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26/07/2021
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Tandil, el sitio elegido por el único medallista argentino en Tokio

El jinete correntino Carlos Moratorio fue plata en 1964. En 1981 se radicó en la ciudad serrana, donde pasó sus últimos 30 años.

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Por Gastón M. Luppi, de la redacción de DIB

Una medalla de plata fue la cosecha de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, hasta esta semana, la única visita del gran evento deportivo a la capital japonesa. El jinete correntino Carlos Moratorio fue segundo en la prueba completa de la equitación y así no solo logró la única medalla de aquellos Juegos, sino también la hasta hoy única medalla olímpica de la equitación argentina.

“El mejor jinete de la historia del deporte argentino”, lo presenta Víctor Pochat en su libro “Coronados de Gloria”, y da cuenta de que además de la medalla de plata en Tokio, desde entonces es el único jinete que se alzó con el Olimpia de Oro y dos años más tarde fue campeón mundial.

Correntino él, nacido en La Cruz el 31 de octubre de 1929, no obstante, pasó los últimos 30 años de su vida en Tandil, donde creó la escuela de equitación “Chalán”, y desde la que hizo docencia. Falleció allí el 7 de marzo de 2010. “Mi papá era militar, le habían dado el pase y así conoció Tandil, y así conoció a mi mamá”, le cuenta a la Agencia DIB Magalí, la menor de las hijas de Moratorio. Ella nació en 1976, al poco tiempo la familia volvió a trasladarse a Buenos Aires, hasta 1981, año en que Moratorio “se retiró totalmente y decidió volver a Tandil porque mi mamá era de Tandil, la familia materna era de Tandil, y a él le había encantado”.

Antes de Tandil, y en cuanto a los logros deportivos de Moratorio, Pochat destaca el quinto puesto en los Juegos Panamericanos de Chicago 1959, montando a “Mesonero”. Después de Estados Unidos, compitió en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y más adelante, menciona Pochat, logró un triunfo junto a “Mesonero” y como premio recibió otro caballo, al que bautizaron “Chalán”. Ya con este, fue Campeón Sudamericano en 1962 y medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de San Pablo 1963, siempre en la prueba completa (adiestramiento, cross country y saltos).

A los Juegos de Tokio (en realidad la competencia ecuestre se realizó en Karuizawa) llegó con 34 años. Dice Pochat que la atención se la llevaba la estadounidense Lana DuPont, primera mujer en competir en prueba completa. Sin embargo, y hasta en condiciones climáticas adversas, Moratorio logró una histórica medalla de plata, gracias a un tercer puesto en adiestramiento, séptimo lugar en cross country y sin errores en los saltos. Además, por equipos Argentina culminó en el sexto lugar, junto a Elvio Flores, Juan Carlos Gesualdi y Julio Efraín Henri.

Dos años más tarde, ganó el Campeonato Mundial de Prueba de Tres Días en Burgheley, siempre montando a “Chalán”, que ya tenía 11 años. Y en los Juegos Olímpicos de México 1968 fue el abanderado de la delegación. En aquella oportunidad iba a competir montando a “Sócrates”, pero éste se lesionó y con la monta de “Hijo Manso” fue 34º, reseña Pochat.

Moratorio junto a su mujer, uno de los encantos que encontró en Tandil. – Magalí Moratorio –

Él y los caballos

Según cuenta a la Agencia DIB Magalí Moratorio, su padre decidió radicarse definitivamente en Tandil en 1981. Allí compró una chacra y se dedicó exclusivamente a los caballos. “Como era una chacra, tenía los caballos y había hecho una pista de salto. Desde que se radicó en Tandil siempre se dedicó a saltar en los concursos de retirados y a enseñarle a la gente de Tandil y alrededores”.

En Tandil Moratorio fundó la Escuela “El Chalán”, en homenaje por supuesto a ese compañero de los grandes éxitos deportivos. “Como la equitación es un deporte bastante caro, y en Tandil no estaba muy promocionado, era muy difícil que el jinete o el alumno viniera con su caballo”, describe Magalí, y cuenta: “Así que él tenía muchos caballos y se los prestaba a sus alumnos. Y la característica que tenía ‘El Chalán’, que muy pocas escuelas de equitación la tienen, es que él les había dado el privilegio de que cada alumno tenía su caballo. Entonces eran muy celosos y cada uno venía, lo bañaba, lo rasqueteaba, le daba de comer… ¡Cada uno tenía su caballo!”.

Según Magalí, en Tandil Moratorio “vivía para y por los caballos”. “Nos íbamos de viaje porque los caballos no podían estar solos, porque no quería dejarlos con nadie. Y esa fue su vida de retiro, desde el 81. Al principio más enérgica, cuando daba clases de equitación y saltaba. En 2004 lo operaron del corazón y ahí le prohibieron montar. Se encargó de ir a ver cuál médico se lo permitía y con ese pensaba quedarse. Pero la verdad, ya era grande, tenía 74 años. Después de eso casi que no montó más y se dedicó nada más que a la enseñanza de adiestramiento y de salto en pista”.

Moratorio era correntino, de La Cruz (allí una calle lleva su nombre), y su familia se encontraba en Santo Tomé, Córdoba y Buenos Aires. Pero viajaba poco y nada. “Él era feliz en Tandil. Era como estar en el campo pero en la ciudad, y él no lo cambiaba por nada del mundo, ese era su lugar. Su mate, sus caballos, sus sierras y ahí él era feliz”, cierra Magalí.

En Tokio 2020

En estos Juegos Olímpicos Argentina también tendrá equipo en la equitación. De acuerdo con el Comité Olímpico Argentino, la delegación la integran José María Larocca, Matías Albarracín y Adalrico Sejanes, a quienes se suma como suplente Martín Dopazo. La actividad oficial para los jinetes comenzará en la mañana del viernes japonés, en la noche del jueves argentino, con la primera inspección de caballos para la doma. (DIB) GML

 
 

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