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03/12/2021
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En pandemia salieron al mercado laboral más mujeres que hombres

En el tercer trimestre de 2020, la proporción femenina en busca de empleo remunerado superó por primera vez a la de los varones. No fue excepción: 6 de cada 10 graduados universitarios también fueron mujeres.

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Por primera vez en la serie estadística oficial se registró que proporcionalmente más mujeres que hombres salieron a buscar trabajo remunerado en los 31 aglomerados, de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de Estudios Laborales y Sociales de UCES, en base a un estudio del Ministerio de Trabajo que agrega como fuentes de información al Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, la Encuesta de Indicadores Laborales y estadísticas de la Seguridad Social.

Asimismo, la mayor presencia femenina se extiende a la graduación universitaria: 6 de cada 10 recibidos en total en el país, según lo revela el más reciente informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina de la Universidad de Belgrano, que analiza la participación según el género en la graduación superior.

En medio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) del año pasado, la Encuesta Permanente de Hogares del Indec detectó que el sexo femenino saltó en su participación del 40,3% prepandémico al 48,8% en el tercer trimestre, mientras el masculino resignó el liderazgo que tuvo históricamente, con el 55%, al caer al 44,4% en el mismo lapso, y en los tres meses siguientes terminar de derrumbarse ante el cierre del mercado de trabajo al 36,3 por ciento.

Sin embargo, en términos de personas por género que participan en el mercado de trabajo, el estudio determinó que todavía la cantidad de varones empleados continuó siendo superior al de las mujeres, aunque disminuyó en mayor proporción respecto del máximo de cada serie: 778.000 entre la franja masculina y 681.000 en la femenina.

Históricamente, la tasa de participación de la población de la franja masculina superaba a la femenina en más de 17 puntos porcentuales.

El incremento del segmento femenino entre julio y septiembre se destacó en Gran Córdoba 56,8%; Gran Mendoza 54,6%; Gran Rosario 54,4%; Comodoro Rivadavia 52,1%; Río Cuarto 52%; Neuquén 51,9%; Santa Fe y Santo Tomé 51,7%.

En el mismo lapso, la tasa de participación más alta entre los varones se había registrado en Córdoba 43,1%; Río Cuarto 39,9%; Salta 39,7%; Gran Mendoza 39,4%; Gran Rosario 39,2%; Neuquén y Posadas 38,9%, en cada caso; Santa Rosa 38,8 por ciento.

De todas maneras, dentro de los organigramas laborales, en los puestos gerenciales y de conducción la presencia masculina continúa siendo dominante, si bien las nuevas disposiciones del 50-50 para ocupar cargos directivos empezó a aplicarse con mayor celo. El caso vigente es la constitución del próximo consejo directivo de la CGT.

En la franja entre los 13 y 65 años fue tornándose simétrico el porcentaje de ocupación por género respecto del predominio femenino habitacional.

Por grupo de edades, la menor brecha negativa del segmento femenino se observó en el tramo de 16 a 24 años, con 9,2 puntos porcentuales; le sigue el de 50 a 59 años con 18 pp; el de 35 a 49 años y de 60 a más años 20,6 pp en cada caso; y 24,2 PP en el de 25 a 34 años.

Quedaron muy lejos en la historia los tiempos en que eran excepciones las mujeres que trabajaban. En 1938 se estrenó un filme protagonizado por la actriz cómica Nini Marshall que satirizaba a una empleada de fábrica a la que acosaba un jefe y terminó encendiendo la mecha de una lucha gremial.

Informalidad

Una característica común a ambos segmentos fue que, con la crisis sanitaria, se redujo notablemente la población asalariada que se desempeñaba en la informalidad, en tanto la registrada también disminuyó, pero en menor proporción, en particular entre las mujeres.

La caída de la tasa de informalidad laboral ha sido un gran progreso respecto de la tendencia histórica; sin embargo, no se trata de un movimiento de carácter virtuoso porque respondió a la pérdida de oportunidades para obtener un empleo rentado, al restringirse compulsivamente a gran parte de la población con mínimos recursos a trasladarse a su lugar de trabajo a través del uso de los medios públicos de transporte.

De ahí que perdiera participación sobre el total de los ocupados. El fenómeno fue acompañado por la franja de los varones.

Pero a medida que comenzaron a flexibilizarse las medidas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, la ocupación sin aportes al sistema de jubilaciones y pensiones volvió a repuntar, aunque a un ritmo lento, más vinculado al efecto estadístico derivado del pobre rebote del empleo formal, en particular entre los varones.

El pobre desempeño de la inversión productiva (predomina la construcción residencial y menos la obra pública) impide una recuperación rápida de los puestos de trabajo, en especial en el sector registrado de la economía.

Otro cambio notable que sorprendentemente produjo la irrupción de la pandemia de Covid-19 a fines del primer trimestre de 2020 fue, según el informe especial de la cartera laboral, que por primera vez en la serie histórica la tasa de desempleo en la franja femenina fue menor a la de los hombres, se ubicó en 10,6% de ese universo población, frente a 13,1% que arrojó en el caso de los varones.

61,6% de graduadas universitarias

También el predominio de mujeres sobresale en la entrega de títulos en las universidades: representaron el 61,6 por ciento en 2019, últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, mientras que los varones sumaban el 38,4 por ciento.

La misma tendencia se advierte cuando se revisa la eficacia en la graduación universitaria, es decir al comparar la cantidad de graduados en 2019 versus la cantidad de ingresantes en 2014.

De hecho, se observa que la eficacia en la graduación total de Argentina es del 30,5 por ciento, considerando un tiempo promedio de duración de las carreras de 6 años.

Sin embargo, de cada 100 mujeres que ingresan a la universidad unas 33 se gradúan en el tiempo promedio, mientras que dicha cifra se reduce a 27 en el caso de los hombres.

En carreras como medicina, es tal la diferencia a favor de las chicas que la cursan, que se pronostica que sólo habrá doctoras en la generación venidera. (DIB)

 
 

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