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23/10/2021
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“Se educa a los varones para no poder frenar a un amigo en una pelea”

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La Plata, ene 26 (Por
Daniela Gian, de la redacción de DIB).- Ariel Sánchez tiene 38 años. Es
licenciado en Comunicación de la UBA, profesor y flamante director de Promoción
de Masculinidades para la Igualdad de la provincia, un área nueva, como el
Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual al que
pertenece. El objetivo de la dirección, explica Sánchez, es “pensar otras
formas de vivir y de ejercer las masculinidades que no estén ligadas a la
violencia, la exclusión y la humillación que implica la masculinidad
hegemónica”.

¿Qué es la
masculinidad hegemónica?

Tiene que ver con
ciertos mandatos de masculinidad que tienen a los varones cisgénero (NdR: cuya
identidad de género coincide con su sexo) para que los ejecuten. Están
relacionados con la potencia, la fortaleza y sobre todo el uso de los cuerpos
de otras personas que se van a considerar inferiores respecto de esa
masculinidad, que son las mujeres y otras identidades vinculadas a la
diversidad sexual.

¿Cómo funcionan esos
mandatos?

La idea de potencia
tiene que ver con “volver pasivo al otro”, ocupar el control de los cuerpos de
las otras personas. Va desde cosas mínimas, como creerte con la posibilidad de
decirle cualquier cosa a alguien en la calle, hasta acosos, abusos, ataques o violaciones
en grupo.

Cómo el ataque a
Fernando Báez Sosa en Villa Gesell?

Sí. Tiene que ver
con cómo se educa hoy a un varón heterosexual para que sea “un buen varón” en
esta sociedad: las dinámicas de reconocimiento por parte de otros varones, la
competencia constante, el uso y abuso del alcohol para competir y no quedar
como “el maricón” del grupo, de tener que responder a una pelea sí o sí
peleándote, o no poder frenar a un amigo ante una pelea y ser cómplice. Se
educa a los varones para que entre ellos se vivan midiendo su masculinidad y
tengan temor de salirse de esa forma. La humillación de otras personas es una
forma de ejercerla. No es en sí el rugby o el alcohol, si no las formas de
consumo y de habitar este mundo.

¿Influye que sean
compañeros de un equipo?

Lo que está
exacerbado ahí es la idea de la grupalidad y la homosocialidad. A los varones
nos enseñan que para ser varón tenés que demostrar tu hombría en un grupo de
varones constantemente. A las nenas se las educa en cierta soledad e introspección.
Los varones tienen juegos de grupo constante y de reconocimiento: ser bueno,
exitoso, potente, depende mucho de qué pase en ese grupo de amigos. Esa lógica
que funciona en el grupo muy pocas veces tiene que ver con situaciones de
intimidad. Muy pocas veces los varones saben cosas íntimas de sus amigos aunque
los conozcan hace 20 años. Hablar sinceramente se puede vivir como un dato de
fragilidad.

O no lloran.

Es parte de los
mandatos. Ante una situación de dolor, tienen una educación sentimental que les
permite ciertas reacciones, como la rabia. Pero no se le permite el cuidado, la
fragilidad.

¿Esta masculinidad
es la cara del patriarcado que oprime a los varones?

Es parte del mismo
modelo patriarcal que ubica y jerarquiza. Construye costos de ejercicio de esa
masculinidad como suicidios, porcentajes muy altos de muertos o asesinatos en
peleas callejeras. Son todos costos para los varones que se asientan en
privilegios que tienen en la sociedad. A medida que renunciás a esos
privilegios, tenés menos costos. Reconocerse como un grupo de privilegio es
reconocer que existen desigualdades de género en esta sociedad y que el lugar
en el que nos educaron tiene que ver con estar en un nivel superior en esa
jerarquía. Es simplemente eso, no es reconocer que tengo la culpa de que
alguien haya violado o sea violento. Es empezar a comprender la estructura y
los relatos de mandato de masculinidad que legitiman eso.

¿Qué pueden hacer
los varones que se consideran “aliados” de las feministas?

Primero tener un
proceso reflexivo y al reconocer los privilegios, dejar de ejercerlos. Después
me parece importante dejar de ser cómplice o silencioso. Cuando uno frena
ciertas situaciones, incluso ante la consecuencia de ser excluido, es un gesto
importante. Traicionar esa lógica no es traicionar a tus amigos. En vez que
preguntarle a las mujeres organizadas “¿y yo que hago?”, hay que empezar a dar
la discusión en los lugares en los que están los varones, donde se callan y se
convierten en cómplices de la violencia.

¿Qué acciones se
pueden proponer?

Campañas de difusión
puede ser una. Otra es incluir en los programas de Educación Sexual Integral
(ESI) esta mirada de las masculinidades. Hay muchos mitos sobre la ESI sin leer
el programa, pero ESI también es educar a los varones en una posición de afecto
y de cuidado de las otras personas.

 

Campaña “Verano para
todes”

En la campaña
“Verano para todes”, que lanzó el Ministerio de las Mujeres para prevenir el
acoso y el abuso sexual en los centros turísticos de la provincia, también se
pomueven las nuevas masculinidades. Una de las acciones específicas que se
realizará en ese sentido es la difusión de mensajes dirigidos a los varones,
que se instalarán en los baños de boliches y bares. La intención es promover un
momento de reflexión sobre situaciones violentas que se puedan generar durante
la noche. (DIB) DG

 
 

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