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17/10/2021
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Limpiar, cocinar y cuidar: el trabajo no pagado que hace sufrir a las mujeres

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La Plata, jul 1 (DIB).- Cada vez más hombres se encargan de llevar sus hijos a la
escuela, cuidarlos en el hogar, hacer los mandados o preparar la cena. Pero a
nivel global, el trabajo doméstico no remunerado sigue en manos en las mujeres
y genera un malestar psicológico casi invisible.

La situación se extrema en el Conurbano bonaerense y a
medida que las condiciones socioeconómicas empeoran. Ellas cumplen tareas
intensivas como limpiar, lavar, planchar o cocinar 3,2 veces más que los
hombres, y esa proporción llega a 4,1 veces en los hogares pobres.

Los datos pertenecen al informe “Empleo y trabajo no
remunerado: una mirada en profundidad sobre la distribución del trabajo no
remunerado del Conurbano Bonaerense 2017-2018”. Y fue realizado por el
Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA y la Defensoría del Pueblo
de la Provincia de Buenos Aires.

En el trabajo, se muestran una serie de cifras que dan
cuenta que ser ama de casa es una tarea central del mercado de trabajo pero que
no tiene reconocimiento económico y social en la actualidad. A nivel nacional,
quienes cumplen este rol son principalmente las mujeres (86%). Entre los
varones, el porcentaje llega al 41%.

Las mujeres también superan a los hombres al realizar doble
jornada, teniendo en cuenta el trabajo remunerado y las tareas del hogar (38%
vs. 30%). Y si se suma a quienes tienen empleo remunerado, buscan empleo y
realizan tareas domésticas no remuneradas, se nota que las mujeres llegan a una
tasa de actividad del 93 por ciento, mientras que los varones alcanzan el 86,4.

La edad también marca diferencias: quienes tienen entre 35 y
59 años cuentan con una mayor carga de tareas no remuneradas que el resto de
los segmentos: un 96,1% de las mujeres, contra el 46,4% de los varones. La
brecha se mantiene elevada entre las personas mayores o en edad jubilatoria:
“Este comportamiento se explica principalmente por un descenso de la actividad
en el mercado de trabajo de los varones que se conjuga con una baja
participación en tareas de trabajo no remunerado, mientras que las mujeres
mayores continúan con tareas de trabajo no remunerado”, explica el informe de
la UCA.

Más infelices

Los especialistas midieron también cómo se sienten las
mujeres que reciben dinero por su trabajo y aquellas que cumplen con las tareas
domésticas no pagadas. Y detectaron que “la inserción en el mercado laboral
puede ejercer un efecto positivo en el bienestar subjetivo de las personas en
edad activa”.

El trabajo señala que “las mujeres de 18 años y más del
Conurbano Bonaerense que trabajan en el mercado laboral y no realizan tareas de
trabajo no remunerado perciben mejor su bienestar psicológico que sus pares
mujeres que trabajan en doble jornada, sus pares mujeres que solo realizan
trabajo no remunerado, y también que sus pares varones de igual condición de
actividad”.

El malestar psicológico aparece en el 10% de las mujeres que
solamente trabajan en el marcado laboral; asciende al 24,4% entre las que
tienen doble jornada; y trepa al 27,8% entre las que sólo realizan tareas de
trabajo no remunerado. Es decir, que las mujeres que sólo realizan tareas del
hogar tienen casi 3 veces más malestar psicológico que quienes sólo se ocupan
en el mercado remunerado.

Las situaciones laborales afectan también la percepción de
la felicidad de las mujeres y la capacidad de tener proyectos a futuro. De
acuerdo al relevamiento, el 3,2% de las mujeres del Conurbano que sólo trabajan
en el mercado de trabajo dijeron sentirse “poco o nada felices”, un sentimiento
que asciende al 14,6% entre las que sólo realizan tareas de trabajo no
remunerado y a un 16,1% de las que tienen doble jornada. Vale decir que las
mujeres que solo realizan tareas de trabajo no remunerado tienen 4,7 veces más
sentimiento de infelicidad que quienes sólo se ocupan en el mercado remunerado.

Además, el 6,4% de las mujeres del Conurbano que sólo
trabajan en el mercado de trabajo tienen déficit de proyectos. Asciende a 17,5%
para quienes solo realizan tareas de trabajo no remunerado y a 12,6% para
quienes realizan doble jornada.

“La inserción en el mercado laboral puede ejercer un efecto
positivo en el bienestar subjetivo de las personas en edad activa”, concluye el
informe de la UCA y la Defensoría del Pueblo. Y agrega: “Es probable también
que ese efecto positivo esté impulsado por el reconocimiento social como
trabajo socialmente necesario para la reproducción de la sociedad y de allí su
consiguiente remuneración monetaria, aspectos ambos (reconocimiento social y
monetario) que, por el momento, el trabajo doméstico no remunerado no tiene”. (DIB)
DG

 
 

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