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23/01/2021
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Las “fake news” crecen al ritmo de la campaña y en municipios también se propagan

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La Plata, abr 21 (Por Marien Chaluf, de la redacción de DIB).-
La previa a la contienda electoral se disputa hace ya algunos años también en
un terreno paralelo: el de las redes sociales virtuales. La campaña sucia
existió siempre, pero ahora adquiere además forma de “fake news”, noticias
falsas que se propagan fácilmente a través de las distintas plataformas
digitales con la intención de “embarrar la cancha discursiva” del oponente.

“Las sociedades polarizadas son un terreno muy fértil para
este tipo de orquestación de operaciones políticas y fake news”, explicó a DIB
Natalia Aruguete, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet. Es
decir, la famosa “grieta” propicia que se inserten y se propaguen estos
mensajes, que se disparan ante determinados eventos políticos, como por
ejemplo, la campaña electoral.

No obstante, la investigadora afirmó que las fake news
“refuerzan creencias o posicionamientos políticos ya existentes”, no modifican
ideas, por lo que el impacto en el electorado es relativo, aunque puede tomar
desprevenidos a los indecisos. Así, cuando los usuarios tienen una posición
política muy fuerte y son interpelados con noticias que coinciden con sus creencias,
crece la posibilidad de que esa noticia sea propagada (retuiteada) más
rápidamente.

“A más polarización, mayor desinformación circulando”, dijo
por su parte Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado, una organización
sin fines de lucro que desde 2010 verifica datos y discursos de dirigentes
políticos, sindicales y a medios. 

“Las sociedades polarizadas son un terreno muy fértil para este tipo de orquestación de operaciones políticas y fake news”, explicó a DIB Natalia Aruguete, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet.

“Generar contenidos falsos es mucho más rápido y más barato
que generar contenidos verdaderos”, explicó a DIB. Y sostuvo que el éxito de
las fake news está dado por un lado “ante la existencia de lo que se llama
?sesgo de confirmación?, a partir del cual tendemos a confirmar aquello que ya
creíamos”, es decir a reforzar nuestras ideas y posicionamientos; y, a su vez,
cumple un rol central “la manera en la que las redes sociales trabajan con
algoritmos y nos presentan información y contenidos direccionados con los
cuales nos sentimos cómodos con el fin de que nos sigamos quedando en esa
plataforma digital”.

Ahora bien, ¿cómo se crean y se diseminan estas noticias
falsas? Aruguete señaló que “suelen ser pergeñadas por los llamados trolls”,
perfiles de usuarios fantasmas que publican mensajes provocadores. “Son
engranajes contratados por los mismos partidos políticos, que después se
convierten en los principales denunciadores cuando son atacados”, amplió la
investigadora de Conicet.

“Generar
contenidos falsos es mucho más rápido y más barato que generar contenidos
verdaderos”, explicó Laura Zommer, de Chequeado.

En algunos casos, son presentadas a través de medios falsos,
creados y diseñados especialmente para eso, de manera tal que parezca que
tienen una historia detrás y una dirección de IP. A eso le llaman fake new
mills. Además, las redes sociales tienen estructuras jerárquicas en las que
funciona una suerte de “aristocracia twittera”, más conocida como influencers,
que son los usuarios con mayor capacidad de propagación de mensajes. Si alguno
de esos perfiles “levanta” esa información, el éxito de la fake news está
asegurada.

 Casos bonaerenses   

Los casos abundan en todos los niveles políticos y, en ese
sentido, los municipios no se quedan afuera de esta tendencia. Fueron varios
los jefes comunales que tuvieron que salir a desmentir las imágenes que
circularon en las redes sociales con falsos recibos de sueldo. O que debieron
aclarar otras informaciones falsas. Por ejemplo, días atrás, el intendente de
Pehuajó, Pablo Zurro (Unidad Ciudadana) utilizó su cuenta de Facebook para
contradecir un audio de WhastsApp con una supuesta convocatoria por parte de su
espacio político a realizar un escrache en el Concejo Deliberante.

Otro ejemplo: sobre Martiniano Molina, de Quilmes, se afirmó
que fue a la cancha mientras había inundaciones en su distrito cuando en realidad
la foto era de otro partido.

Semanas atrás circuló un video en el que aparecía un grupo
de personas bajando de un helicóptero con una leyenda que afirmaba que una de
ellas era la hija de la gobernadora María Eugenia Vidal llegando al festival
Lollapalooza. Era falso.

Pero, además, la viralización de estos mensajes
deliberadamente mentirosos también crece a partir de otros eventos políticos,
como por ejemplo, el conflicto docente. El dirigente sindical Roberto Baradel,
referenciado con el kirchnerismo, también denunció ser víctima de una campaña
en su contra a través de “fake news”, y apuntó contra el Gobierno provincial.
“Hallan bóveda secreta con millones de dólares lavados de Roberto Baradel”,
rezaba una publicación con miles de compartidos, que tampoco era cierta.

 

¿Es posible combatir
la desinformación?

Existe toda una discusión a nivel mundial en torno a quién y
cómo debería regularse la desinformación que generan las fake news, y al límite
entre el agravio y la libertad de expresión. “Yo soy bastante escéptica respecto
a que tengan que ser las empresas de plataformas las que combatan esto
(Facebook, Twitter, WhatsApp). No creo que puedan tener los criterios
regulatorios acertados”, explicó Natalia Aruguete.

No obstante, existen algunas experiencias positivas que suman
a la cruzada contra la desinformación. Por ejemplo, el caso de Chequeado, que
según su directora ejecutiva “nació con la misión de mejorar la calidad del
debate público aportando datos verificados”, y que de cara a las próximas
elecciones formará parte de un consorcio de medios amplio y plural de varios
formatos para combatir las noticias falsas que puedan generarse en ese marco.

“El costo de la mentira ahora es más alto que antes”, afirmó
Zommer sobre el trabajo de Chequeado. Cabe señalar que la organización firmó un
acuerdo con Facebook para actuar como verificador autónomo de noticias (third
party fact-checker) en la Argentina, ya que es miembro de la Red Internacional
de Fact-Checking (IFCN, por sus siglas en inglés).

La verificación se realiza a partir de las denuncias de los
propios usuarios, y de los criterios que sigueChequeado para detectar noticias
falsas, como ausencia de fuentes, uso de mayúsculas o imágenes
descontextualizadas. Después de llegar a una conclusión sobre la veracidad del
contenido, el equipo lo clasifica de acuerdo con las etiquetas de la plataforma
de Facebook: verdadero, falso o mixto.

Si un usuario hubiera compartido un link en el pasado que
fuera marcado posteriormente como “falso”, recibirá en la plataforma una
notificación de alerta sobre ese contenido. (DIB) MCH

 
 

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