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20/10/2021
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A casi 10 años de la ley de Salud Mental, aún hay unas 2 mil personas en manicomios

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La Plata, ago 26 (DIB).- A poco de cumplirse 10 años de la
sanción de la Ley de Salud Mental, que prevé entre sus metas principales el
cierre de los neuropsiquiátricos en 2020, aún hay más de 2.000 personas
internadas en manicomios del sector público, según un reciente informe de la
Comisión provincial por la Memoria (CPM), que advierte además sobre “trato
indigno, falta de personal y sobremedicación”.

En rigor, según datos de 2018, los últimos disponibles, se
alojan un total de 2.064 personas con problemas de salud mental en hospitales a
cargo del Ministerio de Salud bonaerense, en su enorme mayoría distribuidas en
los neuropsiquiátricos Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero (470);
Hospital Cabred de Open Door (705); Hospital Esteves de Temperley (636) y
Hospital Taraborelli de Necochea (33). Las restantes, en los hospitales Rocha
de Uribelarrea (83); San Lucas (26); Ingenieros (50), y Ramos Mejía (61) de La
Plata.

No obstante, se estima que el sector público aloja solo a un
15% de la totalidad de las personas internadas por razones de salud mental en
la provincia, por lo que el número de pacientes en neuropsiquiátricos podría
ser hasta siete veces mayor, aunque desde la CPM reconocen que es muy difícil
acceder a datos precisos ante la “resistencia” de esas instituciones.

La ley 26.627 de Salud Mental fue sancionada en diciembre de
2010 y reglamentada en 2013, pero en medio de obstáculos, polémicas y
oposiciones, está lejos de cumplir su principal meta: la “desmanicomialización”
a través de la sustitución y el cierre de los manicomios con plazo máximo en
2020.

Es que según advierte la CPM no hay dispositivos adaptados
para estas personas con base en la comunidad y faltan servicios de atención de
la salud mental en hospitales generales, lo que redunda en la derivación a la
institución monovalente. “Estamos muy lejos de cumplir con el espíritu de la
ley. Su sanción fue un avance significativo, pero las políticas que siguieron
fueron de un retroceso total”, dijo a DIB la directora del programa de Salud
Mental de la CPM, Natalia Roccheti. 

En ese marco, desde la CPM advierten sobre malos tratos,
condiciones “indignas” de internación, falta de personal y de trabajadores
especializados en salud mental y reingresos a esas instituciones ante “la falta
de dispositivos fuera del hospital que permitan sostener el tratamiento”.

“Más allá de que uno brega para que estos lugares no
existan, en el mientras tanto deberían estar en buenas condiciones, pero no lo
están”, indicó Rochetti. “Además de la situación edilicia, existe una ausencia
total de la privacidad porque los lugares están pabellonados, la comida es
muchas veces de mala calidad y no hay dispositivos terapéuticos, por lo que las
personas permanecen todo el día sin hacer nada”, agregó.

 

Externación y
vulnerabilidad

Del total de ingresos que hubo el año pasado en el Hospital
Cabred el 89% se trató de reinternaciones, es decir personas que ya estuvieron
en tratamiento y que por alguna razón volvieron a ingresar. Ese porcentaje
respecto al total de entradas es menor en los hospitales Korn (54%), Esteves
(42%) y Taraborelli (5%). En tanto, los datos agrupados indican que dos tercios
de los ingresos en territorio bonaerense corresponden a reinternaciones.

“La externación debería ser pensada desde el primer minuto
en el que la persona se interna, pero lamentablemente la realidad es que muchos
pasan más de 40 años encerradas”, indicó la directora del Programa. “Los
manicomios arrasan con las personas porque deterioran la calidad de vida. Se
pierde registro del afuera e incluso del cambio corporal porque no hay espejos,
no se trabaja con la imagen y hay un deterioro también a nivel subjetivo”,
amplió.

Rochetti señaló que además hay que hacer un profundo trabajo
en la sociedad porque aún persiste un estigma en relación a lo peligroso de
estas personas, lo que hace muy difícil incluirlas en las lógicas de la vida
cotidiana.

Cabe señalar que más de la mitad de las personas internadas
en manicomios no tiene ningún tipo de cobertura social, por lo que eso complica
aún más la continuidad de un tratamiento por fuera de esas instituciones.
Mientras que si la persona no dispone de una pensión, no puede externarse, otro
obstáculo para recuperar la vida fuera del manicomio.

En ese punto, sobre las personas que entran a los
neuropsiquiátricos públicos, desde la CPM señalaron que “al recorrer la
historia de quienes viven en el hospital, persisten relatos de vulnerabilidad,
carencias y pobreza”.

La CPM desarrolló un manual de monitoreo de lugares de
privación de la libertad que incluye a los neuropsiquiátricos, a partir de dos
dimensiones de relevamiento: la primera abarca las condiciones materiales en
las que viven las personas en lo que respecta a lo estructural y edilicio, a la
iluminación, ventilación, calefacción, higiene y espacios de intimidad; y la
segunda refiere a la atención en salud, como la medicalización y el
aislamiento.

Para arribar a las conclusiones, desde el organismo
señalaron que se entrevistaron con pacientes y especialistas, y realizaron una
revisión de las historias clínicas.

 

El caso del Hospital
Cabred

El hospital Cabred de Open Door es el manicomio más grande
de la provincia de Buenos Aires, donde hay 705 personas internadas. De ese
total, más de la mitad no tiene cobertura social de ningún tipo, sólo 55
cuentan con jubilación y de acuerdo a lo que reportan los pacientes solamente
el 7% accedió a un trabajo formal durante su vida.

Esas cifras complican el proceso de externación que, además,
se realiza con poco personal capacitado, ya que “mantiene la misma dotación de
profesionales que se desempeñan en esa área desde el año 2015”. Según la
nómina, solo hay asignadas seis personas para desempeñar funciones allí,
cantidad catalogada como “insuficiente” por la CPM.

Además, la gran mayoría de los internados allí es oriundo de
otras localidades, incluso a más de 100 kilómetros de Open Door, en el distrito
de Luján. (DIB) MCH

 
 

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