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26/10/2021
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El lado B del coronavirus: lo que deja la pandemia

La cuarentena casi global frente al coronavirus causa estragos en la economía, pero beneficia al medio ambiente.

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Así como en Venecia el agua de los canales se puso más limpia, en París se redujo la contaminación auditiva y en China bajaron un 25 % las emisiones de carbono, en nuestro país, el aislamiento, ayudó a la fauna silvestre a recuperar territorios.

El cese casi total de las actividades provocó algunos cambios en el comportamiento de los animales silvestres en el Parque Nacional Lanín, donde por ejemplo ante la falta de tránsito los animales toman las rutas como su espacio territorial. Guanacos, ciervos, ñandúes, jabalíes y aves ahora están más visibles en las playas y a orillas de los ríos. Y en el Parque Nacional Iguazú, coatíes y monos desaparecieron de los lugares que solían frecuentar, ya que no hay turistas que les den comida.

En Buenos Aires, la calidad del aire es más saludable y la presencia de gases se redujo hasta en un 50%, según datos oficiales. Al menos 1.600.000 vehículos particulares -entre los residente en la ciudad y los que ingresan por los 110 accesos-, 10.000 colectivos y 37.000 taxis se mueven por las calles porteñas los días hábiles en condiciones normales. Ahora, desde los balcones se respira un aire más limpio y las postales que suelen tomarse desde terrazas muestran una ciudad sin contaminación.

Pero los ejemplos se extienden en todo el mundo. Lo de Venecia, sin duda, sorprendió hasta los italianos. En sus canales hasta se puede apreciar por estos días peces nadando sobre una tonalidad azul. La ausencia de tránsito también atrajo la visita de cisnes y patos que se pasean tranquilos sin temor a botes y motores. Si bien no es que el agua haya “mejorado”, lo cierto es la menor cantidad de tránsito por los canales mantiene los sedimentos en el fondo y evita el tono verdoso al que estamos acostumbrados.

En Berlín también se respira aire puro. (Agencia Xinhua)

Algo similar sucedió en la bahía de Cartagena de Indias, Colombia, que volvió a sus orígenes y, por estos días, las aguas del cuerpo natural más importante de la ciudad volvieron a ser azul turquesa, como hacía muchos años no se veía. La prohibición para el ingreso de barcos para frenar el avance del coronavirus, favoreció que las aguas de la bahía se vean limpias y libres de contaminantes.

Mientras que en algunas calles de París tuvieron una reducción de 90% en niveles de sonido, en Barcelona las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) se redujeron a la mitad tras los primeros días de confinamiento. En Madrid también se dan cifras similares.

Ahora a esta tendencia ya vista en China, España o Italia, se unió Reino Unido. En Londres, la contaminación del aire disminuyó drásticamente desde el cierre de la capital por el Covid-19, hasta sus niveles más bajos desde que se pusiera en funcionamiento la Red de Calidad del Aire de la ciudad en el año 2000.

Qué vendrá después

Si hay algo que es difícil en este momento, es imaginar cómo será viajar cuando finalmente se acabe toda esta crisis. La asombrosa escala global de la pandemia de coronavirus la hace especialmente devastadora, pero la industria de viajes se ha recuperado de las crisis pasadas y los expertos creen que se recuperará nuevamente.

Las calles de La Boca sin visitantes ni contaminación. (Agencia Télam)

Los especialistas, en principio, plantean diversos escenarios. Uno “optimista” (sin movimientos turísticos hasta mayo de 2020), un escenario “moderado” (si el freno continúa hasta julio de 2020), un escenario “pesimista” (hasta septiembre de 2020) y un último escenario que denominan “caótico”, si el sector queda paralizado hasta enero de 2021.

Para el CEO de Turismocity, Julián Gurfinkiel, “por un lado, luego de tanto encierro, mucha gente va a querer viajar sumado a que encontrará precios bajos; pero por otro lado seguramente quede gente con miedo. La verdad es muy difícil saber qué va a pasar, hay mucha incertidumbre, pero seguramente la recuperación será muy lenta y la gente se decidirá por esperar”.

Mientras que se espera que los viajeros encuentren precios muy bajos a medida que las líneas de cruceros reinicien sus servicios, las tarifas de los hoteles en Estados Unidos, que disminuyeron en un 30% en marzo, bajarán nuevamente antes de que vuelvan a subir. Eso será una oportunidad para algunos que se animen a empezar una aventura.

Probablemente otro cambio que se verá al menos durante 2021 es que los principales sitios turísticos del mundo no estén abarrotados de gente. La desconfianza y la necesidad de tomar precauciones, hará que los viajeros se vayan animando a tomar contacto con lugares populares. Además, alojamientos o muchos de estos sitios tendrán que cambiar la forma en que monitorean y limpian el entorno con el que los consumidores interactúan. Ya nada será lo mismo. (DIB) FD

Nota publicada en el suplemento De Viaje

 
 

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