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06/12/2021
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Cementerios para ir, y no quedarse

El turismo conocido como “necroturismo” gana cada vez más adeptos. A lo largo del mundo, cada vez son más los camposantos que abren sus puertas con guías.

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El turismo de cementerios, también conocido como “necroturismo”, ya no es a esta altura algo de lo que uno debería sorprenderse. No sólo en Europa, donde tiene más adeptos, sino en otros continentes sigue cosechando seguidores. Por eso, cada vez son más los camposantos que decidieron abrir sus puertas a curiosos y visitantes organizando rutas específicas que forman parte de los recorridos habituales de los viajeros.

Los cementerios son parte del patrimonio material cultural si se tiene en cuenta la cantidad de obras, esculturas y grabados que muchos de ellos poseen. También forman parte del patrimonio inmaterial y de la realidad antropológica, y proporcionan un contexto de los usos y costumbres vinculados con la muerte a lo largo de la historia.

En Europa existe desde hace tiempo una importante conciencia de uso de este patrimonio funerario y desde la Asociación Europea de Cementerios Singulares se fomenta activamente el interés por visitar los camposantos más importantes de ciudades europeas como Oporto, Florencia, Estocolmo, París, Roma, Londres, Barcelona, Praga, Cracovia o Atenas.

Montjuic

Conocido como Cementerio Nuevo, fue inaugurado en 1883 en la ciudad española de Barcelona. Está considerado Bien Cultural de Interés Local y cuenta con un gran atractivo monumental y artístico. Entre sus puntos más visitados están el Museo de Carrozas Fúnebres, de 1970, y las tumbas de personajes ilustres como Lluís Companys, Ana María Matute, Joan Miró o Salvador Puig Antich.

Sapanta

El llamado Cementerio Feliz se encuentra en la región de Maramures, al norte de Transilvania, en Rumania, sobre la frontera con Ucrania. En 1935, el artista Stan Ioan Patras talló la primera lápida del cementerio en madera de roble y la pintó con colores alegres. Desde entonces se multiplicaron las lápidas que retratan escenas de la vida cotidiana del difunto y que incluyen un breve relato de su vida, con frases que recuerdan sus virtudes y sus defectos.

El cementerio de Colón, en La Habana, y su entrada de estilo bizantino. (Agencia Xinhua)

Colón

En La Habana hay alrededor de 21 cementerios, pero el de Colón, situado en el barrio del Vedado, es el mayor de ellos donde se entierra a 8 de cada 10 habaneros que fallecen. Tras cruzar la impresionante puerta de entrada de estilo bizantino, el visitante penetra en una especie de pequeña ciudad de calles amplias pobladas por más de 50 mil mausoleos. A través de algunos de ellos, aunque también en las tumbas más humildes, se pueden conocer algunas de las historias que mejor definen a los habitantes.

Judío

En el barrio de Josejov de Praga, la capital de república Checa, se esconde un pequeño cementerio de una hectárea de superficie en el que hay enterrados unos 100.000 judíos con un total de 12.000 lápidas. Una de sus particularidades que más destaca es la cantidad de lápidas acumuladas, ya que debido a la costumbre judía que no permite eliminar antiguas tumbas a lo largo del tiempo se fue enterrando a los nuevos difuntos sobre de los anteriores.

Sengaku-ji

La leyenda de los 47 Ronin, uno de los mitos más famosos de la cultura japonesa, llena de aura de misterio el cementerio de Sengaku-ji, en Tokio La historia cuenta que, durante el periodo Edo, un daimyo (señor feudal) agredió a un miembro del gobierno y se vio obligado a cometer seppuku (un ritual de suicidio). Los vasallos decidieron vengar la muerte de su señor, y tras llevarla a cabo los 47 ronin (samuráis sin señor) también debieron enfrentarse al seppuku. Admirados por su lealtad y valentía, su historia se extendió por todo el país, convirtiéndose en un símbolo de la tradición japonesa.

Père Lachaise

Situado en París, es el cementerio intramuros más grande de la ciudad, y debe su nombre al padre François d’Aix de La Chaise, confesor de Luis XIV de Francia. Muchos turistas pasean por su interior como si de un parque se tratase. En él se encuentran los restos de nombres propios como Molière, La Fontaine, Oscar Wilde, Fédéric Chopin o Jim Morrison.

Recoleta

El Cementerio de la Recoleta es uno de los grandes atractivos de Buenos Aires. Se trata de una increíble ciudad de los muertos donde pueden pasarse horas deambulando por sus calles flanqueadas por impresionantes estatuas y mausoleos de mármol y curioseando en las criptas de ataúdes polvorientos para intentar descifrar la historia de sus moradores. Sus puertas se han franqueado a presidentes, héroes militares, políticos influyentes y ricos y famosos. 

Highgate

Londres es conocida en el mundillo necropolita por tener en su núcleo urbano los Magnificent Seven, siete camposantos decimonónicos monumentales. Entre ellos el más conocido es Highgate, que alberga, entre otras, las tumbas de Karl Marx y del físico Michael Faraday. Fue inaugurado en 1839, en un momento en que los cementerios adscritos a las iglesias no daban abasto. El bosque y su fauna salvaje contrastan con las catacumbas y los mausoleos de estilo neogótico victoriano. (DIB)

 
 

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