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21/10/2021
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Crimen del diácono: un detenido confesó el hecho, pero dijo que fue atacado

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La Plata, jun 11 (DIB/AMPLIACI??N).- Uno de los detenidos por
el crimen de diácono en Lomas de Zamora, Guillermo Luquín, confesó el hecho y
aseguró que lo hizo para defenderse de un ataque del religioso luego de un
supuesto intento de abuso sexual de su parte.

Roberto Javier Céspedes, uno de los dos jóvenes detenido
hoy, grabó antes de entregarse un video de ocho minutos en el que reconoció ser
el autor material del crimen, aunque alegó que se trató de una defensa ante un
ataque previo del diácono.

Céspedes se entregó hoy con quien dijo ser su pareja, Leonel
Martínez. Las huellas digitales de ambos aparecen en un vaso y en muebles de la
casa del diácono, por lo que rápidamente fueron conectados con el crimen. “No
se piensa en un crimen premeditado sino en un ataque que surgió en el momento.
Como los conocía, se defendió y por eso lo golpearon y apuñalaron con
brutalidad”, señaló una fuente.

Los sospechosos son vecinos del barrio y ambos reconocieron
que tenían un contacto habitual con la víctima, una versión que refuerza la
hipótesis que investiga la Policía sobre una posible relación íntima.

En su descargo, Céspedes aseguró que la víctima lo había
contactado por el mensajero Telegram y lo había invitado a su casa, a lo que
accedió luego de avisarle que iba a concurrir con su pareja.

“Llegamos a eso de las 11.57 (de la noche), nos recibió
Guillermo, abrió la puerta, entramos al living, nos ofreció una gaseosa,
tomamos, más que nada yo, mi pareja no tomó. Bueno, entré hablando, me preguntó
cómo estábamos, cómo nos fue en la semana, “estamos bien”, le preguntamos a él
como le fue y nos dijo que estaba bien”, relató el confeso autor del crimen.

A continuación relató que el diácono los invitó a la
habitación a “mirar unos cuadros” y que él fue solo, mientras su pareja fue al
baño. “Cuando estoy entrando a la habitación lo encuentro a Guillermo que se
estaba masturbando en la cama, con todo el cuerpo desnudo, a lo cual le digo
que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado,
porque nosotros habíamos acordado comer una pizza, tomar un café o una gaseosa
y charlar”, dijo.

Además, indicó que “él más que nada nos quería meter en
su religión, de diácono o no sé qué, nos quería llevar por esa parte… le
dijimos que nos interesaba el tema, que nos interesaba saber de Dios, después
de que le digo que lo que había hecho era una falta de respeto. Se sintió
ofendido y empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones
con él, me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la
cola”.

“Cuando me mete lo que es el dedo en la cola, sale mi novio
del baño, porque escucha ruidos, estaba forcejeando conmigo Guillermo, él me
quiso defender, empujándolo como para sacarlo de encima, no pudimos, a todo
esto Guillermo tenía un cuchillo en la mano, él estaba posado encima mío,
cuando voy a querer sacarle la cabeza, porque me quería chupar el cuello, el
chabón me muerde (muestra el dedo índice de la mano derecha lastimado) lo ve mi
novio, lo empujó, lo quiso sacar de encima mío, no pudimos”, agregó.

Sobre el crimen, señaló que “entre los dos lo tuvimos que
sacar, él me quiso clavar un cuchillo, cuando se da vuelta para ver qué era lo
que había pasado, que mi novio lo había empujado, para sacarlo de encima, ahí
fue cuando forcejeamos con el cuchillo que tenía él”.

“??l me lo quería clavar a mí, entonces yo lo tomé por la
muñeca y con la misma mano de él, y mi mano sobre su puño, se lo llevé hacia el
lado de la carótida”, sostuvo.

El confeso autor del crimen indicó que el contacto con Luquín
“empezó esto más o menos cuando yo tenía 15 años. Cuando me iba para el
colegio, el diácono se acercaba cada vez que yo salía de mi casa, acosándome,
preguntándome si necesitaba algo, si quería ir a tomar un café, si quería que
me saque del colegio… yo siempre le decía que no, pensando que me quería
preguntar una dirección porque no suelo acercarme a coches que no conozco”.

“El chabón seguía insistiendo en que quería tener algo
conmigo, me pasó su número. Me dijo que se llamaba Guillermo, que trabajaba en
el Banco Provincia, que si tenía alguna dudita o un trámite, que recurra a él.
Me dijo que anote su número, a lo que yo le dije que no, que no necesitaba
anotar su número, que realmente no me interesaba”, prosiguió.

Céspedes indicó que el contenido del video “lo hablo más que
nada por si me quieren hundir, pero yo me estoy entregando voluntariamente a
declarar, como corresponde, como toda persona que se tiene que hacer cargo de
lo que hizo”.

“Me voy a entregar a la Justicia, como corresponde, y a
hacerme cargo de lo que sea, así que eso es todo”, finalizó.

Detenidos

Los jóvenes, de 19 y 20 años, fueron detenidos en las
últimas horas, luego de que las pericias hallaran las huellas dactilares de
ambos en varias zonas de la casa en la que ocurrió el crimen.

Cabe destacar que los ingresos de la casa del diácono no
habían sido forzados y en su interior, todo estaba en orden a excepción de la
habitación principal, donde estaba el cuerpo. Incluso, los investigadores
encontraron dos vasos con gaseosa, otro indicio que apuntaba a que Luquín
conocía a la persona que lo mató.

Los datos de la autopsia indican que el diácono fue golpeado
con brutalidad en la cabeza y sufrió una fractura de cráneo. Además, lo
apuñalaron cinco veces, una de ellas en el cuello. La herida en la arteria
carótida fue la que le causó la muerte. (DIB) FD/JG

 
 

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