archipiélago, cuya biodiversidad se alimenta de los nutrientes del Mar Argentino.

Distante a tan solo 22 kilómetros de la ciudad, la isla que alberga a la colonia de pingüinos más cercana al continente, es de origen volcánico y habría emergido del mar hace unos 150 millones de años, cuando se enfrió la lava.

Los ciclos reproductivos del pingüino penacho amarillo y de otras especies como la merluza austral, el langostino patagónico y el calamar, encuentran en estas islas su sitio. Excursiones de medio día arriban a diario a conocer de cerca este paraíso natural, en el que se pueden admirar también pingüinos de Magallanes, lobos marinos machos en la costa y elefantes marinos que arriban para cambiar la piel.

Vistoso y veloz, el “saltarrocas”, como se le conoce al pingüino de penacho amarillo, es la figura central, con su pintoresca cresta que lo vuelve fácilmente distinguible. Buen buceador de cabellera dorada, se trata del más pequeño de los pingüinos crestados, y puede medir 50 centímetros de alto y pesar unos dos kilos. Es una especie que suele permanecer en el mar por varios días seguidos y bucear a cien metros de profundidad mientras se haya cazando.

Sus colonias son multitudinarias en temporadas reproductivas, por lo que para los visitantes que se lanzan a conocerlas en la Isla Pingüino, la experiencia es desbordante. Si bien pueden ser agresivos entre ellos, los turistas logran establecer con ellos un contacto cercano.

Desde Puerto Deseado, las excursiones arrancan en embarcaciones con las que se deja la Ría para internarse en el inmenso paisaje marítimo que conduce a la Isla Pingüino. En el horizonte cercano, llena de asombro a los visitantes el paisaje de este gigante rocoso que les recibe con la diversa fauna que convive entre el cielo, la piedra y el mar.

Destino ecoturístico insoslayable para quien elige vacacionar por Puerto Deseado, la Isla Pingüino fue la guía a navegantes por siglos cuando se la conocía como “Isla de los Reyes”. Embarcaciones que se dirigían al Estrecho de Magallanes solían hacer escala en ella para aprovisionarse de huevos de aves, grasa y cueros de lobos marinos. Establecimientos ingleses posteriores la llamaron “Penguin”, en clara alusión a la fauna característica del lugar.

En el sector más elevado se halla un antiguo faro de 22 de metros de alto, que fue construido en 1903 y consta de una parte de mampostería de 11,50 metros de altura y una torre de hierro de 10,35 metros. Desde 1983, el faro funciona con energía solar fotovoltaica mediante paneles solares. Anteriormente, supo poseer una lámpara alimentada a kerosén y posteriormente a gas acetileno. También en la isla están los restos de una vieja factoría que procesaba grasa de lobos marinos y que sobrevive como impactante postal y elemento distintivo de la historia. (DIB)

 
 

Últimas noticias

Publicidad
Publicidad