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23/09/2021
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La pelea en la Legislatura, con el Senado como capítulo central

La cámara Alta es el objetivo más preciado, porque allí la oposición puede bloquear iniciativas del Gobierno. El quórum, la batalla en diputados.

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Aunque ahora no se definirá nada, el resultado de las PASO en las secciones electorales será mirado con lupa tanto por el Gobierno como por Juntos por el Cambio sobre todo por lo que ocurra en la disputa por las bancas para el Senado, Cámara que a partir de la mayoría de seis escaños que ostenta la oposición se convirtió en uno de los escenarios políticos más importantes de la provincia.

Por supuesto, el gobernador Axel Kicillof intentará que se revierta esa situación, en busca de mejorar la gobernabilidad en el segundo tramo de su mandato para tratar de llegar al final de su primer gobierno con las dos posibilidades de futuro político que imagina para sí aun activas: la reelección o, incluso, el intento por la Presidencia.

Juntos por el Cambio, la única fuerza de oposición con representación en esa cámara, buscará, mientras se resuelve la interna “grande” entre Diego Santilli y Facundo Manes, que la sumatoria de votos dibuje, de cara a noviembre, el perfil de un resultado posible que le permita mantener ese “fortín” bajo control.

Pero no es sencillo para ninguno: las secciones que eligen senadores son la primera, la cuarta, la quinta y la séptima. Es decir: de las dos “grandes” del Conurbano, la relativamente más proclive a la oposición y tres del interior donde el color amarillo –y en varias ciudades una histórica tradición radical- predomina desde 2015 sin excepciones. Eso es un activo para la oposición.

Pero a la vez, los senadores que se renuevan ahora son los electos en 2017, el año en que Cambiemos –así se llamaba la alianza opositora- hizo una elección excepcional, aquella en la que por ejemplo Esteban Bullrich le ganó por 5 puntos a Cristina Fernández de Kirchner en la provincia. Eso le pone una vara alta que superar. El peronismo, por su parte, necesita un 40% para quedar con la mayoría allí, y en aquel entonces tuvo el 37,2%.

Algunos números sirven para ilustrar la situación. En la primera sección, JpC ganó a Unidad Ciudadana (así se llamaba el peronismo de perfil kirchnerista) por 41% a 36,08% en 2017, por lo que se llevó 5 senadores y dejó con 3 al entonces frente opositor. Hay un detalle clave: Esa diferencia equivalió a 178 mil votos, en un escenario en el que Massa, con el frente 1 País obtuvo 700 mil sufragios. Ahora, el líder del Frente Renovador está en el oficialismo. Otro caso: La cuarta sección: En 2017 JpC se quedó con 5 senadores y UC con 2, porque fue 50,4 a 25,24%. Kicillof se entusiasma porque en 2019, el kichnerismo hizo allí 44,7%. La séptima, a su vez, puede ser clave: En el 17, JpC se llevó los 3 representantes. Ahora, el kichnerismo busca colar al menos uno, pero tiene que superar una meta difícil: el 33% de piso electoral que rige allí. En la quinta sección, muchos confían en la tracción de Fernanda Raverta, la jefa de Anses, que hizo una buena elección en 2019 para intendenta. Ahora su pareja, Pablo Obeid encabeza la boleta oficialista. La diferencia en 2017, sin embargo, había sido muy amplia: 52,12 a 27,5, aun contando los 11 puntos que sacó allí el massismo.

En Diputados

En diputados, en cambio, no parece haber muchas chances de que el oficialismo pierda la mayoría aunque tampoco es nada seguro que obtenga el quórum propio que busca. En la segunda sección, por ejemplo, que elije 11 diputados –el piso es 9,09%- Cambiemos alcanzó en 2017 el 49,76% contra 30,5% del kirchnerismo. En bancas: 6 a 5. Pero ya en 2019, el Frente de Todos obtuvo 46,5 % y Juntos por el Cambio 44,8%. El reparto entonces fue 3 legisladores para el primero, 2 para el segundo.

Con todo, lo determinante allí es la tercera sección donde están empadronados 4.700.000 electores. Es un territorio que agrupa a más de la mitad de los votantes del Conurbano; donde votan, por ejemplo, 2,2 millones de almas más que en la Ciudad Autónoma. Las 18 bancas en juego se dividen así: 10 del Frente de Todos, 4 de Cambiemos, 1 de la Izquierda, 1 de un bloque denominado 17 de Noviembre (aliado al PJ) y 2 de la bancada Cambio Federal. En el peronismo especulan con sumar una o dos bancas más, si en este turno electoral les va un poco mejor que en 2017 y más cerca del 2019. ¿Cómo lo lograrían? Sumando algo de los 9,9% de puntos que sacó por fuera el massismo en 2017 (ese año fue 44% para UC, 35% Cambiemos), lo que significó 8 para Unidad Ciudadana/peronismo; 7 para Juntos por el Cambio; 2 para el massismo y 1 para el Frente de Izquierda. El dato es que en 2019, Kicillof arrasó ahí: 2.111.760 votos contra 1.054.475. Más de 1 millón de diferencia, algo difícil de repetir en este contexto. Y otro dato, final: El piso de5,5% de la sección hace ilusionar a terceros en ascenso, como José Luis Espert.

 
 

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