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17/09/2021
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Panorama político bonaerense: una duda que persiste y dos certezas que asoman

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La Plata, nov
30 (Por Andrés Lavaselli, de DIB).- A sólo una semana de asumir el poder, el
gobernador electo, Axel Kicillof, tiene definido su gabinete económico,
mientras espera que terminen de resolverse algunas pujas en Juntos para el
Cambio para terminar de saber cuán asfixiante será el desafío económico-financiero
inmediato que herede. Al mismo tiempo, avanza en coordinación con Nación -pero
lejos de los intendentes- para terminar de definir un sillón caliente, que ya
casi tiene dueño: el ministerio de Seguridad.

La designación
del experto en finanzas Pablo López, si nada cambia el próximo ministro de
Economía provincial, está relacionada con una de las certezas de Kicillof: en
el inicio de su gestión la cuestión de la deuda será apremiante. Y no solo por
los 600 millones -entre dólares y euros- en vencimiento de capital e intereses
que deberá pagar enero, sino también porque no sabe aún cuál es el monto exacto
de la deuda flotante que heredará de María Eugenia Vidal.

Pero lo más
significativo es que la Gobernadora también ignora la cifra precisa de esa deuda.
Y eso está relacionado con dos internas que atraviesan al oficialismo en
tránsito de transformarse en oposición. Una es la que a enfrenta a Vidal con
Mauricio Macri: solo eso explica que en 
La Plata aún nadie sepa si la semana que viene estará depositada la
actualización del Fondo del Conurbano o no lo estará. Es una conversación que
arrancó en 2018, por casi $28 mil millones.

La otra, más
que una interna es un malestar, que hizo eclosión el viernes en el directorio
del Banco Provincia. Ese día, el cuerpo se quedó sin quórum para tratar la
resolución que “reperfila” el bono del Estado que vence el último día de esta
semana, por $4.300 millones. La falta de acompañamiento estaría relacionada con
cierto malestar de intendentes radicales, que ven a Vidal más ocupada en la
liquidez que tendrá Kicillof que en auxiliar a los “propios”.

Detrás de la
movida asoman el fastidio por lo que entienden que es el intento de la
Gobernadora de aparecer bien parada en la transición, que ya definió como
correcta y, aunque eso la leve a postergar las dificultades de algunios
alcaldes para pagar el medio aguinaldo. Para Kicillof la incertidumbre no es
menor: entre ambos expedientes está en juego si la caja tendrá casi $35 mil
millones más o menos el 12 de diciembre, cuando la abra para hacer el arqueo.

Por lo demás,
el gobernador electo tendría decidido denunciar el pacto fiscal, lo que implica
que en enero, cuando se vote el Presupuesto, probablemente quedé claro que la
baja de Ingresos Brutos se revertirá. Resta saber, además, si habrá como se
especula una renegociación de la deuda de la provincia y si eso irá en paralelo
con un arreglo con Alberto Fernández para mejorar el financiamiento de la
Provincia, que podría beneficiarse de un cambio en la coparticipación de la CABA.

 

¿Berni y Mena?

Pero si en
materia económica el gabinete hace varios días que no presenta mayores
incógnitas (como se publicó acá, López estará acompañado Juan Cuattromo en el
Banco, Cristian Girard en Arba, Augusto Costa en Producción y Javier Rodríguez
en Agroindustria, si es que esta última cartera no se fusiona con la anterior
bajo el mando de Costa), la novedad de por estas horas es que comienza a
destaparse la carta de Seguridad. Y la que asoma es la figura de Sergio Berni.

Se trata de
una confirmación que se demorará porque está atada a lo que ocurra en nación.
Pero las chances del último secretario de Seguridad de Cristina Kirchner están
a tope por un par de razones. Su lealtad es una. Otra es que el resto de los
postulantes no terminan de convencer. Martín Arias Duval, al que se vincula a
Sergio Massa, era el más importante, pero quedó afectado por la tensión entre
el tigrense y  Alberto Fernández, que
derribó a Diego Gorgal de su gabinete.

La otra
postulante, Cecilia Rodríguez, también con un paso por el área durante la
administración de CFK, es percibida como una teórica solvente, pero con déficit
prácticos que su gestión actual en Avellaneda no atenúan. Eso casi equivale a
decir que tiene pocas  terminales en la
siempre complicada Policía Bonaerense, justamente el fuerte de Berni,
acostumbrado al mando de las fuerzas en el terreno.

Juan Martín
Mena aparece como número puesto para Justicia, otra pieza que estaba suelta. Su
terminal es Cristina, en este caso a través de Eduardo “Wado” De Pedro, que
será el ministro del Interior y calza el traje de camporista incorporado al
sistema que también se está probando Máximo Kirchner. Mena es la opción a Juan
Ustarróz, el hermano de “Wado” que gobierna Mercedes y cuya presencia Kicillof
rechazó porque hubiese sido leída como una cesión de la cartera al
camporismo. 

Si esas fichas
se confirman, restará poco por saber del gabinete: si efectivamente habrá
algunas fusiones además de la de Producción (Medios con Asuntos Públicos, bajo
Jésica Rey, las secretarías, Legal y Técnica y General, con Federico Thea); si
Daniel Gollán desembarcará en Salud secundado por Nicolás Kreplak o si Malena
Galmarini, desplazada en Nación, logra arrebatarle Desarrollo Social a Fernanda
Raverta. En Infraestructura está firma Agustín Simone.

 

A ciegas

El reparto de
poder en la Legislatura sigue mostrando en Diputados a Máximo Kirchner junto a
Martín Insaurralde y Sergio Massa por un lado y a Carlos “Cuto” Moreno, que
dijo hace unas horas que quiere presidir la cámara en nombre de Kicillof, por
el otro. En el Senado le incógnita es quién ejercerá la presidencia
provisional. El pedido de Verónica Magario de pasar al 9 de diciembre la sesión
para confirmar  autoridades, de modo de
tener “un fin de semana más” para negociar, sugiere una puja dura.

Pero donde la
incerteza es mayor es entre los alcaldes, sobre todo  los del Conurbano. No solo están a ciegas
respecto del gabinete, donde no se ilusionan con colocar más que segundas
líneas y, a lo sumo, tener presencia fuerte en algunos organismos. Tampoco
saben casi nada sobre temas urgentes como el presupuesto, el nivel de suba
impositiva (determinante para calcular sus tasas), el esquema de contención
social para fin de año o el Operativo Sol. “Tenemos más línea con Alberto que
con Axel”, es la descripción que ensayan algunos. (DIB) AL 

 
 

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