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17/04/2021
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Un mausoleo que marcó la historia romana

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Ubicado en el centro histórico de Roma, a un lado del Museo del Ara Pacis y a pocos pasos del puente y castillo de Sant’Angelo, el Mausoleo de Augusto lucía mejor en el mundo virtual que en el real hasta ahora, que fue abierto al público por primera vez en 2000 años de historia.

En el año 28 A. C. Augusto contaba apenas con treinta años, pero ya había comenzado la construcción en Roma de la que sería su tumba y la de su familia. “Encontré Roma construida con ladrillos y la dejé de mármol”, dijo. Lo que sucede es que, con el paso del tiempo, la ciudad no le pagó exactamente con la misma moneda, y aquella construcción sublime fue cayendo en el olvido y en la ruina.

El mausoleo, era ciertamente colosal: alcanzaba una altura de 45 metros y con sus 87 metros de diámetro sigue siendo el sepulcro circular más grande del planeta. Dentro, en su centro, custodia otro edificio cilíndrico en el que se depositaron las cenizas de Augusto y de su gens, de su familia. De hecho, aún hoy puede verse la lápida de su sobrino Marcelo.

El edificio no es un monumento cualquiera, sino que se trata de la primera tumba dinástica de aquella Roma que en el año 27 A.C dejaba atrás el sistema republicano para ser regida por emperadores. Pero su relevancia no solo es arqueológica sino también política, clave para entender el asentamiento de la dinastía Julio-Claudia.

Augusto accedió al poder al ganar cinco guerras contra quienes se lo disputaban, la última y más decisiva la batalla naval de Accio, frente a las costas helenas, contra Marco Antonio y Cleopatra. (DIB)

 
 

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