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17/09/2021
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Le avisaron que estaba clasificada, a la semana viajó a Japón, al día y medio compitió

La platense Abigail Magistrati participó ayer en las pruebas de gimnasia artística. Con 17 años, es la más joven de la delegación.

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Por Gastón M. Luppi, desde Tokio

Abigail Magistrati hizo realidad un sueño. La gimnasta platense compitió en los Juegos Olímpicos de Tokio, pico de emoción para diez días de intensidad extrema. “Estamos muy contentas con lo que acabamos de vivir, es algo increíble estar acá, inmenso, y es cumplir un sueño”, le dijo a la Agencia DIB, apenas terminada su participación en el Ariake Gymnastic Centre. “Es algo que soñaba desde chiquita, decía: ‘Yo quiero estar ahí algún día’. Y nunca me imaginé que podía estar en estos Juegos. Vino de sorpresa y fue única la experiencia, fue algo que siempre quise”, resume la deportista más joven de la delegación argentina -17 años-.

Recién hace unos diez Abigail recibió la confirmación de que ocuparía el lugar que dejó vacante Martina Dominici tras su suspensión. El argentina por argentina fue tan solo una casualidad, ya que Abigail se había ganado un lugar entre las reservas a partir de su performance en el Mundial de Stuttgart, en 2019; el lugar era para ella, bajara quien se bajara, porque estaba primera en la lista.

No obstante, la decisión de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG) se hizo desear de manera absurdamente exagerada. “Creo que fueron mis días más intensos. Cambiamos los horarios y eso me generó un cansancio extra; entrenar a las 8 la noche fue un poco difícil. Pero creo que llegamos bastante bien por la poca preparación que tuvimos”, resume.

Que sí, que no, la FIG jugó al misterio respecto de quién ocuparía el lugar de Dominici, y si se ocuparía. “‘Vane’ (Molina, su entrenadora) me dijo que podía ser, que había una probabilidad de venir. Ahí es como que nos empezamos a preparar un poquito, a hacer partes de series, o ejercicios más continuados. Y era ‘mañana confirman’, llegaba el día y no confirmaban. ‘Bueno, mañana’, ‘bueno, mañana’, y no confirmaban más. Ya al último tiempo con ‘Vane’ estábamos súper ansiosas. Era: ‘Dale, confirmen, díganme sí o no, no importa, pero así ya nos quedamos más tranquilas’. Era: ‘¡Quiero saber!’”.

El destino quiso que una argentina fuera la reemplazante de Dominici, una compañera de entrenamientos en el Cenard. “Era una situación difícil. Era como estar tristes por lo que le pasó a ‘Martu’, y al mismo tiempo, contentas porque íbamos a vivir una experiencia única. Así que eran sensaciones raras”.

Abigail y equipo llegaron a Tokio el viernes a las 21.30 para competir el domingo a las 10 de la mañana. Cuando parte de la delegación argentina estaba en el Estadio Olímpico por la ceremonia de apertura, “Abi” tomaba contacto con la Villa Olímpica. Y exactamente un día y medio después -a las 10 del domingo- tuvo que competir.

“Creo que fue una buena participación, teniendo en cuenta la poca preparación, el poco tiempo antes de llegar. Tuve dos entrenamientos y tendría que haber tenido diez. Las fallas que cometí fueron nervios y un poco de poco entrenamiento. En paralelas me venía costando la serie y creo que un tiempo más nos hubiese venido genial para tener esa serie mejor. Pero estoy muy contenta con lo que hice y me voy feliz, sabiendo que dejé todo y que fue lo mejor que pude hacer”.

Entre aparato y aparato se podía ver cómo Abigail y Vanesa Molina estaban disfrutando de estar allí. Diálogos cómplices, fotos, abrazos… “Hubo fallas pero no dejé de disfrutar esto. Estamos acá, vivimos este Juego Olímpico desde adentro. Si no lo disfrutás, la verdad, no estás viviendo bien”, lanza Abigail.

DIB quiso saber qué palabras cruzaron gimnasta y entrenadora durante ese abrazo final, antes de abandonar el escenario de la competencia: “Nos emocionamos porque era nuestro sueño, el de las dos. Siempre quisimos llegar hasta acá y lo logramos. Nos dijimos: ‘Ya está, ya lo hicimos, ya pasó, rápido. Y estábamos muy contenta, felicitándonos entre las dos”.

Y vuelta de página. “Ahora nos vamos a preparar para París, para clasificar como equipo”, tira Abigail, y rescata la importancia de este sueño cumplido de cara a su futuro: “Teniendo estos Juegos previos voy a tener un poco más de experiencia. Creo que siempre los nervios van a estar igual, pero ya conocés cómo es toda la cosa, cómo son los entrenamientos, la competencia, el afuera, la Villa, todo. Y voy a poder ayudar a mis compañeras también”. (DIB) GML

 
 

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