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25/09/2021
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Timidez, mudanza y falta de tiempo: tres razones para usar apps de citas

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La Plata, jul 27 (DIB).- Eva tiene 36 años y Pablo 34. Hace tres años se cruzaron sin verse en las calles de La Plata y después, Happn los obligó a prestarse atención. Miraron de una las fotos que sus álbumes, leyeron la pequeña biografía de cada uno y se dieron “like”. La coincidencia los llevó a chatear y del celular pasaron a una cervecería que cerró temprano y los obligó a seguir la charla, con café de por medio, en la casa de ella. Desde entonces, no se separaron. Los encuentros fueron cada vez más frecuentes. Le contaron a sus familias, se mudaron juntos y hoy tienen una beba de ocho meses.

Situaciones como estas (y otras menos románticas) se repiten por miles todos los días en Happn, Tinder, BlindLove y OkCupid, entre otras aplicaciones de citas. El objetivo es siempre el mismo: conocer a alguien. Y el celular ofrece cada vez más propuestas para vencer la timidez de los encuentros personales, solucionar el problema de la falta de tiempo y pautar salidas en una ciudad nueva a la que recién se llega. 

“Me había encontrado antes con otros tres chicos -cuenta Eva a DIB- Con el primero tomamos unos mates, pero ni bien lo vi me quería ir porque no había onda. Con el segundo, una cerveza, pero me resultó muy pesado, algo que por Whatsapp no me parecía. Y el último me gustaba, nos vimos un par de veces, hasta que apareció la cuarta cita y me quedé con él”. 

Aunque los dos tenían más de 30 y vivían solos, tardaron meses en revelarle a sus familias cómo se habían conocido: “No sé si era vergüenza, pero mi vieja es anti redes sociales y me daba cosa decirle que me estaba viendo con un flaco que había conocido ahí. Estuve como cinco meses para decirle”, agrega Eva, que trabaja como diseñadora gráfica.

Giuliana (30) probó varias apps: durante un tiempo, en su smartphone convivieron Tinder (la más popular); Happn (sólo ofrece personas con las que te hayas cruzado); y OkCupid (acerca intereses comunes a través de un extenso cuestionario). Todos los días, cuando salía de su trabajo como administrativa en una empresa de tecnología, regresaba a su nuevo departamento porteño “pasando caritas” en el colectivo. Volvía a abrir la app en su casa cada vez que estaba aburrida y a veces, también la consultaba en la oficina. De esas búsquedas salieron cervezas, cenas y algunos encuentros sexuales. 

“Me había mudado a Buenos Aires y no conocía a nadie, tampoco me gustaba nadie de mi entorno y odio los levantes de boliche, así que me bajé varias apps de citas para conocer gente”, asegura. Su preferida era OkCupid y explica por qué: “Tenés que responder un montón de preguntas para que la app te cruce con gente que considera compatible a tus gustos e intereses. Entonces lo positivo es que te muestra personas que se mueven en ambientes similares al tuyo”.

Ahora ya no las usa: “Me cansé de remarla y encontrarme con personas que no me gustaban tanto. Es como un trabajo”, se sincera. 

Leonel (28) se descargó Tinder y Happn para vencer la timidez y solucionar sus problemas de horarios. “Me siento más cómodo socializando a través de una pantalla que en persona y por sobre todo, es la única manera que tengo de conocer gente nueva porque trabajo todo el día”, cuenta a DIB.

De las siete horas que pasa en la oficina pública donde trabaja, la mayor parte del tiempo está con el celular en la mano pasando de Twitter a Instagram, Whatsapp, Tinder, Happn y Facebook. “A veces estoy aburrido y entro a ver qué hay, pero sin prestar demasiada atención”, asegura. Así y todo, concretó cuatro encuentros con personas diferentes y sigue en la búsqueda. 

Cinco errores comunes y cómo evitarlos)

El CEO de BlindLove, la app que propone menos fotos y más charla, asegura que hay una serie de errores comunes a la hora de avanzar en las plataformas de citas, y que pueden ser fáciles de superar. El primero es no prestar atención a las biografías. 

“Si bien puede parecer un detalle menor, las bios dicen mucho sobre la persona. Es lo primero que se lee, la carta de presentación, así que se debe prestar atención e importancia a esto y tratar de, en pocas palabras, describir lo mejor de nosotros, sin caer en frases armadas o demasiado ?marketineras?”, recomienda Federico Volinsky. 

El segundo error más común es repetir la fórmula para romper el hielo. La mayoría de quienes buscan citas en las aplicaciones suelen empezar la conversación con un simple “hola”, cuando lo recomendable es buscar formas nuevas (y creativas) para hacer valer la primera impresión.

Una vez que la conexión avanza, puede aparecer un tercer error típico: apurarse para acordar un encuentro con un desconocido. “No es muy buena idea hablar pocos minutos y enseguida concertar una cita. Esto puede dar la pauta de que no se toma el tiempo para conocer quién está del otro lado o que se trata de un fanático de las primeras citas que no se involucra demasiado”, dice Volinsky.

Si ya pasó el tiempo como para avanzar, lo que sigue es encontrarse en un lugar público y no caer en la mala idea de hacerlo en la casa de alguno de los involucrados. Lo principal en este punto es la seguridad, por lo que también se recomienda avisarle a algún conocido que se está produciendo el encuentro o activar algún método de localización para que un ser querido pueda monitorearlo. Por último: rendirse después del primer intento si la cita no resultó como se esperaba. (DIB) DG

 
 

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