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15/01/2021
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Informe especial: el sistema impositivo bonaerense, altamente regresivo

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en el esquema
tributario bonaerense superó el 80%.

Estos números aparecen como el marco de la discusión
que comenzará el próximo martes en la Legislatura bonaerense en torno a la
reforma tributaria que propone el Ejecutivo, y que consiste en una fuerte suba
de los impuestos inmobiliarios y una reducción gradual en Ingresos Brutos y
Sellos, por el momento limitada a las principales actividades productivas.

La intención del Gobierno bonaerense es imponer una
mayor carga sobre los impuestos patrimoniales (los inmobiliarios aumentarán
entre un 50 y un 75% y la Patente se actualizará, como todos los años, de
acuerdo al valor de los vehículos) y bajar la presión sobre las actividades
productivas más importantes, como la construcción, la industria Pyme y el agro.

El plan va en línea con uno de los postulados
centrales del Gobierno nacional, que impulsa a las provincias, a través del
Pacto Fiscal, a reducir el impuesto a los Ingresos Brutos. Sin embargo, la
estructura económica bonaerense no puede por sí sola absorber el costo que
implicaría revertir por completo el actual esquema. Un dato basta para demostrar
esta aseveración: las modificaciones propuestas por el Ejecutivo bonaerense,
que apenas sirven para empezar, le quitan a la Provincia 10 mil millones de
pesos en recaudación. Esto significa que sin una revisión del sistema de
repartos federal un cambio más profundo sería una quimera.

 

La estructura bonaerense

Un sistema impositivo es progresivo cuando a mayor
ganancia o renta, mayor es el porcentaje de impuestos sobre la base. Por el
contrario, en un sistema regresivo esta relación se invierte, y quienes más
bienes o ganancias tienen pagan, en proporción con sus ingresos, un menor
porcentaje de impuestos.

Siguiendo esa premisa, el sistema impositivo de la provincia
de Buenos Aires es claramente regresivo: la incidencia de los impuestos
patrimoniales sobre el total recaudado cayó a la mitad en 15 años, pasando de
una relativa paridad en el 2000 (con una participación del 38,6%) a representar
tan solo 19 de cada 100 pesos que ingresan a las arcas provinciales en concepto
de recaudación impositiva, según los números de 2016.

Según lo expresado por el Gobierno provincial en los
cálculos presupuestarios, se consideran impuestos sobre el patrimonio al
Inmobiliario (en sus variantes edificado urbano, rural y baldío), Automotor, y
la Transmisión Gratuita de Bienes. También se cuentan aquí los planes de
regularización de deudas, en su mayoría destinada a morosos de los impuestos
inmobiliario y automotor.

En tanto, se consideran impuestos sobre la
producción, el consumo y transacciones a Ingresos Brutos, Sellos y los impuestos
al consumo de electricidad y gas (también con afectaciones específicas), al
igual que el Fondo Provincial de Energía.

Pese al relativo equilibrio que estos rubros
mantuvieron durante los primeros años del siglo XXI (en 2002 la brecha fue de
apenas 17 puntos, con 41 de cada 100 pesos correspondientes a impuestos
patrimoniales), la diferencia entre ambos comenzó a ampliarse alcanzando en
2007, en la finalización del mandato de Felipe Solá, una relación del 75% de
tributos al consumo y la producción contra un 25% de patrimoniales.

En el inicio del Gobierno de Daniel Scioli, en 2008,
la participación de los patrimoniales perforó los 20 puntos, llegando a su piso
histórico en 2014, cuando representó apenas el 17,1% del total recaudado,
contra el 82,9% de los impuestos al consumo.

 

Reversión

Pese a este panorama, la curva del peso de los
impuestos al consumo comenzó a decrecer a partir de 2015, durante el último año
de gestión de Daniel Scioli, y la tendencia se profundizó en los primeros 20
meses de María Eugenia Vidal (los datos oficiales de recaudación llegan hasta
agosto). Sin embargo, y si bien el año pasado hubo retoques menores en el
tributo, la caída se explica principalmente por la retracción de la actividad
económica que comenzó en 2015 y se profundizó hasta bien entrado este año.

Como sea, en 2015 la participación de los impuestos
patrimoniales en la recaudación subió del 17,15 al 18,4% y saltó al 19% en
2016. En lo que va del año, en tanto, se ubicó en 22,36%, el mejor nivel de los
últimos 10 años.

 

Ingresos Brutos, el más distorsivo

Donde más se nota la relación de disparidad es en el
impuesto a los Ingresos Brutos, el gravamen que prácticamente sostiene el
sistema impositivo bonaerense, ya que explica casi el 75% del total percibido
por el Estado.

Si bien este tributo aparece segmentado según el
tipo de actividad (va del 0,1 al 12%) en todas sus variantes está atado a la
actividad económica y a la facturación de los contribuyentes. Otra
particularidad negativa de este impuesto es que grava cada etapa productiva, lo
que provoca una distorsión en los precios finales de los bienes. Es decir que
un producto cualquiera comprado en un supermercado paga el impuesto en cada una
de sus etapas (extracción, elaboración, empaque, transporte y comercialización),
lo que genera varias ???capas??? que se van trasladando hasta llegar al consumidor,
quien termina absorbiendo todo el costo fiscal. (DIB) JG

 
 

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