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16/01/2021
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Daniel Gollan: “Los momentos más angustiantes los vivimos al inicio, trabajamos sobre muchas incertezas”

El ministro de Salud bonaerense trazó un balance de su primer año de gestión al frente de la provincia más compleja del país y en medio de una pandemia mundial sin precedentes.

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Por Marien Chaluf, de la Agencia DIB

Daniel Gollan desembarcó junto a su equipo en la provincia de Buenos Aires con toda la experiencia de una vida dedicada al sanitarismo y tras haber sido ministro de Salud nacional durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sin dudas, el nuevo cargo presentaba igualmente un desafío, pero nunca imaginó la magnitud: una pandemia mundial sin precedentes lo encontró acomodándose al frente de la cartera sanitaria de la jurisdicción más compleja del país.  

Recién llegado tuvo que coordinar acciones con Nación y los municipios para reorganizar íntegramente un sistema de salud que, según afirma, ya venía “muy castigado” por la administración de María Eugenia Vidal.

“Los momentos más angustiantes los vivimos al inicio; trabajamos bajo muchas incertezas. El mundo tenía el mismo problema, estaba conociendo el virus, pero además nosotros no teníamos recursos ni sistemas de gestión adecuados”, admite Gollan en diálogo con DIB.

El ministro de Salud de Axel Kicillof no pierde oportunidad para reiterar la necesidad de reforzar las medidas de higiene y distanciamiento porque “la pandemia no está terminada” y afirma que “el rebrote antes del invierno puede ser importante si la gente no se cuida”.

¿Cuáles considera que fueron los momentos más difíciles de este primer año de gestión?

Los momentos de mayor estrés ocurrieron en el primer tiempo. Comenzábamos la gestión desde un punto muy bajo en el sistema sanitario en cuanto a camas disponibles y recursos. Trabajamos sobre muchas incertezas, sobre todo teniendo en cuenta que nosotros estábamos entrando en el periodo de frío. Todo el mundo estaba conociendo el virus, pero nosotros teníamos que resolver, además, nuestro principal problema que era que no teníamos recursos ni sistemas de gestión adecuados. Además, no estaban los equipos de protección personal porque habían desaparecido de la oferta. No teníamos la posibilidad de contar con barbijos ni con los camisolines ni los guantes. Y la verdad es que durante los primeros dos o tres meses, cuando fuimos armando toda la respuesta más dura, fueron momentos muy angustiantes porque no había dónde conseguir los recursos.

¿Cómo y cuándo empezó a destrabarse el acceso a esos recursos?

Cuando montamos ese famoso puente a Shangai con 35 aviones directos a China y luego 7 barcos más. Fuimos dándole forma en conjunto con el Gobierno nacional  y por supuesto con los intendentes, y con muchas acciones de contención de la propagación del virus que no se vieron. También se armaron todos los dispositivos de respuesta telefónica, que llegaron a procesar casi 200 mil llamadas diarias, y se levantaron los centros extrahospitalarios de aislamiento. El esfuerzo fue enorme, y no fue solo de un Gobierno, sino de un conjunto de factores y de actores.

¿Hubo algún momento de alivio, algún acontecimiento más grato?

No sé si se pueden encontrar momentos gratos en una pandemia que está haciendo estragos a nivel mundial, pero rescato el fuerte compromiso de los trabajadores y trabajadoras de la salud y de un montón de actores de la comunidad que se presentaron, desde trabajadores de otros rubros, sindicatos, gremios, universidades, empresarios, movimientos sociales. El compromiso es lo más reconfortante.

¿Cómo se imagina el 2021, qué le permiten proyectar los indicadores?

Veníamos con 15 semanas de descenso de contagios, pero lamentablemente tenemos que comunicar que se cortó esa secuencia y ahora hay un repunte, esperemos que ese rebrote forme parte de una fluctuación y que después los contagios vuelvan a bajar; pero distintos indicadores nos están advirtiendo que, si bien no va a ser un rebrote de las características de los meses de frío, puede haber un rebrote importante si la población no cumple con las medidas de comportamiento y de cuidado. Lamentablemente estamos notando que eso se está perdiendo.

¿La vacuna es el horizonte del fin de la pandemia?

La vacuna va a ayudar. Tenemos que lograr vacunar en los tres primeros meses del año por lo menos a 5.700.000 bonaerenses. La idea es proteger a los sectores vulnerables para el momento que llegue el frío. Eso va a hacer que la mortalidad baje muchísimo. Obviamente se seguirá vacunando hasta llegar al objetivo para el año que viene, que es alcanzar a unos 12 o 14 millones de bonaerenses para bajar circulación viral. Pero en 2021, sobre todo los primeros seis o siete meses del año, vamos a convivir con la vacuna y con la circulación del virus, por eso los cuidados van a tener que continuar.

¿A quiénes van a estar dirigidas las primeras vacunas?

De esta primera tanda de 300.000 dosis a la provincia le tocarían 120 mil y empezamos un esquema de vacunación destinado al personal de salud. Las primeras dosis se van a manejar prácticamente a nivel hospitalario, por lo que en esta primera instancia no se va a necesitar un gran despliegue. Luego, van a llegar las dosis masivas y para eso también ya estamos preparados. Hemos formado 5000 vacunadores y vacunadoras que se suman a los 2.800 que ya existían. Todo esto en el marco de un despliegue logístico gigantesco del que participan las Fuerzas Armadas, los promotores de salud, las distintas organizaciones sociales y las universidades. Se va a vacunar en unas 330 escuelas de la provincia, en centros de vacunación del IOMA y del PAMI.

Los desafíos de legalizar el aborto para el sistema sanitario

Tanto el Gobierno provincial como el nacional buscaron en los últimos meses abrir la agenda política y sanitaria más allá de la pandemia. De esa intención surgen al menos dos proyectos centrales: el primero, del Ejecutivo nacional, es el que regula el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo; y el segundo, del Gobierno bonaerense, el que propone la adhesión a la nueva reglamentación de la ley que autoriza el autocultivo de cannabis para fines medicinales.

Entre los argumentos de quienes se oponen a legalizar el aborto aparece la supuesta carga que significaría para el sistema sanitario, ¿qué les diría?

La primera consideración es que si se puede mejorar la vida de las mujeres y sus condiciones de salud, la cuestión presupuestaria obviamente es una discusión que pasa a un segundo plano, porque primero está garantizar un derecho; pero si vamos a esa discusión, las estadísticas nos dicen claramente que en la provincia de Buenos Aires unas 20.000 mujeres ingresan anualmente en hospitales públicos por abortos clandestinos, a lo que además hay sumar en muchos casos los daños permanentes -en su aparato reproductor, por ejemplo-, y psicológicos. Eso implica un gasto mucho mayor que suministrar en forma ambulatoria, en la mayoría de los casos, el tratamiento adecuado para la interrupción. Es una pastilla que incluso la provincia la puede comprar en el laboratorio público santafesino a costos mucho más bajos que los del mercado. Es una mentira que legalizar el aborto satura y desestabiliza los sistemas.

¿Por qué es importante el proyecto de adhesión a la ley nacional que permite el autocultivo de cannabis?

Hay un gran aprendizaje hecho por las sociedades de cultivadores, que se va a revalorizar con la ley. Y hay que tener en cuenta que el uso de cannabis en el mundo está prácticamente avanzando de una forma muy extendida porque rompe con un mito ridículo. Nosotros tenemos un montón de drogas opiáceas como sustancias reguladas que hace años que se usan en la medicina con los controles y las regulaciones, como por ejemplo la morfina. Por eso, no se entiende la discriminación de una planta como el cannabis que puede ayudar en tantas enfermedades. Obviamente que hay que regularizarla. Y estamos satisfechos de que se vaya instalando el tema, que se vaya normatizando, obviamente dentro de los marcos de control para que no se vaya hacia los usos que están prohibidos, y que en todo caso la sociedades deberán seguir discutiendo, como ha sucedido en muchos países en lo que respecta al uso recreativo. Hay que adecuarse a lo que está pasando. (DIB) MCH

 
 

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