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19/08/2022
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Tuberculosis en cárceles bonaerenses: entre el abandono y la falta de datos

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La Plata, sep 3 (DIB).- Los números oficiales hablan de
casi 300 casos de tuberculosis (TBC) en las cárceles bonaerenses. Sin embargo,
la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) sostiene que serían más y asegura
que hay “ánimos de encubrir”. En tanto, desde el Ministerio de Salud admiten
que la detección de contagios en contextos de encierro podría mejorar. 

“Te dicen que vengas al otro día y
te quieren mantener con una pastilla”, “estás solo, te podés morir que no viene
nadie”, “la médica me atendió como a un perro”, “estoy abandonado a la buena de
Dios”. Las declaraciones, recopiladas por la CPM en su informe anual,
pertenecen a reclusos de las localidades de Olmos y Sierra Chica, y dejan al
descubierto problemáticas sobre atención médica, detección de enfermedades y
tratamiento en los penales bonaerenses.

Según datos de la Dirección
Provincial de Salud Penitenciaria (DPSP) la cantidad de enfermos de tuberculosis
ascendió de 187 en 2016 a 436 en 2017, mientras que cayó a 299 en 2018. Sin
embargo, desde la CPM detectaron varias inconsistencias en la información
brindada, por lo que descartan su validez y aseguran que la cantidad de
infectados sería superior.   

“Nuestra hipótesis es que está
aumentando la enfermedad. Lejos de incrementarse las estrategias, el sistema de
atención está cada vez más desorganizado y las ideas que están pensando no son
efectivas”, le dijo a DIB Roberto Cipriano García, secretario de la CPM.

En su Informe Anual 2019, el
organismo de derechos humanos advierte que la información sobre tuberculosis
brindada por el Servicio Penitenciario es “incompleta”, dato que “surge de
comparar lo relevado con el listado de personas con TBC recibiendo tratamiento
al momento de las inspecciones realizadas por la CPM a distintas unidades
sanitarias asentadas en unidades penales”.

“Si se toma por ejemplo la Unidad
1 (Olmos), la DPSP informa 40 casos, pero hay 9 casos que no están incluidos y
que habían sido informados durante la inspección realizada en el mes de
octubre. Por otra parte, si se cruza el listado provisto por la DPSP con el
listado de muertes relevadas por la CPM, hay 11 personas que fallecieron
mientras estaban padeciendo TBC y no aparecen en el listado de la DPSP”,
detalla el trabajo, en el que también se hace referencia a errores en nombres y
fechas.

“No nos pasaron información clara
sobre los casos. Relevamos y encontramos otro montón. Algunos no los informaron
adrede. Hay un ánimo de encubrir y también hay desorganización administrativa”,
agregó Cipriano García.

El Servicio Penitenciario cuenta
con su propio sistema de salud, aunque también articula acciones con el
Ministerio de Salud provincial. Ante la consulta de DIB, desde esta última dependencia
señalaron que tienen un reporte de tuberculosis de “entre 180 y 200 casos
anuales” de presos en cárceles bonaerenses (el número es inferior al informado
a la CPM en 2017 y 2018) y consideraron que podría ser superior “porque las
tasas de incidencia son 20 veces más en penales que en la población libre”.

“En cárcel el punto crítico es no
esperar al paciente enfermo. Es importante la búsqueda activa del paciente
sintomático. Cada persona que tiene tos por más de 15 días debe ser evaluada
por el sistema y descartar que no tenga tuberculosis”, le dijo a esta agencia
Raquel Sarobe, coordinadora del programa de Tuberculosis de provincia.

El informe de la CPM, “tomando con
pinzas” la información oficial, señala también que entre 2017 y 2018 “se
produjeron 29 muertes por TBC de personas detenidas de un promedio de edad de
43 y 34 años, respectivamente”. Y, en relación a los errores en los datos,
advierte que se trata de una “enfermedad de notificación obligatoria” por lo
que “no informar el total de casos” es “un acto de incumplimiento de los
deberes del Estado en relación a la salud pública”.

 

Desidia

“¿Sabés a cuántos internos habré
contagiado? Yo tomaba mate con todos”, cuenta uno de los presos enfermos. Otro
señala que estuvo con vómitos y traspiración durante cuatro meses antes de que
un médico lo atendiera. Uno más detalla: “Tenía un compañero en el pabellón al
que le detectaron TBC hace 8 o 9 meses. Sospechaban porque tosía mucho. Luego
de diagnosticarlo no le hicieron controles al resto de las personas del
pabellón. Estaba alojado en el pabellón colectivo con otras 45 personas”.

Desde la CPM aseguran que los
pacientes tuberculosos en las unidades penitenciarias “llegan al diagnóstico
con un gran deterioro físico, generalmente con una importante pérdida de peso y
mucho tiempo de malestar”.

A la falta de una atención médica
adecuada y a tiempo se le suman los factores de riesgos propios a los que están
expuestas las personas en contextos de encierro: la mala alimentación,
cuestiones vinculadas a las adicciones, otras enfermedades (como el VIH) y el
hacinamiento. Según la CPM, en diciembre “se alojaban más de 42 mil personas en
poco más de 20.000 plazas” habilitadas en las cárceles bonaerenses.

“El tema de la tuberculosis en
contextos de encierro es una problemática sucede en todo el mundo y abarca
también a la población que trabaja en las cárceles”, expuso Sarobe.

Por su parte, Cipriano García
señaló que “muchas veces un caso en un pabellón termina contagiando a muchos
otros”. “Las condiciones estructurales del sistema son deficientes y esto es
común en todas las unidades. No se hace ninguna campaña de prevención para
detectar casos tempranos y la persona llega a la atención cuando está en un
estado de mucho desarrollo de la enfermedad”, agregó. 

 

Crecimiento en el país

La tasa de enfermos de
tuberculosis en el país se incrementó un 2% en los últimos años y llegó a los
26,5 cada 100.000 habitantes. En provincia de Buenos Aires los contagios
ascienden a 35,7 cada 100.000. Además, el distrito aporta la mitad de los casos
notificados a nivel nacional (52.1%).

Sarobe explicó que se trata de una
problemática que se da a nivel mundial y detalló que en el país el crecimiento
de la tasa se da tanto por la aparición de nuevos contagios como por una mejor
detección. “Es la patología infecciosa de mayor mortalidad en todo el planeta”,
agregó. (DIB) MT

 
 

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