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31/07/2021
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El enfermero que atendió a Maradona en sus últimas horas complicó a sus colegas

Ricardo Almirón fue el primero de los siete profesionales de la salud imputados en la causa en ser indagado por "homicidio simple con dolo eventual".

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Ricardo Omar Almirón, el enfermero que cuidaba a Diego Armando Maradona durante el turno noche y madrugada en la internación domiciliaria previa a su muerte, complicó con su declaración la situación de su jefe Mariano Perroni, de la médica de la prepaga Nancy Forlini y de la psiquiatra Agustina Cosachov, al afirmar que ninguno de estos tres imputados se preocupó por la situación cardiológica del paciente.

El enfermero se convirtió hoy en el primero de los siete profesionales de la salud imputados en la causa en ser indagado por “homicidio simple con dolo eventual”, delito que prevé una pena de 8 a 25 años de prisión.

Almirón aseguró además que fue testigo de la falsificación de documentación, tras el fallecimiento de Maradona. Expresó que entregó una serie de planillas sin firma, que luego aparecieron rubricadas por Maradona, que había muerto.

Acompañado por su abogado Franco Chiarelli, el enfermero llegó minutos antes del mediodía a la Fiscalía General de San Isidro, en la calle Acassuso 476, donde ante la presencia de la prensa, se montó un vallado para ordenar la entrada a la sede judicial y respetar los protocolos por la pandemia del coronavirus.

Allí, el enfermero de la empresa “Medidom” fue recibido por el equipo de fiscales que lleva adelante la investigación y está integrado por Cosme Iribarren, Patricio Ferrari y Laura Capra, todos coordinados por el fiscal general de San Isidro John Broyad.

“Contó que desde el inicio notó que Maradona estaba taquicárdico, con un ritmo cardíaco superior a 100 en todo momento. Explicó que esto no solo lo dejó asentado en sus planillas sino que también se lo hizo saber a las dos autoridades médicas a las que él reportaba, Forlini y Cosachov, y que no tuvo de ellas una respuesta ni una directiva adecuada”, dijo a Télam una fuente judicial con acceso al expediente.

Almirón también mencionó que entre Forlini y Cosachov existió un “conflicto profesional” que motivó, entre otras cosas, que se cambiara el grupo de WhatsApp donde los enfermeros reportaban las novedades diarias.

Tal como ya había dicho en su declaración testimonial –ahora sin validez en la causa-, Almirón volvió a decir que fue la última persona en ver con vida a Maradona a las 6.30 del 25 de noviembre pasado, antes de terminar su turno, aunque en esta oportunidad aclaró que no entró a la habitación, sino que lo observó a distancia, al abrir la puerta corrediza.

Sobre la psiquiatra Cosachov, apuntó que fue de ella la decisión de prescindir de los acompañantes terapéuticos de Maradona, y acerca del médico de cabecera y principal imputado de esta causa, Leopoldo Luque, afirmó que él solo lo vio una vez en la casa de Tigre, el 18 de noviembre, es decir una semana antes del deceso.

Diego Maradona murió el 25 de noviembre último, días después de cumplir 60 años, en una casa del barrio privado San Andrés, de Tigre, adonde se alojó tras ser sometido a una intervención quirúrgica por un hematoma subdural en el cráneo.

La autopsia determinó que el “10” murió a raíz de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada” y descubrieron en su corazón una “miocardiopatía dilatada”.

Una junta médica concluyó que era un paciente con pluripatologías que agonizó doce horas antes de su muerte, que en la casa del country San Andrés no había una internación domiciliaria y que pudo haber tenido “más chances de sobrevida” si hubiera estado en una clínica. Además, calificó al equipo médico tratante como “deficiente”, “temerario” e “indiferente” ante la posibilidad cierta de su muerte y que lo abandonaron “a la suerte”. (DIB) ACR

 
 

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