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01/08/2021
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Tokio, la ciudad que siempre se levanta

Japón, organizador de los Juegos Olímpicos, invita a los viajeros a sorprenderse con su capital, rodeada de tradiciones y modernidad.

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Fascinante. Donde la tradición y la modernidad se dan la mano. El país que hace del orden una bandera. Así es Japón, un archipiélago de más de 6.800 islas que, en total, ocupa 378.000 kilómetros cuadrados y en donde viven más de 126 millones de personas. La tercera mayor economía del mundo, que organiza los Juegos Olímpicos de este año, esconde entre sus rincones templos, jardines zen perdidos entre montañas y santuarios sintoístas que muestran su espiritualidad. Pero también deslumbra con las luces, la tecnología y el frenesí de sus grandes ciudades.

Reservados como educados, los japoneses estás acostumbrados a vivir a un ritmo y con tradiciones, no raras, pero sí que distan de los países occidentales. Por eso, en el día a día, el viajero puede experimentar un choque cultural frente a comportamientos cotidianos como la de inclinarse para saludar o descalzarse para ingresar a casas, templos o comercios. También hay curiosidades como la ausencia total de papeles en la calle o que en cada esquina haya una máquina expendedora de algo (dicen que existe una por cada 23 personas).

Pero hay mucho más para sorprenderse: modernos inodoros con opciones como calentar el asiento o chorros de agua para limpiarte, la mayoría de calles sin nombre, o muchas de ellas, comerciales, techadas (en Tokio hay más de 500).  

La mayor parte de la población se concentra en las grandes ciudades de las cuatro islas principales: Hokkaido, Honshu, Shikoku y Kyushu. En Honshu, la más extensa, se encuentran algunas de las urbes que más se conocen y que los viajeros suelen tener en sus itinerarios: Tokio, Kioto, Yokohama, Osaka e Hiroshima. 

El Parque Ueno, en cuyos jardines hay gran parte de los museos. (Tokyo Convention & Visitors Bureau)

Muchos de los símbolos de la Edad Media continúan presentes en la sociedad actual en templos y santuarios, sean budistas o sintoístas, que nos desplazan a otros tiempos. Y son las geishas, esas mujeres rodeadas de un halo de misterio, el vivo ejemplo de que el Japón feudal existe en la actualidad. Pero todo va de la mano de ciudades plenamente vanguardistas, de amplias avenidas, de moda internacional, de trenes súper rápidos, de informática de última generación. Y si se trata de hacer un itinerario de un par de días, hay paradas obligadas.

Tokio a fondo

Ubicada en la zona centro oeste de la isla de Honshu, esta ciudad de algo más de 13 millones de habitantes (unos 40 millones si se suma el gran Tokio) es la más extravagante de todas las grandes metrópolis construidas por el ingenio humano.

La ciudad fue hace unos cientos de años una modesta aldea de pescadores. Su fundación data de 1457, año en que Ōta Dōkan construyó el castillo Edo. Desde entonces, soportó asedios, incendios, terremotos (el de 1923 fue el peor), tifones y destrucciones de barrios enteros a cargo de los bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, nada de esto impidió que en la actualidad, su monstruosa y densa área metropolitana albergue a millones de personas que todavía luchan por mantener sus tradiciones ancestrales y, al mismo tiempo, viven entregados a la furia de la tecnología. Es ese centro, dividido en 23 barrios, cada uno con su propia personalidad, el que atrae a los viajeros de todo el mundo.

Atravesada por unos 60 ríos con una importante red de canales que desembocan en la bahía, sobre los cuales hay 5.200 puentes, entre los sitios que atraen a los turistas están el Estadio Kokugikan de sumo, el teatro de Kabuki de Ginza, el festival matsuri en el santuario de Kanda Myojin y el mercado callejero de Ameyoko, en el Parque Ueno. Justamente en los jardines de éste se encuentran gran parte de los museos (el Nacional de Tokio, el de Ciencia de Japón, el de Arte Occidental), un santuario y el parque zoológico más antiguo del archipiélago.

Los colores y la naturaleza también sorprenden. (Visit Japan)

En Tokio lo viejo y lo nuevo conviven incluso en los mismos barrios. Es bastante común caminar entre bulliciosas avenidas del barrio Shibuya, sitio de la moda y las tendencias, y de repente, a la vuelta de una esquina encontrarse con pequeños templos budistas. Conocido por ser parte de varias películas, cada vez que un semáforo se pone en verde los peatones inundan las calles y son un claro ejemplo del caos ordenado.

Shinjuku, atrae por sus luces y su estilo fashion con los rascacielos más altos. En este barrio se puede obtener una magnífica panorámica de la ciudad desde el impresionante edificio del Ayuntamiento (Tôchô), desde el que en los días claros puede verse el monte Fuji. Y Mientras Ginza es el barrio top y con el metro cuadrado más caro del país, Akihabara es uno repleto de tiendas de cámaras digitales, computadoras y smartphones.

Aunque si la idea es darse una vuelta por el pasado y respirar una atmósfera de otros tiempos, hay que llegar Asakusa, donde los templos reemplazan a los carteles electrónicos. Su atracción principal es el templo budista Senso-ji, construido en el siglo VII. Cerca de allí, ya en el barrio de Sumida está la Tokio Skytree, la torre de televisión más alta del mundo con 634 metros. Desde su observatorio ubicado a 450 metros, se contempla el Monte Fuji.

Otro punto interesante es la Bahía de Tokio y Odaiba. Esta zona fue ganada al mar y allí se han construido centros comerciales y parques temáticos futuristas. Cuentan los japoneses que desde aquí se contemplan los mejores atardeceres con la metrópoli de fondo. (DIB) FD

 
 

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