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24/09/2021
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Un recorrido por la ruta del mariscador

Los mariscadores reflejan la resistencia a la asimilación de una cultura foránea, lo que conllevó a que se internasen en la extensión de los Esteros.

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Entre la cultura autóctona y la naturaleza pura, conocer de una manera diferente la Reserva Provincial Iberá, en Corrientes, es una experiencia que despierta los sentidos en su máxima expresión. La incursión por los canales del Carambola en canoas dirigidas por caballos, comidas típicas y la lectura del cielo nocturno estrellado, de acuerdo con la cultura guaraníticas, es una opción ecoturística única que, sobrepasa el entorno natural.

Conectada por la Ruta Nacional 12, cercana a la ciudad de Corrientes, la localidad de Concepción se yergue como un punto obligado que propone un viaje hacia las formas de vida más tradicionales de la región.

Desde el portal Carambola, e íntimamente ligado a la biodiversidad de los Esteros, el Parque Iberá se predispone como escenario para una propuesta que invita a una experiencia plurisensorial: La Ruta del Mariscador;  oportunidad única en su tipo que recorre el tiempo y el espacio experimentando la forma de vida de los lugareños, que se incursiona junto al baqueano por las luengas sendas del arroyo carambola en canoas dirigidas por sus caballos, probando las comidas típicas en un refugio de juncos, inspirados en las construcciones y costumbres tradicionales.

Los mariscadores reflejan la resistencia a la asimilación de una cultura foránea, lo que conllevó a que se internasen en la extensión de los Esteros. Las condiciones particulares del entorno los obligó a adaptarse y así surge una práctica que se constituiría en una manera de vivir, de habitar la región: nómades que basaban su subsistencia en la caza, construyendo viviendas compuestas de “Piri” (muy similar al junco), alejados de los pueblos; aislamiento que dio lugar a la conservación de la lengua e idiosincrasia guaraní, valores culturales que defienden y pregonan briosamente.  

Uno de los rasgos más característicos son las canoas, que confeccionan ellos mismos con la madera del lugar, y que se constituyen como una aliada en su quehacer cotidiano, ya que, por vivir en un entorno donde el agua es el elemento hegemónico, cuentan con ellas para realizar sus tareas. Los visitantes pueden experimentar esta práctica, junto a los baqueanos, dominando la inmensidad de los esteros en las canoas, fiel transporte que surca las cristalinas aguas, donde es posible visualizar los peces que habitan en ellas, enmarcadas por un paisaje natural puro que regocija el espíritu con sus ocres y amarillos; al frente, los caballos, entrañables brújulas vivas que garantizan la llegada a destino.

Hoy, vivir esta experiencia es posible gracias a la Ruta del Mariscador. La propuesta expone las condiciones en las que sus habitantes se desempeñan, desde hace más de 100 años. Se podrán conocer las técnicas empleadas para la construcción de sus canoas, en manos de los baqueanos que representan uno de los principales bastiones de la identidad local.

Esta ruta es una experiencia plurisensorial que invita a explorar las cualidades naturales y culturales de la región, enmarcadas en el Parque Iberá. Detrás de una aparente “homogeneidad”, el paisaje estereño guarda un encanto único que obliga a afinar la vista para descubrir los diversos matices cromáticos, que van entre verdes, ocres y amarillos, acobijados con recelo en sus ambientes agrestes de lagunas, esteros, bañados, sabanas, bosques, selvas en galería, palmares, y praderas sumergidas que se alternan en diferentes proporciones y sorprenden con paisajes diferentes. (DIB) FD

 
 

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