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26/09/2021
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Sobrevivió a un violador serial y cuenta su historia de superación en un libro

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La Plata, dic 1 (Por Daniela Gian, de la redacción de DIB).-
Maira Trevisioli (26) dice que tiene miedo pero sonríe. Está contenta porque
después de tres años y medio de escribir en hojas aisladas lo que significa
atravesar una violación, está a punto de presentar su libro. Lo tituló
“Encontrarnos es una manera de sanar”, una frase que lleva tatuada en la piel y
que surgió del encuentro con las otras seis mujeres atacadas por el violador
serial Claudio Napolitano en el baño de los Tribunales de Mar del Plata donde
vive y donde el agresor fue condenado a 35 años de prisión, durante un juicio
celebrado en 2015.

A su libro también le imprimió la frase “Historia de una
sobreviviente”, como ella eligió llamarse desde ese oscuro día de septiembre de
2012, cuando pudo escapar del horror, abrazar al feminismo y convertirse en una
artista sensible que lleva el teatro y el clown a los niños barrios carenciados
de su ciudad, después de jornadas de trabajo agotadoras, que empiezan a las
cuatro y media de la mañana, cuando se levanta para trabajar en una panadería.
Maira quiere que su historia, que empezó como un diario íntimo y se transformó
en un libro gracias al trabajo de la periodista Julia Drangosh, ayude a otras
mujeres a romper el silencio y exponga las falencias del Poder Judicial. Una de
ella fue la liberación de su violador, quien en 1996 había sido condenado a 25 años
de cárcel por otras siete violaciones y que fue liberado antes de cumplir la
totalidad de la pena por la ley del 2×1.

 

¿Qué cambiarías del sistema judicial?

Es un sistema muy patriarcal. Cambiaría que las
sobrevivientes sean llamadas por su nombre y no como “una de las chicas de
Napolitano”, como nos decían a nosotras. Y el hecho de que la mayoría de los
jueces son hombres. En el primer capítulo del libro, que es muy fuerte, yo cuento
todo lo que pasó esa noche para que se vea la realidad de muchas personas que
me han dicho que fue solamente un “garche”, que lo tome así, como me han dicho
dentro del sistema judicial. Un policía también me dijo “vos no fuiste violada,
es mentira” porque no estaba desesperada, ni llorando o gritando. Estaba en
shock. A los jueces, fiscales y abogados les falta empatía.

 

¿Cómo se pasa de ser víctima a sobreviviente?

Yo siempre elegí llamarme sobreviviente, nunca víctima.
Desde el momento en que salgo del descampado, cuando empiezo a correr para
buscar ayuda, lo único que pensaba es que estaba viva, que era una
sobreviviente. ??l me amenazó dos horas con que me iba a matar. Lo único que
quería era salir de ahí viva y cuando levanto el alambrado y puedo salir, desde
ese día soy una sobreviviente. La palabra “víctima” te la pone el afuera.

 

¿Cómo hiciste y con quienes contaste para poder hablar?

Con el equipo que armamos para el libro, que me contuvieron
un montón, y mi familia. Yo tuve muchos procesos: no quería saber nada, tuve ataques
de pánico, mucho miedo porque le llegue un libro a él y quiera hacer algo.
Todavía lo tengo al miedo porque lo nombré y pongo una foto de él en el libro. No
fue un proceso fácil: hace una semana que no puedo comer, tengo mucha ansiedad,
se me cae el pelo. Pero mi objetivo es ayudar a otras personas.

 

¿Cómo te sentís después de tantos años?

Me dio mucho empoderamiento poder transformar un hecho tan
oscuro y horrible. Es gracias al feminismo y las charlas con mujeres
interesadas. Amo el feminismo.

 

¿Qué sentís ante los casos de mujeres denuncian abusos?

Me pasan dos cosas: me da mucha felicidad por ellas, por
poder hablar, y por otro lado me da tristeza porque sé por el momento que pasan,
porque no es fácil salir a hablar, te sentís muy señalada y sentís que cansás
hablando del tema. Necesitamos hablar porque todas pasamos por un hecho de
acoso, abuso, violación. No nos tenemos que callar más, vivamos bien, aunque
cansemos, aunque nos miren como locas. Tenemos que parar con esto.

 

¿El resto de las sobrevivientes habló?

No todas. Hay algunas que ni siquiera se lo contaron a su
familia hasta el día de hoy. Dentro del libro está el testimonio de tres de
ellas, que suman las diferentes personalidades para tomar el hecho.

 

¿Qué le dirías a una mujer que todavía no se anima a hablar?

Que busque porque siempre hay alguien que la va a escuchar:
un familiar, una amiga. Lo tenés que sacar porque si no te vas enfermando por
dentro y después vienen los ataques de pánico, la depresión la angustia. Que
llore, que grite, que putee, son momentos necesarios. Que lo saque. Que hable.  (DIB) DG

 
 

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