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20/01/2021
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Panorama político bonaerense: Un rescate que dejó dudas

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La Plata, dic 30 (Por Andrés Lavaselli, de la redacción de DIB).-  El rescate financiero de $ 28 mil millones
que, a través de polémico endeudamiento con Anses, le otorgó el gobierno
nacional al bonaerense, le permitió a María Eugenia Vidal terminar de cerrar el
año, en un fin de diciembre sin los desbordes que muchos temían como
consecuencia de la crudeza de la crisis económica, sobre todo en el siempre
volátil Conurbano. Paradójicamente, esa misma paz social convenció al equipo
económico de avanzar con el enésimo aumento de tarifas, que dio el marco para
un nuevo gesto de unidad del peronismo.

El mecanismo elegido para el girar los fondos,
la suscripción de los tres bonos de deuda por parte del Fondo de Garantías de
Sustentabilidad, encierra claves políticas. En principio, demuestra lo obvio: la
situación económica es tan mala que nadie, dentro del país o fuera de él,
quiere prestarle plata a la provincia más importante de Argentina. De ahí el
recurso a la Anses,  una decisión que de
otro modo el oficialismo seguramente  hubiese esquivado, aunque más no fuere para no
darle a la oposición bonaerense la chance de criticar, como hizo, el uso de “la
plata de los jubilados” para financiar el gobierno.

A la vez, la operatoria sembró una duda de
magnitud. ¿Esa asistencia fue una forma “discreta” de dar respuesta positiva al
planteo de Vidal para indexar el Fondo del Conurbano, que pone en juego otros $
19 millones? En el equipo económico provincial dicen que son cuestiones
separadas. Según esa argumentación, lo de Anses es una forma de completar el
endeudamiento de $ 58 mil millones previsto para este año. Es decir, es un
préstamo que se otorgó casi al 10%. Lo del Fondo sería una compensación sin
contraprestaciones, que se definirá ?por sí o no- en 2019. Es decir, es una
negociación aún abierta.

Técnicamente, la explicación es irrebatible.
Pero tal vez no haya disipado todas las suspicacias. Y eso, entre otras cosas, porque
desde que la provincia absorbió subsidios como una concesión a los
gobernadores peronistas para que acompañaran el presupuesto nacional, se habla
de un resarcimiento para Vidal a fin de año ¿Se habrá optado por una manera de
acercarle fondos a la gobernadora para el año electoral sin dar argumentos a
sus colegas opositores? Solo el paso del tiempo traerá la respuesta.

Mientras tanto, lo concreto es que la Gobernadora
se aseguró el cierre financiero del año, al cabo de un mes en el que coincidió
lo más agudo de la crisis con una tranquilidad social casi imperturbable. En
cierto sentido, es éxito político. Uno que tiene explicaciones técnicas ?la
plata que “baja” en planes y asistencia directa, cuyo último refuerzo ocurrió
hace dos días- y políticas ?el trabajo con organizaciones sociales y la mirada
de la nueva generación de intendentes peronistas combinada con un aprendizaje
social que torna desaconsejables ciertas “picardías”-.

Lo cierto es que Vidal puede encarar ahora la
primera etapa de esa especie de período de transición que imaginó hasta el
momento en que, espera, comience a recuperarse la economía. La elección de Mar
del Plata como lugar para iniciar ese sendero ?que incluye una posta central,
la definición del calendario electoral, a fin de enero- es sintomática: por
efecto secundario de la devaluación que está detrás de la “mishiadura”
generalizada, espera que el turismo interno sea uno de los primeros “brotes
verdes”, junto con la cosecha fina.

La ciudad balnearia, sin embargo, le devuelve
imágenes de una crisis de la que le resulta difícil abstraerse. No solo porque Mar
del Plata volvió a tener el nivel de desocupación del 2015 (11.8 entonces contra
11.5 ahora) y eso desata conflictos sociales y laborales, sino porque el frente
interno allí se resquebraja. El problema, para Vidal, es el intendente Carlos
Arroyo, un vecinalista con modales toscos de conservador popular electo con la
boleta de Cambiemos y favorito para 2019, que le plantea desafíos políticos
abiertos que aún no pudieron resolver ella ni su candidato para reemplazarlo,
el diputado Guillermo Montenegro.

Mientras, el ministro de Economía Nicolás Dujovne
-desde el viernes, tras la salida de Javier Iguacel, con más poder que antes
–  y el jefe de Gabinete Marcos Peña, que
volvió por sus fueros tras la crisis de septiembre, decidieron que este es el
momento indicado para anunciar más aumentos de tarifas. Hay que tener en cuenta
que son subas que impactarán más en la Provincia, porque había aquí una
actualización pendiente en materia eléctrica y porque en cuanto al transporte,
en el conurbano el ingreso promedio es menor que en Capital.

Peña y sobre todo Dujovne están en
trincheras internas diferentes a la de Vidal, aunque es probable que eso no
haya influido en su decisión, basada en un cálculo sencillo: cuanto más
alejadas las malas noticias del momento electoral, mejor. Dato no menor: es
posible que el calendario “caliente” de elecciones comience en junio, si
finalmente hay desdoblamiento. Lo cierto es que, objetivamente, Dujovne y Peña  le dieron a la oposición peronista bonaerense
un buen motivo para montar la última postal de unidad del año.

Estrictamente, esa foto se producirá en los
primeros días de la semana próxima, recién estrenado el 2019 electoral, a raíz
de una presentación ante la justicia federal platense que firmarán al menos 40
intendentes peronistas, en la que pedirán dejar sin efecto los aumentos. La
última vez que hubo una estrategia de este tipo, cada alcalde fue por separado
a los tribunales. La unificación será presentada ahora como una manera de
mejorar la eficacia jurídica de los planteos. Pero todos saben que detrás late
el pulso electoralista.  (DIB)

 

 

 

 

 
 

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