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12/06/2021
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Iván Agudiak: “Siendo de pueblo, era difícil llegar al profesionalismo”

El “Toro” de Médanos cuenta su historia dentro del fútbol, con episodios dramáticos y un gol eterno.

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Por Rodrigo Márquez, de la redacción de DIB

Iván Agudiak tiene 37 años y una vida dentro del fútbol argentino. Hoy se encuentra en el ascenso de Italia y desde allí repasa su trayectoria, un camino con tintes dramáticos y un momento en particular que lo marcó para siempre. Es el autor del gol más gritado de la historia de San Martín de Tucumán y al mismo tiempo partícipe del “Tucumanazo” con Villa Mitre de Bahía Blanca. Vivió tres ascensos al Nacional B, recibió consejos de Timoteo Griguol y se dio el gusto de jugar contra el último Boca de Riquelme.

El “Toro” de Médanos empezó de la mano de su padre. “A los 8 mi viejo me llevó a Juventud Unida de Algarrobos, que es el pueblo donde él creció. Hice todas las infantiles ahí, hasta debutar en Primera por la liga de Villarino”, recuerda el delantero. Con respecto a ese punto de partida, el atacante asegura que fue “hermoso, como tocar el cielo con las manos”.

Su capacidad goleadora lo llevó a escalar rápido y con 15 años integró la selección de Villarino que disputó un torneo en Chile. Tras ese certamen dio el salto a Villa Mitre y casi sin darse cuenta llegó a las inferiores de Gimnasia de La Plata. La estadía en el “Lobo” fue un antes y un después para el futbolista bonaerense. “Haber ido a Gimnasia me cambió la manera de cómo tomarme el fútbol, me hizo el clic para tomármelo de manera más profesional. Siendo de pueblo, era difícil llegar al profesionalismo y darse cuenta de que podías vivir del fútbol. Hoy, por suerte, es todo más federal y el pibe del interior tiene la oportunidad al alcance de la mano”, sostiene.

La experiencia en las inferiores “triperas” le permitió además conocer a Carlos Timoteo Griguol, “un maestro” que lo trató “con un gran respeto”. Más allá de las indicaciones que recibió en ejercicios de definición, Agudiak destaca otra faceta del exentrenador: “Yo tenía 19 años y me acuerdo de verlo siempre con la gorra. Después me contaron que lo hacía de publicidad para recaudar para el mantenimiento de todo Estancia Chica, que es enorme y cuesta mucho”. También, agregó, les exigía a todos los chicos “prepararse para la vida y no solamente para jugar al fútbol”.

El “Tucumanazo”

Después de debutar en la reserva de Gimnasia y cuando empezaba su segundo año de cuarta división, el club platense dejó libre al delantero de Médanos, que debió regresar a Villa Mitre. Comenzó así una extensa estadía en la institución bahiense, donde conquistó el primero de sus tres ascensos al Nacional B. “En ese sentido, fue mi primer amor”, afirma el “Toro”.

“El club se había preparado para mantener la categoría: éramos todos chicos de la liga del sur más dos o tres refuerzos de afuera”, dice el delantero. Sin embargo, para sorpresa de propios y extraños, el conjunto “villero” se consagró campeón del Apertura del Argentino A y aseguró su presencia en la final por un lugar en la segunda categoría del fútbol argentino. Del otro lado estaba el dueño del Clausura, San Martín de Tucumán, “el Boca Juniors del interior”.

“Jugamos la ida un jueves a las 3 de la tarde en nuestra cancha, íbamos ganando 2-1 y nos empatan a los 92 minutos con un gol de penal”, relata Agudiak y sostiene que en ese momento “nadie apostaba” por ellos. “Después del partido, merendamos en el hotel y salimos en un viaje de 25 horas, porque la vuelta era el domingo a las 11 de la mañana. Para ese entonces los jugadores de San Martín estaban descansando cada uno en su casa porque habían metido dos vuelos chárter: uno para la dirigencia y otro para los futbolistas”, amplía el atacante. La diferencia entre un equipo y otro, al menos desde lo económico, era muy grande.

Tras el buen resultado de la ida, los “cirujas” tucumanos “tenían toda la fiesta armada”. La confianza estaba por las nubes y 30 mil personas colmaron La Ciudadela para festejar un ansiado retorno al Nacional B. “En el colectivo tenían una bandera que decía que ya eran campeones”, recuerda el nacido en Médanos. Pero los partidos se ganan en la cancha y Villa Mitre se aferraba a la épica. “Terminamos 1-1, resistimos unos minutos en donde nos bombardearon el arco, fuimos a los penales y ahí nuestro arquero, Fermín Ponte, fue figura y pudimos lograr el ascenso. El tucumanazo”, titula Agudiak.

El gol de su vida

El arquero fue a buscar el último córner de la tarde. San Martín de Tucumán, candidatazo al ascenso, empataba 1-1 como local ante Guaraní Antonio Franco y quedaba eliminado en octavos de final. Era el quinto año consecutivo en el Argentino A, demasiado para el “Ciruja”. Salió la contra, el delantero visitante pateó sobre el arco vacío pero un defensor llegó antes de que la pelota cruce la línea de meta. “Uno más”, dijo el árbitro. Una vida más. El arquero, devuelta en su propio campo, mandó un envío largo, la peinaron, el centrodelantero tocó al corazón del área y allí apareció la cabeza milagrosa de Iván Agudiak.

“Fue el gol de mi vida, increíble, nunca viví algo igual. Los tucumanos dicen que es el gol más gritado de toda su historia”, dice el atacante. La cancha explotó y los hinchas “tiraron abajo un alambrado”. Ese día hubo exceso de público y a los 15 minutos del primer tiempo el encuentro se suspendió porque chicos de entre 7 y 12 años ingresaron al terreno de juego. “Los padres, tíos o abuelos los tiraban porque los nenes se estaban asfixiando. No pasó nada de casualidad”, cuenta el héroe de la tarde.

Además del contexto agónico de esa conquista, para el nacido en Médanos fue una descarga personal. “En esa semana había muerto mi suegro, que era como un segundo padre para mí. Después de mi primera temporada en San Martín yo tenía ofertas para irme pero él me dijo ‘¿por qué no te quedás?’. Lo escuché y terminé metiendo ese gol”, comparte el “Toro”.

El gol épico de Agudiak, que todavía se grita en Tucumán. (Instagram: @casm_ciudadela)

Experiencia en Italia

Después de una carrera en el ascenso argentino, que incluyó pasos por Villa Mitre, San Martín de Tucumán, Santamarina de Tandil, Gimnasia y Tiro de Salta, Comunicaciones, Juventud Unida de San Luis, Gimnasia y Esgrima de Mendoza y Huracán de La Heras, Iván Agudiak se dio el gusto de satisfacer “ese deseo de probarme afuera” y emigró al fútbol de Italia. “Fue por medio de un ex compañero mío, que conoce un representante de acá que es argentino. Vine a un club muy chico, Rosolini, y tuve la suerte de que llegaron cuatro argentinos más”.

El equipo de Sicilia está acostumbrado a pelear el descenso en la liga Eccelenza, la quinta división del fútbol tano, pero con el arribo del medanense terminó la campaña en el tercer lugar, un escalón por debajo de los puestos de ascenso a la Serie D. “Ya en esta segunda temporada pasé a un club más grande, que tiene como objetivo ascender, y por ahora vamos primeros”, completa el bonaerense.

Visitante de verdad

El ascenso se caracteriza por la pierna fuerte dentro de la cancha y, en ocasiones, por recibimientos hostiles fuera del campo. “Jugamos una semifinal contra Sportivo Patria de Formosa, después de ganarles 5-1 la ida. Llegamos al estadio y cuando íbamos a entrar, nos cierran el portón.  Al ratito llegaron ellos en un colectivo y los hicieron entrar. La zona de vestuarios es un pasillo largo donde la primera puerta corresponde al local y la última al visitante. Cuando bajamos del micro y empezamos a caminar por ese pasillo, con las cosas de utilería en la mano, abren la puerta del vestuario local y salen todos ellos con palos, bidones y a las piñas contra nosotros. Fue tremendo, y todo esto antes del partido”, recuerda entre risas Iván Agudiak.

El pelo de Maradona

Para Iván Agudiak, una de las ventajas de jugar en Italia fue poder conocer Nápoles y el amor de la ciudad por Diego Armando Maradona. “Nunca me imaginé que eran tan fanáticos de Diego. Existe un bar que tiene un pelo de Maradona. Hay como un santuario y en el centro un cubito que está girando todo el tiempo debajo de una luz con el pelo de Maradona adentro. El dueño del lugar me contó que en un viaje de avión él iba atrás de Maradona cuando iban a jugar por Europa League y supuestamente se le cayó ese pelo al Diego”, cuenta el bonaerense. (DIB) RM

 
 

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