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14/06/2021
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Danilo Rinaldi, un argentino en la selección de San Marino

Trabaja en una fábrica de muebles y jugó en Wembley ante 87 mil personas; sueña con “hacer un gol y ganar un partido”.

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Por Rodrigo Márquez, de la Agencia DIB.  

La selección de fútbol de San Marino ocupa el último lugar en el ranking de la FIFA. Hasta el día de hoy, desde su gestación en 1986, solo ganó una vez: 1-0 sobre Liechtenstein con gol de Andy Selva en un amistoso internacional disputado el 28 de abril de 2004. Danilo Rinaldi también nació en 1986, en Conesa, un pueblo del partido de San Nicolás de poco más de 2000 habitantes. Hace más de una década la vida los puso cara a cara y sus destinos continúan entrelazados.

Mientras San Marino debutaba de manera oficial con un 0-4 ante Suiza en las eliminatorias para la Eurocopa de 1992, Rinaldi pateaba sus primeras pelotas en el Club Conesa y General Rojo. “Empecé de chiquito haciendo baby fútbol, en el club de mi pueblo”, le cuenta a DIB. Después, ya en plena adolescencia, dio el salto a las inferiores de Chacarita y jugó allí “por dos años y medio”, hasta que problemas que rodeaban a la Argentina en aquella época lo devolvieron a su lugar de origen.

Tras afrontar el Torneo Argentino B con el Club Social y Deportivo La Emilia, llegó el momento que cambiaría por completo el rumbo de su vida. “Fue todo muy loco y muy rápido. Yo en junio terminaba mi contrato con La Emilia y tenía un primo que estaba viviendo en San Marino, así que me propuse la idea de vivir juntos y lo tomé como una pequeña aventura”, relata.

La idea de “ir a probar suerte” trajo sus complicaciones. “Durante los primeros meses fue difícil. En cuanto al fútbol, cuando me tocaba ir a entrenar y estaba solo, encima que no hablaba el idioma todavía, era duro”, dice Rinaldi. Fuera de la cancha las cosas tampoco eran sencillas. “La gente de acá es un poquito más cerrada de lo que somos nosotros en la Argentina, menos dada. Me costó agarrar el ritmo de vida de acá”.  Sin embargo, con el paso del tiempo y la compañía de su primo, “todo fue a mejor”.

El llamado de la selección

Habían pasado cinco meses desde que Danilo Rinaldi aterrizó en San Marino para empezar de cero. Repartía las horas del día entre su trabajo particular y el club, mientras se adaptaba a un entorno que cada vez se le hacía más familiar. “El masajista del club también era masajista de la selección. Entonces él, sabiendo que yo podía tener el pasaporte, fue el que me hizo los trámites y después de cinco meses de estar en San Marino me llamaron para jugar en la selección”, relata el nicoleño.

De jugar el Argentino B a ser convocado para enfrentar a las potencias europeas en un abrir y cerrar de ojos. Todo fue “muy rápido y sorprendente” para el nacido en Conesa, que no dudó “ni un segundo” en aceptar la propuesta, sabedor de que lo esperaban experiencias que jamás hubiese imaginado vivir.

Superados los trámites, llegó el momento más deseado: el debut. “Fue emocionante. Jugamos contra República Checa en casa y perdimos 3-0, pero me acuerdo que estaba mi mamá, mi primo, mi tía, todos en la tribuna, así que fue muy lindo. Aparte del otro lado tenías a PetrCech, Pavel Nedved, MarekJankulovski, todos unos monstruos que veía por televisión”, recuerda Rinaldi.

Danilo Rinaldi, un argentino en la selección de San Marino
Rinaldi lucha contra Rooney, con quien luego intercambiaría camiseta.

Convivir con la derrota

El 13 de octubre del año pasado San Marino empató 0-0 con Liechtenstein por la Liga de las Naciones de la UEFA y cortó una racha de seis años de derrotas. Inmerso desde chico en un ambiente donde los resultados mandan, para Danilo Rinaldi fue difícil acostumbrarse a no ganar. “Al principio me costó mucho por el hecho de perder siempre o saber que el 90% de los partidos los vas a perder porque no tenés chances. Acá los chicos, más acostumbrados, terminaban los partidos y era como si nada, mientras que yo entraba al vestuario con toda la bronca o la noche después del partido no dormía pensando en alguna jugada”, le cuenta a DIB.

Sin embargo, con el tiempo entendió la realidad de la selección y se tomó las cosas con más calma. “Después del debut y de algunos partidos comprendí que cuando enfrentas a los grandes campeones no tenés mucho por hacer. Si bien trabajas en la semana y preparas el partido, después deciden ellos cuando lastimarte y cuando no”, sostiene. Más allá de eso, el hoy jugador de La Fiorita de la Primera División de San Marino mantiene latente el gen competitivo y asegura que siempre entra a la cancha “pensando en tener un buen resultado, en poder hacer un gol y rendir bien”.

La fábrica y el fútbol

Danilo Rinaldi no vive de jugar a la pelota. Una vez se le presentó la oportunidad de “hacer el fútbol de manera profesional”, pero el representante lo “paseó” durante un mes y medio por China sin generarle un contrato con ninguna institución. “La parte buena es que me di cuenta de que podía haber estado al nivel para jugar en China y haberme dedicado plenamente al fútbol, y la parte mala es que me pasearon un mes y medio y no me hicieron firmar”, afirma.

Truncada esa posibilidad, el futbolista bonaerense debió siempre tener un empleo por fuera del deporte. “La liga de San Marino es semi profesional y si bien uno cobra por jugar, no tiene sueldos como se ven en la mayor parte de Europa. Yo tengo otro trabajo, que es en una fábrica de muebles”, narra el oriundo de Conesa. Dentro de la selección, hay cuatro que son profesionales: “Tres que juegan en la Serie D de Italia y uno que juega en la Serie C”. 

Ganar y hacer un gol

Desde su debut y tras una década formando parte de la selección de San Marino, Danilo Rinaldi nunca se fue victorioso de una cancha. “El sueño que tengo es hacer un gol y ganar. Después de 10 u 11 años de estar ahí adentro, de sufrir y de vivir tanto experiencias negativas como positivas, sería muy lindo cerrar con un triunfo”, anhela el delantero de La Fiorita.

El futbolista nicoleño ya sabe lo que es inflar la red, en un amistoso internacional contra Malta que terminó con una ajustada derrota (2-3). “En el 3-1 cobran un penal para nosotros y el capitán de la selección me dijo ‘patealo vos’. Me sorprendió porque yo recién llegaba, pero él me dio confianza, lo patee y terminamos 3-2”, recuerda.

El nacido en Conesa tiene 35 años y sabe que le quedan “los últimos años como jugador”. Por eso ya piensa en el post retiro y no duda en afirmar que seguirá ligado al fútbol: “Hace un par de meses empecé a estudiar para instructor en preparación física deportiva y una vez que termine de jugar me gustaría hacer el curso de técnico. También ayudar a algunos de los chicos de Argentina para que puedan dar el salto a Europa empezando por San Marino”.

Wembley, un recuerdo imborrable

Danilo Rinaldi, un argentino en la selección de San Marino
“La Catedral” del fútbol inglés.

De todas las experiencias que Danilo Rinaldi vivió con la selección de San Marino, la que más lo impactó fue enfrentar a Inglaterra en el mítico Wembley de Londres. “Ese estadio es el emblema del fútbol. Cuando fuimos a jugar se esperaban 87 mil personas y nosotros teníamos el hotel enfrente a la cancha. Dos o tres horas antes del partido empezamos a ver a la gente pasar y pasar y no terminaban más. Mirábamos desde la ventana del hotel y nos decíamos ‘mirá donde estamos’”, le cuenta a DIB el futbolista argentino, que se llevó, “a modo de testimonio”, las camisetas de Lampard y Rooney.

Fernet y paquete de yerba

Vivir en otro país implica, entre otras cosas, adaptarse a costumbres diferentes y perder algunas de las propias. Para sobrellevar eso, no hay mejor ayuda que la de un compatriota en la misma situación. “Fuimos a jugar a Letonia los preliminares de la Europa League. Yo, cuando me toca jugar así, me pongo a ver si en los clubes hay algún argentino o sudamericano. Estaba Diego Aguirre y me puse en contacto con él. Cuando ellos vinieron para acá, me presenté en el estadio horas antes del partido con un fernet y un paquete de yerba para darle. No sabes lo feliz que estaba ese pibe”, comparte entre risas Danilo Rinaldi. (DIB)

 
 

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