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Naturaleza con aires de río


Entre el Río de la Plata y el moderno barrio de Puerto Madero, una gran reserva ecológica protege la vida de unas 2.000 especies vegetales y animales, además de ser un importante pulmón verde dentro de la Ciudad de Buenos Aires. La Reserva Ecológica Costanera Sur, con 350 hectáreas de superficie, pasó de ser un terreno abandonado en la década de los 70 a un espacio ganado, espontáneamente, por la naturaleza, y en la actualidad además de ser un descanso para los porteños, es una visita obligada para los viajeros que llegan a la capital argentina.

Hacia fines de los 70 se comenzó a rellenar esa zona de la costa con el objetivo de convertirla en el centro administrativo de la ciudad. El terreno fue ganado pero, a la vez, lo fueron abandonando hasta que en 1984 quedó como tierra de nadie. Sin embargo, a pesar de los restos de cemento, metales y aguas contaminadas, la naturaleza pudo más y así se fue metiendo hasta cubrir la totalidad de la nueva superficie. Y entre 1985 y 1994 el lugar terminó de adquirir su identidad bajo el nombre de Reserva Ecológica Costanera Sur.

Al ser contigua a uno de los más modernos y lujosos barrios de la capital federal, la reserva gana aún más importancia por la capacidad de mantener su biodiversidad y promover la educación ambiental en medio del dinamismo que tiene esta gigantesca urbe. El área cuenta con al menos un tercio de todas las especies de aves registradas en Argentina y con más de 600 géneros y familias del reino vegetal.

En el lugar se tiene registro de algo más de 300 especies de aves de las casi mil que existen, de acuerdo a registros oficiales, en todo el país. Desde su creación, además, en este sitio que cuenta con dos accesos, uno en la calle Brasil y la Costanera y el otro entre Viamonte y Costanera, a nivel de biodiversidad hay más de 2.000 especies detectadas entre animales y vegetales.

 



Caminar y caminar

A lo largo de estos años en la reserva también se han registrado aproximadamente 20 especies de reptiles y de mamíferos, según informó Milena de Benito, bióloga con funciones en el área de Conservación y Manejo de los Recursos Naturales de la reserva. "Uno de nuestros principales objetivos es la educación ambiental; por lo tanto consideramos que al estar tan cerca de la ciudad es una oportunidad para poder interactuar con todo el público", dijo a la agencia Xinhua.

De manos de guías, la reserva abre sus puertas a los estudiantes de colegios e instituciones con el propósito de promover la práctica de la conservación.  "La reserva cuenta con un vivero de plantas nativas y se organizan plantaciones (...) con grupos de voluntarios", añadió De Benito.

Entre los puntos que se pueden descubrir en este lugar está la zona llamada punto medio. Aquí confluyen todos los caminos que recorren las 350 hectáreas que componen la Reserva. Es el único sitio desde donde se puede contemplar la inmensidad del río aunque siempre de lejos. Se simuló una playita con arena colocada sobre las piedras erosionadas por el movimiento del río.

Sin dudas, los visitantes eligen transitar lentamente y con cámara en mano el sendero que circula de manera paralela a la laguna de los Coipos que recorre casi todo el ancho del terreno. Su caudal alimenta a las lagunas de Las Gaviotas y de Los Patos. Si bien diversas especies de peces, de anfibios y de reptiles de hábitos acuáticos y semiacuáticos viven en las lagunas, no son fácilmente observables. Hay que tener un poco de suerte.




A lo largo de los caminos que atraviesan la Reserva, los miradores permiten asomarse al paisaje del río y descansar un momento para contemplar esa inmensidad. Aunque existen en el lugar numerosas especies de plantas nativas, otras vienen de semillas traídas por el viento, el río y los animales.

Y sobre la estructura del antiguo balneario que se utilizó entre las décadas del 30 y el 40, se puede observar la primera laguna, la de Los Coipos, hoy cubierta de camalotes y repollitos de agua. Allí, sobre la vereda, se creó el Paseo de la Gloria con esculturas de destacados deportistas argentinos como Manu Ginóbili, Guillermo Vilas, Luciana Aymar y Gabriela Sabatini, entre otros.

 

TU GUÍA
Cuándo ir
La Reserva  abre de martes a domingo de 8 a 19, además de días feriados. Permanece cerrada los días de lluvia (y posteriores, si quedaron afectados los senderos). El acceso es libre y gratuito. Los menores de 16 años deben estar acompañados de una persona mayor.
El dato
En 2005, la Convención Ramsar, dedicada a la conservación de humedales en el mundo, le dio el título de Sitio Ramsar que se aplica a humedales representativos, raros o únicos y que tiene como objetivo la conservación de la biodiversidad biológica. La Reserva, además, cuenta con el certificado de Área de Importancia para la Conservación de Aves otorgado por la BirdLife International.