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17/10/2021
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Panorama político: A las puertas de un cambio clave

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La Plata, nov 11 (Por Andrés Lavaselli, de la Redacción de
DIB).- Si el gobierno nacional logra vencer resquemores de última hora y el
jueves se firma el acuerdo por el Fondo del Conurbano, la  gobernadora María Eugenia Vidal habrá
concretado un triple objetivo estratégico. El nuevo esquema le dará mayor autonomía
política para el segundo tramo de su mandato, mejorará el financiamiento del
Estado, sobre todo a partir de 2019, el año electoral y finalmente resolverá
una controversia de años, que no pudo desanudar el peronismo, y que ella
presentará como parte esencial de su legado.

La propuesta, que Vidal repasó el domingo pasado con el
presidente Mauricio Macri en la quinta Los Abrojos, elimina el Fondo e introduce
una serie de cambios en el reparto del Impuesto a las Ganancias y al Cheque a
través de los cuales Buenos Aires se asegura $20 mil millones suplementarios de
coparticipación, sobre un total previsto para 2018 de $109 mil millones.
Además, el Gobierno nacional se compromete a aportar 20 mil millones más el año
próximo y $45 mil millones en 2019. El resto de las provincias, en teoría, no
pierde nada o será compensada.

Sin embargo, esas cifras, difundidas por el gobierno, son
engañosas, porque inducen a creer que desde el año que viene habrá un cambio,
cuando en realidad el impacto se producirá en 2019. Es que el proyecto de
presupuesto 2018 contiene, en el punto 17.5.1.001, el ítem ???Tesoro Nacional???,
que contempla partidas por $37 mil millones. Son aportes no reembolsables que
recibirá la provincia y que ya habían sido acordados entre Macri y Vidal. Por
eso, los $40 mil millones previstos en el esquema de acuerdo para ese año no
son en realidad ???plata nueva???.

Hay sí una cuestión que cambia desde el vamos: esos fondos,
que hasta ahora dependían de la discrecionalidad del Presidente, pasarán a
estar estipulados en una ley. Así, Vidal (y sus sucesores) ganan en autonomía
política y la Provincia en previsibilidad financiera. De la importancia de lo
primero puede dar cuenta Daniel Scioli, que en 2012 casi no paga al aguinaldo
por pelearse con CFK. El otro sayo le cabe a todos: este año, las
transferencias previstas son de $40 mil millones, pero hasta ahora apenas
llegaron $3 mil millones.

El año crítico del nuevo esquema es 2019: los fondos que
lleguen a través del acuerdo alcanzarán los $65 mil millones, casi la misma
cifra que los $62.465 millones previstos para el fondo del Conurbano de este
año, de los cuales solo llegan a Buenos Aires 600 millones, debido al tope
impuesto en 1996. Pero lo importante es que de ese total, Nación aportará $45
mil millones, $25 mil de los cuáles nunca antes habían figurado en el
presupuesto. Esa última cifra es lo que ya se conoce como ???Fondo Mariu???, el
corazón político del paquete.

Un motivo no menor para ese mote es que el diseño del nuevo
sistema implica que apenas $20 mil de los $65 mil millones son coparticipables
con los municipios. Eso quiere decir que Vidal podrá disponer como quiera de
$45 mil millones en el año electoral, en el cual presumiblemente juegue su
reelección. Un espaldarazo importante para una dirigente que, según una
encuesta de la consultora Synopsis de esta semana, tiene una imagen positiva
del 64,2%, la mayor del país para un dirigente político.

Los efectos de ese combo de nuevos fondos para una
Gobernadora que tiene el mayor nivel de popularidad se hacer sentir ya. Es
decir, aunque los cambios impactarán más adelante, de algún modo el arco
político los está descontando desde ahora, como demuestran los alineamientos a
la hora de votar el presupuesto provincial. El proyecto será convertido en ley
el martes con la colaboración renovada de massistas, peronistas alineados con intendentes
???moderados??? que temen la potencialidad de candidatos de Vidal en sus distritos
y hasta, dicen, un puñado de camporistas.

La gobernadora, previsiblemente, buscará alejarse de las
interpretaciones electoralistas. De hecho, ya diseñó un discurso que hace
centro en el contenido estructural del eventual acuerdo, que Vidal presentará
como la solución a un problema que el peronismo ni siquiera pudo enfrentar,
habido cuenta de la competencia entre el presidente y el gobernador, sobre todo
en la etapa CFK/Scioli. Un tipo de relación que, resaltará, Cambiemos cambió
por colaboración porque sostiene otra cultura política.

Esa versión idílica, no obstante, enfrentará críticas duras.
Una la deslizaron los gobernadores que recelan del nivel de compensaciones que
recibe PBA. Dicen que, aunque sus tesoros también serán compensados si pierden
con los cambios, para hacerlo tiene que comprometerse a bajar el déficit
fiscal, una exigencia que no corre para Vidal. La otra, más de fondo, señala
que el paquete genera un bache de $60 mil millones a la Anses, que serán
financiados con el cambio en el modo de ajustar las jubilación, que ahora
subirán menos.

Con todo, Vidal sabe que tiene argumentos para responder. Si
cierra el acuerdo, comenzará a revertir un ítem clave: la caída de la
participación Buenos Aires en la coparticipación secundaria de impuestos que se
generó a partir de 1996, cuando comenzó a operar el tope de 650 millones de
pesos en el Fondo del Conurbano. Debido a esa medida, la provincia, que por la
ley de 1988 ya había visto reducido el porcentual que le tocaba en el reparto
al 22%, terminó por recibir  en la
actualidad algo menos del 18%.

Además, esa incidencia negativa del tope en el total de
coparticipación ???producto de la desavenencia entre Eduardo Duhalde y Carlos
Menem en 1996 del mismo modo que la creación del Fondo había sido el fruto una
acuerdo entre ellos en 1991- terminó por crear asimetrías delirantes. Eso, debido
al efecto de la inflación post crisis de 2001 en el excedente que se reparte al
resto de las provincias. Baste señalar uno: hoy, la participación de PBA en ese
reparto es de menos del 1%.

La última valla que deberá sortear Vidal si es que el resto
de los gobernadores aceptar firmar, es analizada por el fiscal de Estado,
Hernán Gómez. Como la contraprestación es retirar las demandas de la provincia
contra la Nación, eso implicaría que el Estado bonaerense renuncie al
retroactivo que planteó ante la Corte, por los últimos cinco años de vigencia
del tope, que equivale a unos $250 mil millones. Aún no está claro si se puede
renunciar a ese dinero.

 

El presupuesto

Es probable que Vidal llegue a la cita del jueves, donde recibirá
el sí o el no de su pares, con un triunfo político previo. Se lo dará la
Legislatura, que se apresta a votarle el presupuesto el martes. Lo hará sin
cambios en un proyecto anexo clave: la ley de impuestos. La gobernadora  había pedido no modificar eso porque allí
anida otra de las novedades que quiere que definan la segunda parte de su
mandato: la reversión del esquema basado en Ingresos Brutos.

Esa mirada está atada a la reforma nacional y tiene un
norte: que el impacto de ese tributo al que tenía 20 años atrás, cuando
explicaba el 48% de la recaudación. En 2015 daba cuenta del 76% y con el paso
que ahora dará la Legislatura, en 2018 incidirá en un 66%. Esa centralidad
estratégica explica la negativa a moderar la suba en los inmobiliarios, que
además sequirán creciendo los próximos años.

De hecho, el oficialismo apenas negoció cambios en la
composición del Fondo Educativo. Respecto de su homólogo para obras
municipales, Vidal impuso la negociación cara a cara con los alcaldes cercanos,
a los que se les aseguró un nivel de obras satisfactorio para ellos. ???¿Para qué
hacer un Fondo que después los intendentes kirchneristas terminan usando para
hacer obras que se atribuyen a sí mismos????, fue la lógica que impusieron los
negociadores de la mandataria.  (DIB)

 

 
 

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