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16/01/2021
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La mayoría de los pacientes subestima el asma y se resigna a vivir con los síntomas

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“Voy al arco, que soy asmático” o “subamos por el ascensor, que si no me agito”, son frases frecuentes entre personas con asma. De hecho, la gran mayoría –el 70%– cree erróneamente que tiene bien controlada su enfermedad y se resigna a vivir con síntomas limitantes, o usan en exceso los broncodilatadores de rescate.

Desde la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), remarcaron que en la actualidad el asma se puede controlar y alcanzar una mejor calidad de vida.

Las cifras surgen de un estudio europeo publicado en 2019, que se llevó adelante en 4274 pacientes con asma del España, Francia, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Asimismo, una encuesta anterior, con 804 pacientes en 2017 ya había mostrado que casi todos (97%) los que viven con asma grave no controlada consideran que sus síntomas limitan sus tareas diarias y 8 de cada 10 (83%) confirmaron que afectan sus relaciones personales.

En ese mismo sondeo, llevado adelante por la Fundación Americana de Asma y Alergia, más del 50% de quienes viven con asma grave no controlada manifestó haber desarrollado depresión por no lograr un buen control de su enfermedad.

Si el asma no está bajo control, se pueden ver alteradas actividades de todos los días como subir escaleras, dormir de noche, tener mascotas, compartir espacios con fumadores, sentirse independiente, realizar bien el trabajo o tareas domésticas, seguirles el ritmo a los hijos, salir del hogar, tomar el tren o colectivo, hacer ejercicio de manera regular o disfrutar del aire libre.

“En el consultorio, a diario vemos lo mismo que muestran estos relevamientos internacionales: muchas veces, los pacientes se acostumbran a vivir con síntomas y consideran que tienen un buen control de su enfermedad, cuando en realidad su asma no está controlada y les impide realizar con plenitud diversas actividades”, sostuvo Pablo Moreno, presidente saliente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).

“La buena noticia es que hoy se pueden controlar inclusive los casos más complejos; contamos con múltiples herramientas para alcanzar un muy buen manejo del asma y que la persona viva sin síntomas”, amplió.

No se trata únicamente de contar con un medicamento para las exacerbaciones, sino que el abordaje para lograr el control del asma debe ser más abarcativo. Idealmente, tal como proponen las Guías de Prácticas Clínicas del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, los pacientes deben acercarse a la consulta con el especialista y hablar sobre los síntomas y las alternativas terapéuticas, mantenerse actualizados acerca de la enfermedad y el autocuidado, identificar los desencadenantes, ya sean personales o ambientales, e intentar evitarlos. La adherencia al tratamiento es fundamental e implica la correcta utilización de los medicamentos recetados.

Las principales metas del tratamiento del asma incluyen reducir la frecuencia y gravedad de los episodios, disminuir los síntomas y el uso de corticoesteroides orales y mejorar la función pulmonar. Por otra parte, en la consulta con el especialista se puede diagramar un plan de acción personalizado, teniendo en cuenta las características de cada paciente, su estilo de vida y sus síntomas.

Alrededor de 339 millones de personas en el mundo viven con asma y se calcula que hasta 167 millones tienen asma de tipo 2, que a menudo se asocia con otras enfermedades que comparten el mismo proceso inflamatorio subyacente como rinosinusitis, poliposis nasal, alergias alimentarias y dermatitis atópica. En la Argentina, si bien no contamos con un registro epidemiológico, distintos estudios permiten estimar que alrededor de 4 millones tienen asma en sus diferentes niveles de intensidad. (DIB) MCH

 
 

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