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27/02/2021
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Tuvo que dejar a su perra cuando la repatriaron y ahora se reencontraron

Zorrita se quedó en Salta cuando Abril regresó a Buenos Aires. Una cadena solidaria perruna las volvió a unir.

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“Después de tanta espera, de tantos mensajes hermosos llenos de aliento, de tanta creación de lazos solidarios, hoy llego la Zorrita a casa. La trajo Raulito Garzón, en su camión. Un héroe sin capa y con mucha ruta”, escribió Abril Harguindey Echeverria en su cuenta de Facebook.

Zorrita es una perra marrón y negra, compañera de Abril desde 2018 cuando se encontraron en La Rioja. Con ella vivió en los últimos años en Buenos Aires y viajó a Bolivia durante este año.

La historia de la separación se inició en el marco de la crisis por la pandemia del coronavirus, el cierre de fronteras y el inicio de la cuarentena total.

A mediados de marzo, Abril aún estaba en el país vecino. No tenía plata, ni comida y no podía trabajar porque no se podía salir a la calle. Por eso concurrió al consulado y cuando les ofrecieron repatriarlas dijo que sí.

Tuvo que dejar a su perra cuando la repatriaron y ahora se reencontraron
Una familia salteña adoptó a Zorrita por un mes.

El problema surgió en el momento en que ingresó al país por la provincia de Salta, en la frontera de Bermejo-Aguas Blancas, porque el micro que las debía recogerlas del lado argentino no quiso subir a Zorrita.

“Llore como nunca había llorado en mi vida, me estaban pidiendo que la abandone y que yo siga viaje a mi casa (en Buenos Aires). Decidí quedarme en la frontera con ella y con mi compañera. El micro arranco, se fue. Estábamos solas en el medio de la nada y solo había un puesto de Gendarmería”, relató Abril en las redes sociales.

En ese momento, todo parecía muy difícil. Los gendarmes del lugar les pidieron sus datos y les informaron que iban a ser detenidas por incumplimiento de la cuarentena. Trataron de explicar lo más claro posible su situación; hasta que uno de los uniformados las escuchó, se ofreció a cuidar a Zorrita y les pidió que volvieran a subirse al colectivo.

“Desacató el protocolo de llevarnos a la comisaría de la región, se comunicó con el puesto de Gendarmería que estaba a 100 kilómetros de ubicación, ordenó que al pasar el micro lo detuvieran, se comprometió conmigo a llevar a mi perrita a su casa, cuidarla, quererla, alimentarla hasta que todo esto termina y la pueda ir a buscar, y a cambio me pidió que acceda a que él nos llevara hasta el micro y que subamos, que volviéramos a nuestras casas y nos tranquilizáramos”, contó Abril.

Ahí quizás empezó a cambiar la suerte y a funcionar la cadena de favores perruna que iba desencadenar en el reencuentro. Zorrita se quedó momentáneamente en Salta con una mujer llamada Celeste Garzón y con su familia que la adoptó “como un integrante más”.

Un mes después, cuando comenzaron a abrirse los permisos para que las personas que estaban en varadas en distintas ciudades del país pudieran volver a sus casas, Abril hizo pública la historia en las redes sociales y la vuelta de Zorrita a Capita Federal comenzó a concretarse.

Cuando se abrió la posibilidad del regreso, Celeste se encargó de llevarla a la veterinaria para rearmarle su libreta de salud (Abril la tenía, pero no se la había dejado al gendarme).

Y el dominó solidario continuó: la veterinaria prestó una jaula, Susana Garzón alojó a la perra por unas horas y luego fue llevada por su vecino hasta la ruta. Allí esperaba, Raúl, el camionero encargado de llevar a Zorrita a casa, quien se encontró con el papá de abril en el Mercado Central de Buenos Aires y le entregó el animal.

Ahora, Abril y su familia buscan juntar ropa y alimentos para mandar a la escuela en la que trabajan Susana y Celeste. “Creo que es hora de devolver algo de todo esto que la familia Garzón hizo por nosotras”. (DIB) MT

 
 

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