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26/01/2021
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Pueblos rurales bonaerenses: la gente se va, el agua siempre vuelve

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ños más tarde, la de 2001
y la actual, con más de 8 millones de hectáreas afectadas y unos 15 mil
kilómetros de caminos rurales encharcados. Y aunque el agua no es el único
factor, los partidos más afectados atravesaron una fuerte migración hacia las
ciudades cabeceras. Y en datos de los censos nacionales, se pasó en población
rural en la provincia de 742.895 habitantes en 1980 a 434.644 en el año 2010:
una caída del 70%.

A la falta de obras y el hartazgo por las promesas
incumplidas, se le suma, obviamente, el modelo productivo elegido y un cambio
climático que acompaña muchas veces las malas prácticas agrícolas. Y si bien en
los últimos días el tiempo acompañó y se recuperaron algunas sonrisas, la
situación cansa, y eso queda reflejado en la vida cotidiana.

General Villegas, con agua constante desde hace casi dos
años, es uno de los partidos con más poblados afectados. Su población rural cayó
un 13% entre principios de 2000 y principios de 2010, mientras que el partido
creció un 6%. Entre caminos intransitables o escuelas rurales que no pueden dar
clases, hay localidades a las que se les complica tener un ritmo de vida
???normal???. Por ejemplo, Villa Saboya contaba hace medio siglo con 1001
habitantes: hoy son alrededor de 330, toda una postal. Mientras, la escuela
rural de Emilio Bunge, cumplió un año de aislamiento y sus alumnos tuvieron que
ser mudados a otro establecimiento. Esto, junto al cierre de tambos, es un
combo explosivo. ???De más de 100 tambos que teníamos en la localidad hace dos
años hoy quedan unos 20???, reconoce a DIB la delegada Liliana Lovagnini, aunque
tiene la esperanza que algunos de ellos reabran sus puertas. Si bien la mejora
del tiempo y los trabajos en los caminos rurales permitió sacar camiones con cereales,
la mujer con más de 50 años en ese poblado de 2 mil habitantes reconoce que
además del agua, la soja fue la que cambió la vida rural.

Cerca de allí, la historia se repite. Ya sea en Daireaux,
Carlos Tejedor o Trenque Lauquen, partido que creció en unos 3 mil habitantes
en una década pero cayó en un 15% su población rural. San Mauricio (Rivadavia)
es otro ejemplo de los poblados que fueron quedando aislados. Ya sin tren, la
inundación de 2001 terminó de arrasar con la mayor parte de sus habitantes que
hoy suman una veintena cuando en los ???60 eran más de 300.

El partido de Pehuajó perdió más 300 personas en su
población rural en diez años, mientras que localidades como Mones Cazón, son
ejemplos de los estragos del agua. A principios de los ???80 contaba con 3.876
habitantes, lo que indicaba un crecimiento de 64% desde el anterior censo. Sin
embargo, las inundaciones de mediados de década hicieron que más de 2.100
personas dejaran este pueblo agrícola-ganadero. En ese sentido, el secretario
de la filial local de Federación Agraria, Néstor Huberty, cuenta que Mones
Cazón estuvo muy mal con el agua entre 1985 y 1987, y que pasaron muchos años
para recuperarse. ???Con mi familia tuvimos la chacra inundada y este año nos
pasó lo mismo. Dan ganas de tirar la toalla???, reconoce a DIB el productor que
vivió allí toda su vida. ???Cuando llega el agua se deteriora todo: la vida de
las personas, las instituciones???, agrega Huberty, quien sostiene que para
solucionar los problemas no hay que hacer grandes obras, sino buenas
alcantarillas y alteo de caminos.  

 

Castigo divino

Sobre la ruta 5, el partido de 9 de Julio también sabe de
agua. Más allá de lo difícil que es la vida para los diez habitantes de El
Tejar que han pasado meses incomunicados, La Niña, que llegó a ser la segunda
localidad en importancia, es un buen ejemplo sobre la migración interna. Al
cierre del ramal ferroviario en los ???60 y con unos 1400 habitantes viviendo
allí, se sumó la inundación de 1987, una de las tantas que atravesó, que
provocó el cierre y traslado de la planta láctea Nestlé que daba trabajo a unas
80 familias y constituía el motor económico de la localidad. Pero el agua
volvió a castigarlos en los ???90 y en 2001, cuando el pueblo estuvo casi dos
meses aislado. Un año más tarde se rompió parte del canal Mercante e inundó el
75% de sus hectáreas. Muchos golpes para ese pueblo que hoy tiene unos 500
habitantes.

En Bragado aún recuerdan la inundación de 2001. Varias de
sus pequeñas localidades como La Limpia, Máximo Fernández, Olascoaga y Asamblea
estuvieron aisladas por el agua. Como también en Irala algunos memoriosos
recuerdan que supo tener más de 1100 habitantes hace 50 años y que hoy cayó a
menos de la mitad. Unos 200 km al sur de allí, en Ordoqui (Carlos Casares)
también hay una rica historia para contar. Cuna de inmigrantes españoles,
italianos y vascos, el pueblo supo tener cien años atrás unos 1800 habitantes.
Pero la desaparición del ferrocarril en 1977 y la caída en desgracia del polo
lechero que se había desarrollado debido al avance de la soja y las
dificultades para sacar la producción por las reiteradas inundaciones, fueron
un combo para que en la actualidad vivan allí 170 personas.

Los ejemplos son interminables y eso se refleja en la caída
de las poblaciones rurales entre 2001 y 2010: en Junín un 73%; en 25 de Mayo
11% o Bolívar un 16%. En éste último partido, hay pequeños parajes como Hale,
que en septiembre tuvo que sufrir que sus calles y algunas casas quedaran con
agua tras unas fuertes lluvias. Aquí los alumnos que viven en el ejido rural no
pueden salir de sus campos y por lo tanto, deben faltar a la escuela. ???Desde
1901, según el INTA, este es el año que más llovió. Unos 1600 milímetros cuando
la media anual promedio es de 800???, dice a DIB el intendente local, Eduardo
???Bali??? Bucca. (DIB) FD

 
 

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